La política es cuestión de ciudadanos
La política implica poner en juego las responsabilidades y derechos que como ciudadanos tenemos. Por lo tanto, los actores políticos lo somos todos. El sistema político, las relaciones políticas entre instituciones de gobierno y ciudadanos, y los partidos políticos son realidades o situaciones en las cuales nos corresponde actuar de manera directa o indirecta.
Desde este punto de vista, los ciudadanos mexicanos somos, en gran parte, responsables del ambiente político que vivimos y que en la prensa o en noticias de televisión no está bien visto o no sale bien librado. Si tenemos ciudadanos poco partícipes en acciones políticas de partido, ciudadanos acríticos de la realidad social, ciudadanos inexpertos en nuestras prácticas y derechos políticos como votar, debatir, consensar, lograr acuerdos, cuestionar, auditar, exigir transparencia en la administración de los bienes y recursos públicos, organizarnos por sectores de la sociedad civil, etcétera, entonces no esperemos más que una sociedad manipulada por intereses de grupos políticos a través de discursos demagógicos, de fraudes económicos que quedan en la impunidad o a través de medios de comunicación que venden productos (marketing o el famosos raiting) más que formar a la opinión pública. No podemos hacer a un lado el logro que como sociedad tuvimos en las elecciones para presidente en el 2000, donde, ya sea por hartazgo, conveniencia, desesperación o convencimiento, se votó por el partido de oposición, sin embargo esto no es signo de una democracia plena, más bien es una señal de que podemos hacer las cosas diferentes si actuamos uniendo esfuerzos.
Cabe preguntarnos ¿qué estamos dejando de hacer como ciudadanos? ¿Qué estamos pasando por alto en las acciones educativas, culturales y políticas de nuestra sociedad mexicana? ¿Hacia dónde tenemos que poner nuestros esfuerzos para lograr un avance en el ambiente político y social de nuestro país?
Como actores políticos y sociales que somos o podemos ser, debemos procurar dos acciones básicas:
Incrementar nuestra cultura política a través de un constante conocimiento y análisis crítico de lo que sucede a nuestro alrededor, tenemos que incrementar la lectura de los diferentes medios impresos como el periódico, revistas, boletines de información y promover el diálogo y debate en la familia, escuela, grupo de amigos, que nos permita tener mayor claridad de las causas de nuestros males sociales y así poder proponer, desde nuestras funciones o profesiones (hijos, padres de familia, maestros, abogados, etc.) soluciones que vayan construyendo un ámbito político mejor; dichas soluciones tienen que reflejarse en actitudes como el ser justo, respetuoso de los derechos de los demás, ser tolerante y abierto a la opinión de otros.
En una segunda acción, debemos promover una participación política consciente y crítica por medio del ejercicio de nuestros derechos políticos, me refiero específicamente a tres: el voto, la participación en un partido político y la expresión, libre y responsable, de lo que pensamos acerca de política y de cómo se realiza en nuestro país. Se aproxima un tiempo de campañas (desmedidas) para la elección del presidente de la república y debemos estar atentos en dos cosas para que nuestro futuro voto sea efectivo: conocer a los que se postulan y entender cómo logran su candidatura, pues es en el proceso de campaña donde nos podemos dar cuenta qué valores democráticos se pusieron en práctica, corrupción o justicia, búsqueda de intereses personales o comunes, demagogia o argumentación razonada de los discursos y promesas políticas. Si se quiere pertenecer a un partido político o ya se forma parte de alguno, nuestra obligación es ser consciente y coherente con la plataforma o ideología política del partido al que se prefiera, para ello debemos entender las propuestas y promover el conocimiento y debate, que se opone a la ignorancia, manipulación. o ingenuidad. Estimular la expresión de nuestro pensamiento sobre el ámbito político incluye tener la capacidad de criticar lo que se observa, señalando los aspectos positivos y negativos que conforman los problemas políticos que van desde los errores o aciertos de las instituciones que nos gobiernan hasta el ejercicio de nuestras obligaciones y derechos como ciudadanos, y por otro lado, la valentía de manifestar y denunciar lo que no es justo, solidario y democrático.
Personalmente me parece oportuno en este momento histórico que cuestionemos nuestra participación en la política para buscar nuevos caminos que nos lleven a una mejor sociedad democrática. Las palabras del Dr. Pablo Latapí Sarre son contundentes: "El análisis (de los atrasos educativos) tiene que ir más a fondo: comprender que la mayor parte de las deficiencias tienen su origen en las características de nuestro poder educativo, el cual adolece de los mismo vicios del sistema político: es autoritario y está acostumbrado a tomar decisiones sin dialogar con los gobernados. Como en otros ámbitos de la vida pública, en el educativo la solución de fondo implica democratizar el poder que lo gobierna, incorporando en él a la sociedad", es decir, fortalecer nuestra participación ciudadana.
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