La Transa
Un Cuñado Muy Incómodo. Se llama Vicente Gil Luna.
Es cuñado de Valentín Meneses.
Cobra como coordinador de delegados de la SEDECAP en las diversas dependencias estatales.
No obstante, se siente algo así como un súper secretario y se da el lujo de enviar memorandos a los titulares de despacho en calidad de órdenes de trabajo.
Este personaje de la picaresca poblana es abogado y fungió como director jurídico del SOAPAP durante el sexenio de Melquiades Morales Flores.
Y ahí, en ese ámbito, empezó a tejer su historia reciente.
Fuentes que trabajaron como funcionarios de ese organismo revelaron al quintacolumnista que Gil Luna hacía un doble papel: era juez y parte en los litigios.
Vea el lector:
Según esas fuentes privilegiadas, nuestro personaje detectaba desde su muy alta posición a los usuarios descontentos y los convencía de interponer recursos de queja en contra del SOAPAP a través del despacho que aún tiene en la 31 poniente 505, colonia Chulavista. (Tel. (222) 237 27 70).
En otras palabras: era el abogado de la empresa y el abogado de los quejosos.
En ese doble papel pasó a la SEDECAP una vez que su cuñado Valentín Meneses arribó al poder junto con su amigo de toda la vida Mario Marín Torres.
Fue entonces cuando los humos se le subieron a la cabeza.
Y desde ese mareo consuetudinario ha venido comportándose como una auténtica chachalaca en la Contraloría, donde, por cierto, varias empleadas están dispuestas a revelar que han sido víctimas de acoso sexual de este personaje.
No contento con esto, Vicentico deambula por la SEDECAP como si fuese el mismísimo titular de la dependencia: gritando, dando órdenes, enviando oficios amenazantes, hostigando al personal y haciéndola de policía chino y abogado del diablo.
A él se debe una reciente historia de amedrentamiento en contra de un reconocido periodista.
Y es que Gil Luna quiso defender al gobernador de las ácidas críticas a través del terrorismo laboral en contra de un familiar de dicho periodista.
Su táctica, para su desgracia, no le funcionó.
Y el leguleyo se quedó con la carabina cargada.
Sobra decir que esta acción la hizo a espaldas de Valentín Meneses, quien seguramente ignora las andanzas de la chachalaca.
Pero hay más —diría el clásico— en el archivo personal de Vicentico.
Es cosa de tiempo solamente para que sus arbitrariedades salgan a la luz pública.
La Dama
Las Amenazas de la Señora K. Cuentan que Ricardo Velázquez llegó uno de estos días a la Procuraduría General de Justicia del estado y que se quedó afuera observando a mediana distancia el edificio.
Y ahí se estuvo unos cuantos minutos, mirando la sede en la que podría despachar de no ser por los chantajes de la procuradora.
Días después, Ricardo regresó al mismo lugar y tras ver con nostalgia el Palacio Negro se fue a comer unos tacos por ahí cerquita.
Y es que Ricardo como todo mundo se debe preguntar seguramente: “¿Cuánto tiempo más seguirá desquiciada la Procuraduría?”.
¿Quién aguantará más?
***Las Amenazas Veladas. Como lo relató hace algunos días el columnista Arturo Luna Silva en su Garganta Profunda de Milenio Puebla, es obvio que la procuradora Blanca Laura Villeda sí chantajeó al gobernador con hablar de más si su cabeza era cortada.
Y es que los propios secretarios de despacho no dieron crédito cuando en una reunión de gabinete la Señora K dijo ante Mario Marín Torres y sus compañeros que ella no aceptaría que su buen nombre fuese manchado en el proceso que se ha venido dando después de que detonó el escándalo Cacho.
Y dicen que dijo más: que tampoco estaba dispuesta a ser sacrificada.
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