La Tremenda Corte ya Resolvió (Un Secreto Largamente Acariciado).
En el gobierno del estado ya lo saben.
Y desde hace varias semanas.
(¡Qué prontos y expeditos nos salieron los magistrados Emma Meza Fonseca y Óscar Vázquez Marín!)
Lo grave en este caso es que el resolutivo de la Comisión Especial de la Suprema Corte de Justicia ya es pan de todos los días en los pasillos de Casa Aguayo desde hace varias semanas.
Y eso genera más dudas que certidumbres.
Vaya: hasta los columnistas a sueldo del gobierno lo manejan ya entre líneas.
¿No se suponía que el resolutivo de la Tremenda Corte era un asunto de Estado?
Ya se ve, en efecto, que México es un país bananero en el que la justicia se compra, se corrompe, se magulla, se penetra, se viola y se tira a la basura.
No podía ser de otra manera.
Lo grave es que el argumento de los magistrados Meza Fonseca y Vázquez Marín (¿de a cómo fue el favor?) es en Puebla una auténtica moneda de cambio.
Y ha servido —vaya— para iniciar el mentado relanzamiento del gobierno.
Hay que decirlo: no es nada malo que los magistrados hayan tomado esa decisión.
Lo grave, lo verdaderamente grave, es que hasta la pipitilla del gobierno ande divulgando el sentido del resolutivo.
Y es que le quita lo único serio que tenía el dictamen por venir.
De confirmarse que la Corte sólo se irá en contra de los policías judiciales que acudieron a Cancún para detener a Lydia Cacho se confirmará que la justicia en México es ciega, sorda, muda, coja y prostituta.
Y acabará de una vez por todas con la última de las instituciones en pie.
¿Qué opinará Lydia Cacho de la secrecía con la que se mueve la Corte?
***Más del Pacto PRI-PAN.
El acuerdo entre los priistas y los panistas incluye, faltaba más, al estado de Puebla.
Y más: al gobernador Marín.
Y más: el caso Marín-Cacho.
Ya vimos en qué tren van el PRI y el PAN.
Ahí están los acuerdos de Chiapas.
Y el apoyo del Pan al ingobernable Ulises Ruiz.
Y el desdén priista en torno al caso López Obrador.
Hoy el PRI está listo para darlas aunque no se las pidan.
Eso sí: a cambio de inmunidad para los suyos.
Ya lo dijo Lalo Rivera, dirigente estatal del PAN, en torno al caso Marín: Si la Corte se van en su contra actuaremos en consecuencia; si no, pus no.
Pobres judiciales: tan lejos de Dios y tan cerca de la Tremenda Corte.
El Factor Marín (Roberto). Se apellida Atenco Cuellar.
Es policía judicial estatal.
Y le gusta abrir la boca.
Resulta que este personaje fue parte del sistema de seguridad del patrón del golfo Adolfo Acevedo.
Y no hablamos aquí de Gerardo Pérez Salazar.
Nada que ver.
La referencia es clara.
Se habla en este espacio de Roberto Marín Torres.
El brother.
Sigamos.
Resulta que Atenco Cuellar, dado como es a abrir de más el chipo, anda contando que su ex jefe maneja una maleta generosa.
Maleta de la que salen, por cierto, varios y nutridos miles de pesitos.
Lo dice el judicial: “El Roberto le dio unos 150 mil pesos a un periodista del diario Monitor de México para que parara el asunto de una periodista hostigada por él”.
Y eso no es todo.
También anda diciendo que a Robert no le gusta que el bono que le dan en Finanzas (130 mil mensuales) salga en forma de cheque.
Y es que como buen bon vivant le gusta la morralla.
El efectivo, pues’n.
Atenco Cuellar también asegura que la mujer del Robert acaba de estrenar una camioneta BMW y que cualquier riquillo se anda quedando pendejo con tanto nuevo lujo.
¿Cómo les quedó el ojo?
***Ayer, el quintacolumnista fue entrevistado por Carolina Rocha y Andrés Roemer en el noticiero Informativo 40, mismo que se transmite en el canal Proyecto 40, de Televisión Azteca México.
Ahí mismo —en la bellísima Biblioteca Palafoxiana— fueron entrevistados Moisés Ramos Rodríguez, Blanca Alcalá Ruiz y Alejandro Montiel.
Además participaron en una mesa redonda sobre el tema de la transparencia el gobernador Mario Marín Torres, Luis Enrique Mercado —director del periódico El Economista— y Roberto Díaz Sáenz.
Quien dio pena ajena fue el patético Rodolfo Sierra Michelena, quien primero se sentó en la citada mesa, luego fue bajado y tras lloriquear como él sabe hacer fue nuevamente incluido en el programa.
Eso sí: nadie lo peló.
> Columnas anteriores
|