Se mueren de la risa
Los principales cuadros del priísmo poblano en vez de reflexionar sobre la profunda crisis que sufre su partido, se aficionan a darse hasta con la cubeta para dirimir sus diferencias ante la ciudadanía y la opinión pública, evidenciando la descomposición del PRI poblano por causa de los intereses de corto plazo que los mueven. Enrique Doger contra Javier López Zavala. Alejandro Oaxaca versus Juan Pablo Jiménez. Norma Sánchez contra Nancy de la Sierra y Enrique Doger. Carlos Meza versus Víctor Hugo Islas. Los integrantes de Movimiento Democrático contra Mario Marín. Zavala contra Doger, otra vez. Hernández y Genis versus Doger. Y mientras los priístas se sacan los trapos al sol con la menor impudicia, desde algún lugar la clase política panista se muere de la risa al observar los enfrentamientos fratricidas, sabedores de que cada nuevo pleito los acerca al triunfo en el 2007 y en el 2010.
El PRI poblano se encuentra en una ruta de descomposición sin freno. Vaya, en una caída libre, aunque hace apenas dos años barrió en la elección local del 2004: ganó la gubernatura con buen margen, la mayoría de los ayuntamientos –incluida la siempre temida Puebla capital- y el control absoluto del Congreso del Estado. En resumen, como en los mejores tiempos. Pero de esa elección para acá, el tricolor no alcanza a ver la suya. La derrota aplastante del 2 de julio, es cierto, tuvo ingredientes nacionales. Pero es la hora es que ningún jerarca se ha sentado a realizar un verdadero análisis de lo que ocurrió en Puebla.
Y lo más importante: como van a impedir la derrota cantada que se avecina en los comicios intermedios.
La perdida de capital político tricolor es impresionante y nadie se atreve a hacer la autocrítica a la dirigencia formal y real del tricolor, verdaderos responsables de la conducción política. En vez de eso, los priístas se han encerrado en el pequeño marco de sus ambiciones futuristas, sin entender el mensaje que la ciudadanía les mando el 2 de julio. Que aunque la votación del Acción Nacional sólo tuvo un incremento marginal, el voto del PRI fue el que se desplomó en tan sólo año y medio de gobierno marinista, perdiendo la mitad de su base social de apoyo. Y que el receptor de esta base social-electoral perdida se fue a votar por el proyecto de López Obrador y el PRD. Los votantes de la izquierda se triplicaron, ya que de un marginal 8 por ciento en el 2004 crecieron hasta alcanzar el 24 por ciento en la elección federal.
De esto forma se ve una relación directa: los votantes priístas decepcionados por su candidato Madrazo, o ilusionados por el proyecto ideológico lopezobradorista, o desencantados por el terrible año y medio de gobierno marinista, dejaron de sufragar por el PRI y transfirieron su voto por el PRD.
Mientras el PRI se hunde, sus militantes prefieren seguir cavando su tumba y protagonizando espectáculos denigrantes como el que ayer dieron Carlos Meza y Víctor Hugo Islas. ¿Alguien puede ganar un pleito de esa naturaleza? No. Pierden los involucrados y sobretodo, pierde el tricolor cuando se exhiben entre sus militantes distinguidos. Tomemos el caso del pleito Zavala-Doger, cuyo origen no es la presidencial municipal, sino la disputa por la candidatura tricolor al gobierno del Estado. ¿Alguien ganó? En realidad nadie. Pero el que más perdió fue Zavala, porque entre los poblanos quedó la imagen de ha golpeteado al gobierno municipal y la ciudad que el pretende gobernar. Las reacciones ciudadanas al respecto fueron claras: pónganse a trabajar y déjense de pleitos.
Las disputan entre militantes del tricolor alejan más al partido de la sociedad y le muestran su rostro en descomposición. Los ciudadanos suponen que si votan por la misma opción política para diferentes niveles de gobierno, la coordinación gubernamental y la suma de esfuerzos darán mejores resultados.
¿Pero que esperar de ellos si se la pasan como perros y gatos? Los poblanos esperan resultados y poco les importa las diferencias personales que puede tener sus gobernantes.
Además, las disputas muestran que los priístas están más preocupados en dirimir sus rencillas personales que en reflexionar el futuro de su partido y en cómo evitarán la derrota. Nadie hasta hoy se ah atrevido a cuestionar porque un partido hegemónico local se ha desgastado tan rápido. Y es que el origen del desastre tricolor es la serie de imposiciones en las candidaturas que alejaron a los mejor posicionados entre el electorado, para dar paso a los mejor posicionados en el cariño del gobernador. El priísmo no ha entendido que modelo político del marinismo que los tiempos del dedazo ya se acabaron y que cada victoria hay que pelearla palmo a palmo.
La dirigencia del partido tampoco sirve de nada, porque Juan Manuel Vega Rayet no tiene ningún tipo de liderazgo real o calidad moral para frenar los impulsos autodestructivos de sus compañeros, ya que el mismo es producto de la imposición. Y en lugar de acercarse a los militantes para conocer sus impresiones y las causas de la derrota, prefiere irse a operar electoralmente en Chiapas, como si en Puebla hubiera dado grandes resultados. Lo mismo que el resto de los responsables de la elección del 2 de julio.
Sobre la reorganización del partido, la renovación de las estructuras, la discusión de la identidad priísta y la elección de una verdadera dirigencia, tampoco nadie alza la voz.
Mientras el priísmo se desfonda, los panistas hacen fiesta. Imagino las carcajadas de Eduardo Rivera, Humberto Aguilar. Paco Fraile, Ángel Alonso Díaz y tantos más, cada vez que escuchan y leen las polémicas entre los tricolores, se destornillan de la risa. El buen humor los golpea y sienten el poder cerca, cada vez más cerca. Y como buenos católicos, entre sus plegarias matutinas se encuentra el ruego: “otra vez que se den en la madre”. Y duro.
*** Debate juvenil en el Ayuntamiento. En el marco del mes de la juventud, el gobierno municipal organiza un acto inédito: un debate entre jóvenes de distintas tendencias ideológicas y partidarias sobre la situación de la juventud, moderado por el alcalde Enrique Doger. Participaran Israel Trujillo (PRD), Silvia Argüello (PANAL), Luis Miguel Bretón (PVEM), Iván Galindo (PRI), Carlos Ibáñez (PAN), Salvador Castelán (CD), Marco Tulio Zárate (ONG´s) y el columnista. La cita es en Salón de Protocolos del Palacio Municipal a las 17:00 horas.
> Columnas anteriores
|