Perdieron los pobres, como siempre
Nada cambia en este país. Todo sigue igual. Los ricos se hacen cada vez más ricos, los pobres se degradan todos los días y, en el colmo de los absurdos, gustosos acuden a las urnas a que les den más de lo mismo por otros seis años, influidos por una guerra sucia y campaña de miedo que refleja el nivel del miedo, compromiso y contubernio que tienen las oligarquías con el nuevo partido de Estado, el PAN.
Hace algunas semanas, después de ver la enésima eliminación de la selección mexicana de fútbol, me preguntaba por qué México no avanza en ningún rubro, ni siquiera en el deporte más querido y popular del país. ¿Por qué cometemos los mismos errores?
Después de constatar el resultado de las elecciones y la cargada propanista generada por los gobiernos priístas, la cúpula de la iglesia católica, la federación, las cámaras empresariales y los medios de comunicación electrónicos, entiendo claramente por qué México no avanza: somos un país de octavos de final en el sentido económico, deportivo, empresarial, social, deportivo y en los demás rubros.
Solamente en México puede darse un ejemplo de surrealismo como el que vivimos el 2 de julio, cuando ganaron los mismos que han hecho que este país padezca un retraso económico, político y social que lo ha llevado a la zaga de naciones tan “avanzadas” como Corea, Singapur, Filipinas o Costa Rica.
Solamente en México puede darse que todos los mexicanos reconozcamos que la educación es de las peores del mundo y, al mismo tiempo, en las urnas, los “ciudadanos” van a avalar lo que representan Elba Esther Gordillo, el SNTE y los gobiernos derechistas que disminuyen el subsidio a la instrucción superior pública.
Sólo en México tiene más influencia social un personaje como Elba Esther Gordillo que la intelectual Elena Poniatowska. Solamente en México los trabajadores se quejan amargamente de que sus patrones no les pagan lo justo y no les dan las prestaciones de ley, pero, a la hora de votar, apoyan a los candidatos que quieren una “reforma laboral” que va en detrimento de las conquistas obreras.
Solamente en México alguien que gana menos de dos salarios mínimos al día permite que los medios lo manipulen cuando alertan que la inconformidad del PRD contra el IFE hace peligrar la estabilidad de los mercados financieros, algo que no conoce, pero que seguramente es importante, porque todos los empresarios se rasgan las vestiduras advirtiendo ese peligro.
Sólo en México alguien que promovió la guerra de odio y desprestigio con spots que identificaban a su rival político como “un peligro para México”, obtiene que las televisoras y radiodifusoras difundan una y otra vez su llamado a la “reconciliación” en pago a las prebendas que seguirán recibiendo seis años más.
Sólo en México los pobres pueden apostarle a la “continuidad” ofrecida por un candidato conservador, influenciados por medios electrónicos que disfrazan su tráfico de influencias y su manipulación llamándolos “información”. Sólo en México, un “góber precioso” salva el puesto defendiendo el “triunfo” de otro partido.
Sólo los mexicanos podemos permitir que nos vuelva a gobernar un peloncito y chaparrito que llegó a la presidencia en una elección dudosa y que cuando fue funcionario público benefició a su familia con contratos irregulares. Solamente en México se repiten cíclicamente los fraudes patrióticos (hoy cibernéticos) como los que cometieron Lázaro Cárdenas, Miguel de la Madrid y, hoy, Vicente Fox.
Sólo en México un órgano electoral supuestamente ciudadanizado utiliza pretextos legaloides, para justificar su negativa a contar cada voto en una elección presidencial muy competida, pese a las cada vez más evidentes pruebas de anomalías que, curiosamente, siempre son en beneficio del candidato “ganador” y en detrimento de quien ocupó el “segundo lugar”.
Solamente en México, un organismo que ha costado tanto tiempo y dinero integrar, fortalecer y consolidar, como el IFE, perderá la confianza ciudadana y dejará de ser visto como impoluto, para pasar a ser considerado como una arma más del nuevo partido de Estado .
Solamente en México alguien que fue víctima de un fraude electoral, como Cuauhtémoc Cárdenas, es capaz de renegar de su supuesta ideología y de apoyar de facto a un gobierno de derecha, con tal de aniquilar a quien le “impidió” continuar ejerciendo un cacicazgo familiar en el PRD.
Sólo en México se pierde en las urnas la posibilidad de desarrollar la radio y TV culturales, mientras se fortalecen el duopolio televisivo y las grandes cadenas de radio que han creado un nuevo sistema político y social promotor de la ignorancia y la frivolidad: la Mediocrácia.
Lo que sigue
Solamente en México es tan fácil predecir lo que sucederá en los próximos días: los gobernadores priístas seguirán ejerciendo el triste rol de esquirol del candidato del PAN, con la finalidad de cachar “algo” del poder presidencial, ganar una cuantas curules y salvar a Luis Echeverría, a Arturo Montiel y a un “góber precioso”.
Al mismo tiempo, la radio, TV y las cúpulas empresarial y eclesiástica enviarán emotivos llamados a la “estabilidad” y condenarán por “insurrectos” a los mismos que durante meses fueron víctimas de una campaña de “Estado”, para continuar gozando de canonjías ilegales.
Llegará a la presidencia otro “chaparrito y peloncito” de manos sucias que, al mismo tiempo que es vitoreado por las oligarquías que lo manejan y lo llevaron al poder, sabe que detrás de su triunfo se esconden la sospecha, la ilegalidad y legitimidad y eso lo hará dar golpes mediáticos y políticos, para tratar de ganar una aceptación social que no obtuvo en las urnas.
Y con el paso de los días, la molestia ciudadana se convertirá en resignación y, finalmente, en indiferencia.
La imposición oligárquica se consumará. Ni modo, México es un país de octavos de final, cuando bien le va.
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