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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

 

 

 


 

 

Incongruencias

 

Parece que es en los tiempos electorales cuando la flora y fauna política saca lo peor de sí, para enseñarlo a la ciudadanía y conminarla a no votar y a convalidar el desperdicio de millones de pesos de recursos públicos erogados en un IFE inútil y en partidos políticos poco representativos.

Me permito lanzar esta pequeña reflexión ante la sarta de incongruencias que todos los días se difunden en los medios de comunicación, donde se registra que el mismo día en que Luis Carlos Ugalde pide que no se desacredite al IFE como el árbitro de la elección, Vicente Fox Quesada aprovecha un acto público para lanzarse contra el “tabasquismo” y hacerle propaganda a su candidato poniendo de pretexto su dislexia verbal, sin que el supuesto réferi de la contienda quiera darse por enterado del proselitismo presidencial.

En Puebla, el Consejo Local del IFE también tiene sus propias incongruencias y contradicciones. Unos consejeros que supuestamente juraron hacer respetar la ley, deciden un día pasarse por el arco del triunfo los preceptos del Consejo General y  constituirse en una especie de organismo soberano, para poner en cintura a los gobiernos estatal y municipal exigiéndoles retirar su propaganda.

Pero ese mismo Consejo Local del IFE, que parece tan estricto en algunos aspectos de la contienda, es incapaz de garantizar a la ciudadanía la organización de comicios limpios, creíbles y legitimados mediante la capacitación de los funcionarios de casilla. Con ello, los funcionarios electorales dejan entrever que su actuar puede no estar motivado por el sano deseo de llevar a buen puerto el proceso presidencial, sino por otros objetivos que pueden ser claramente partidistas.

Siguiendo con esta feria de contradicciones, el gobernador Mario Marín Torres declara (y hasta difunde spots) en los que afirma estar dispuesto a contribuir con la SCJN, la PGR y la Cámara federal de Diputados en el esclarecimiento del llamado maringate. Pocos días después, ante un llamado concreto de la PGR, el consejero jurídico gubernamental, Ricardo Velásquez descartó la posibilidad de que su jefe se haga la prueba de la voz.

Con ello, más allá de los argumentos legaloides de Ricardo Velásquez, el propio gobierno descartó la posibilidad de que se sepa si la llamada con Kamel Nacif fue real o no y, por lo mismo, su legitimación no volverá a ser completa. Incluso, queda la duda de por qué Mario Marín se niega a someterse a esa prueba y, a partir de ella, son válidas todas las especulaciones.

 

 

 

Panistas, primeros en incongruencia

 

Dirigentes y candidatos panistas ocupan los primeros lugares en usar la incongruencia y el doble discurso. Así, varios ex presidentes municipales acusados de corrupción, que en su momento fueron condenados por los diputados locales del PAN en el Congreso, donde los blanquiazules aprobaron formularles pliegos de observaciones y cargos, ya se convirtieron en ex funcionarios probos y adalides de la democracia gracias a su apoyo a Felipe Calderón Hinojosa o, por lo menos, así lo dio a entender Manuel Espino la semana pasada.

El mismo día en que el futuro senador panista Santiago Creel Miranda arremete contra Manuel Bartlett Díaz y los demás priístas que respaldan a Andrés Manuel López Obrador llamándolos “ratas”, voltea sobre su hombro y se encuentra con alguien que podría responder perfectamente a la descripción de roedor que acaba de decir a los reporteros.

Pero como Rafael Moreno Valle apoya – en este momento – al mismo partido que él, Santiago Creel Miranda recula y modifica los requisitos que, para su juicio, debe reunir un político para ser considerado como “rata”. El mensaje de que quien mutó de consejero general del IFE a invento político presidencial es claro: se permite brincar de partido, siempre y cuando coincidamos en la caída.

Además, Santiago Creel Miranda “olvidó” que el calificativo de “rata” también se le aplica al candidato de su supuesto partido en el Distrito Federal, Demetrio Sodi de la Tijera, quien parece ser un roedor más inquieto que la mayoría, porque primero estuvo en el PRI, luego se fue al PRD y ahora está en el PAN. 

En el PRD también andan hechos bolas. Hace poco tiempo, los perredistas se rasgaban las vestiduras por la “caída del sistema de 1988” y, quien fuera dirigente nacional del partido, Porfirio Muñoz Ledo, culpaba a “Manuel Fraudlet (sic) Díaz” de cometer el “peor fraude electoral en la historia de la humanidad”.

Hoy, ambos apoyan a López Obrador y las cuentas pendientes se olvidaron, como también pasaron a mejor vida los cuestionamientos que en su momento hicieron los perredistas a Porfirio Muñoz Ledo cuando, usando el argumento del “voto útil”, le dio la espalda a Cuauhtémoc Cárdenas y apoyó a Vicente Fox, que le pagó el favor nombrándolo embajador de su gobierno

Este contexto confirma que los políticos mexicanos obedecen mucho más a la coyuntura y a la circunstancia que a los ideales o proyectos de largo plazo. Y si lo hicieran por defender un trabajo, quizá sería entendible, pero el problema es que con esa visión cortoplazista e incongruencia gobiernan.

 

 

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