Lo que faltaba
Si la alianza PRI-PAN en Chiapas, no acaba con el PRI, entonces hay que creer que, como dijo el difunto líder cetemista Fidel Velázquez, «el PRI es inmorible».
El Partido Revolucionario Institucional, siempre ha sido visto como el partido heredero de los grandes movimientos libertarios de nuestra historia: la Independencia, la Reforma y la Revolución.
El Partido Acción Nacional, por el contrario, siempre ha representado a la otra parte de México, aquella que siempre se opuso a la independencia, que combatió a Juárez y a los liberales que llevaron a cabo la reforma y a quienes en 1910 pretendían que continuara la dictadura porfiriana cuyo lema: orden y trabajo, el PAN pretendió cambiar, cuando llegó al poder federal con Vicente Fox, en el 2000, por orden y respeto.
La lucha social en México ha sido siempre entre dos grandes corrientes, la revolucionaria, que pretende que el pueblo tiene derecho a la educación, a la atención médica gratuita, al trabajo justamente remunerado, que luchó porque el campesino fuera el dueño de su tierra, que estableció las libertades de prensa, de expresión, de tránsito, de religión, que ha promovido la vivienda popular, que ha impulsado las comunicaciones, y que rescató el petróleo y la electricidad que estaban en manos extranjeras etc., y la conservadora, que lucha solo por defender sus privilegios de clase, que al llegar al gobierno, con Vicente Fox a la cabeza, establece un gobierno de empresarios y para empresarios, según afirma el propio presidente y que pugna por la privatización del petróleo y de la electricidad para su beneficio.
¿PUEDEN UNIRSE DOS CORRIENTES ANTAGONICAS?
La pregunta es si dos corrientes ideológicas que han sido antagónicas siempre, pueden llegar a unirse y trabajar juntas.
Aparentemente sí, pero en la realidad no. Una cosa son las cúpulas neoliberales del PRI, que son las que tienen estos acuerdos y otra, la militancia de base.
Los priístas de la base poblanos, por cientos etuvieron ayer en la ciudad de México, para apoyar la lucha de Andrés Manuel López Obrador, contra el fraude electoral y no aprueban, para nada, la alianza de su partido con el PAN en Chiapas.
Le comentabamos la semana pasada que los priístas están cada día más confundidos y eso se debe a su carencia de líderes. No los hay a nivel nacional y tampoco a nivel local.
Mientras en los medios hay una dura lucha entre la alianza Por el Bien de Todos y el PAN, el PRI no aparece por ninguna parte. A Roberto Madrazo, se lo tragó la tierra, la dirigencia nacional priísta está tan débil, que ni habla, ni ve, ni escucha. Los líderes de las nuevas bancadas priístas en la Cámara de Diputados y en el Senado, Emilio Gamboa Patrón y Manlio Fabio Beltrones, son salinistas y el objetivo de Salinas fue siempre, acabar con el PRI.
En Puebla el PRI está quietecito. Solo se sabe de él cuando hay un pleito entre funcionarios priístas o entre diputados priístas o cuando algunos militantes de la base, pretenden que sus cúpulas despierten y atiendan al enfermo que ya parece agonizar.
ESTA TOCANDO FONDO
Es un hecho que el PRI está pasando por la peor crisis de su historia y si al tocar fondo no se impulsa para salir adelante, se ahoga.
Pero el problema está en que los priístas de las cúpulas, reconozcan que están en crisis. Esto es como en el caso de los alcohólicos, si no reconocen que lo son, nunca se van a curar.
Si los priístas de arriba, siguen pensando que todo está muy bien, que su partido sigue siendo fuerte e invencible, que lo que pasó el 2 de julio fue solo un bache, pues ya no tienen remedio y más temprano que tarde, se extinguirán.
Deberían empezar por reconocer, que las banderas que fueron suyas y que los mantuvieron en el poder por más de 70 años, ahora han pasado a otras siglas, las del PRD, donde ex priístas están al frente de esa lucha.
La política social que fue abandonada por los gobiernos tecnocráticos priístas, ha sido retomada por la alianza Por el Bien de Todos, que más que izquierdista, ideologicamente está con la doctrina de la Revolución Mexicana.
Nos dicen que hay buenos priístas que no han renunciado a sus principios y eso es cierto, pero el Revolucionario Institucional está ya en manos del grupo Salinas, que ha sido el más nefasto para el propio partido y para México. Los priístas buenos, no tienen la fuerza suficiente para desplazarlos y tal vez, tampoco tienen ganas de hacerlo.
Solo una rebelión de las bases, podría hacer el milagro y eso es poco menos que imposible.
Si aceptamos que lo dicho por Fidel Velázquez, de que el PRI es inmorible, eso se debe a que por ejemplo, en la lucha por la gubernatura Chiapas, los candidatos del PRD y del PAN, son de origen priísta y hasta el de Panal, el partido propiedad de La Maestra, también fue priísta en un tiempo. El PRI pues, seguirá viviendo a través de la descendencia que se casará con otros partidos, afines y contrarios a la ideología priísta, al fin y al cabo que «las ideologías, han muerto».
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