Austeridad Republicana (2).
¿Cuánto tendría que ganar un funcionario público para adquirir un condominio de lujo en Acapulco tasado en 632 mil dólares?
¿Cuántas jornadas tendría que trabajar para que su bolsillo le alcanzara para cubrir ese noble fin?
¿Cuántas noches de vela tendría que enfrentar para contar peso por peso de esos 6 millones 900 mil
pesos?
¿Cómo le hace un funcionario de un gobierno estatal como el de Puebla —con tantas carencias en materia de desarrollo social— para adquirir sin el menor rubor un condominio tan oneroso como éste?
¿Con qué cara dura trabaja para un gobierno que tiene como fin combatir la pobreza?
¿Cómo le hace para disimular tanta fortuna personal en las reuniones de trabajo?
¿Y qué hará en esos momentos?
¿Se concentrará en la agenda del día o se dará al hedonismo puro pensando —como Onán con su cuñada— en su condominio en Amarinthos?
¿Cómo serán sus noches en vela?
¿Pensará en sus fines de semana viajando hasta Las Palmas124, colonia Granjas del Marquez, para encontrarse con el hombre postmoderno que es en sus días feriados?
Todas estas dudas tienen que ver con la Puebla de hoy.
Y hay material para probarlo.
El lector —os juro— lo disfrutará, pero también se indignará.
Por lo pronto lo remito a la foto que aparece en este espacio.
¿Cómo olvidar la frase del poeta Díaz Mirón?
“Nadie tendrá derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo estricto”.
Historias Poblanas. El fallo llegó.
Un juez federal instruyó para que se realizaran las visitas.
No obstante, los menores no fueron llevados a la cita.
Hoy la pelota está en la cancha de la justicia local.
La duda mata:
¿Cumplirá?
¿O veremos una nueva versión del caso Succar Kuri?
Esta historia continuará.

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