La Suprema Corte, está por emitir su dictamen
Se comenta en círculos políticos, que la Suprema Corte de Justicia, está por emitir su resolución sobre el caso Marín-Cacho y se asegura que el dictamen será apegado a derecho, lo que en buen cristiano quiere decir, que no encontraron nada que amerite el cambio del titular del Poder Ejecutivo estatal.
Desde el principio del problema dijimos en este espacio, que el gobierno federal panista tenía consejeros, unos dicen que cubanos de Miami, para iniciar una guerra sucia contra PRI y PRD, pues el PAN quiere quedarse en el poder un buen tiempo, para intentar la derechización de este país.
Entre los planes formulados por los consejeros extranjeros y de la ultraderecha nacional, estaban los de golpear a los gobiernos priístas de las entidades que más votos aportaban a los candidatos del tricolor, como Puebla, Estado de México, Oaxaca y Veracruz.
Por eso se sobre dimensionó la detención de la periodista Lydia Cacho y las empresas televisoras, se lanzaron con todo contra el gobernador Mario Marín, con una ferocidad nunca antes vista. Se trataba de dar un golpe mediático que dañara la imagen del priísmo en Puebla y en el país, que desviara la votación priísta hacia el PAN.
Al mismo tiempo, se creaban problemas en Michoacán y Guerrero, los estados que más votos aportan al PRD, para desviar la votación perredista.
Todos los acontecimientos posteriores han servido para demostrar lo que aquí dijímos y lo que muchos otros columnistas denunciaron en su momento en diarios de circulación nacional.
MOMENTO OPORTUNO PARA AIREAR EL GOBIERNO
Si bien es cierto que al final, no se provocaron desórdenes en Veracruz, en todos los demás estados que estaban en el proyecto desestabilizador, sí y lo peor, que los panistas pudieron provocar los problemas, pero no pudieron ya controlarlos y ahora siguen en Guerrero, en Oaxaca y en Michoacán.
Los conflictos más fuertes han sido los de Oaxaca, Estado de México y Guerrero. El de Michoacán amenazó con convertirse en nacional, porque se agredió a un gremio bronco, los mineros.
En Puebla si bien no hubo problemas de desestabilidad social graves, la campaña mediática contra el gobernador fue tan intensa y tan persistente, que hubo momentos en que se temía esa desestabilización.
A eso contribuyó el que el gobierno estatal, desde sus inicios, hubiera actuado en forma cerrada, tanto en lo administrativo, como en lo político.
Creemos que muchos funcionarios públicos no se han dado cuenta todavía, del gran daño que hicieron al gobernador Mario Marín, que entró con un fuerte apoyo popular, con los despidos masivos e indiscriminados realizados en diversas dependencias.
Tal vez, tampoco se han percatado del resentimiento provocado en amplios grupos priístas, por la forma en que se procedió a la designación de candidatos a diputados federales, es más, aun cuando se buscó recomponer las cosas, ya el daño estaba hecho.
El gobernador permaneció aislado durante meses y tuvo que llegar a la secretaría particular el licenciado Guillermo Deloya, para que se percibiera una apertura muy benéfica que ha mejorado en mucho la imagen del gobernante poblano.
Por eso, un connotado priísta nos dijo ayer. «Ojalá y que ahora que la Suprema Corte, dará su dictámen, el gobiernador se decida a airear su gobierno, haciendo los cambios necesarios para ello».
EL CUENTO DE LAS TRES CARTAS
Lo dicho por nuestro amigo con la mayor buena fé, nos recordó el cuento político de «las tres cartas».
Se dice que cuando se hace el cambio de un gobierno, municipal, estatal o federal, quienes llegan reciben de quienes se van, tres cartas con la recomendación de que la número uno se abra al inicio de la nueva administración; la segunda, cuando se empiecen a notar síntomas de desestabilización y la tercera, cuando esos síntomas, vuelvan a presentarse.
La primera carta, dice escuetamente: «Echame a mí la culpa de todo» y así empiezan campañas de desprestigio contra el que se fue.
Las aguas toman su nivel, pero al poco tiempo vuelven a agitarse, entonces se procede a abrir la segunda carta cuyo breve texto solo indica: «haz cambios en tú gabinete» y entonces vienen emocionantes enroques y renuncias y la designación, de nuevos funcionarios.
Las aguas se calman, pero poco tiempo después, vuelven a moverse. Es la hora de abrir la tercera carta que solo dice: «Haz tres cartas» y es que el tiempo se agotó.
Los sabios de la política, que desde luego no eran ex alumnos de Harvard o de alguna otra universidad yanqui, sabían de lo que hablaban. La experiencia ha demostrado lo benéfico de estos consejos políticos.
El problema que confrontaron los tecnócratas, fue precisamente el de creer que todo lo sabían y se encerraron en un pequeño grupo de graduados en gringolandia y no dejaban pasar a nadie. Ellos lo eran todo y solo accedían a la administración y a la política, aquéllos seres privilegiados que como ellos, habían hecho post grados en las más prestigiadas universidades extranjeras. Ahí el sistema empezó a hacer agua.
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