Razones y peticiones
Ante la permanente falta de credibilidad en los políticos, al ciudadano común solamente le queda hacer conjeturas y especulaciones acerca de por qué toman determinadas decisiones.
En este sentido, no es factible que el PRI estatal haya decidido retirar la propaganda negra contra el PAN por las razones esgrimidas por Juan Manuel Vega Rayet, porque se supone (en el caso que nos ocupa no se puede tener la certeza de que así sea) que el dirigente de un partido está lo suficientemente bien informado, como para saber que el “pacto de civilidad” signado en el IFE se refiere, principalmente, al compromiso de aceptar los resultados del 2 de julio y de evitar un conflicto poselectoral.
Por ello, uno puede conjeturar que Vega Rayet y quien verdaderamente toma las decisiones en el PRI determinaron quitar los spots contra su ex cómplice por otras razones, que pueden ser las siguientes:
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Después de semana y media, Vega Rayet y los publicistas del PRI se dieron cuenta de que su propaganda en Puebla no coincidía con la imagen que Roberto Madrazo intentó proyectar a nivel nacional al mantenerse más o menos al margen de la guerra de lodo entre el PAN y PRD. (Este motivo es poco probable, porque la dirigencia priísta habría demostrado una capacidad política que está lejos de tener).
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Quizá, Vega Rayet y Maximiliano Silerio se sintieron imbuidos de un repentino espíritu futbolístico, que les hizo pensar que todos los mexicanos debemos tomarnos de las manos y desearle suerte a la selección, para que gane el mundial, independientemente del resultado del 2 de julio.
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Llenos de un gran amor prenavideño por sus prójimos (los panistas), Silerio y compañía están tan seguros de la victoria de sus candidatos y de las “efectivas” campañas que han hecho en el estado, que decidieron no hacer leña del árbol caído y “darle chance” al PAN de ganar uno que otro distrito.
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A lo mejor, los priístas se lanzaron como el “borras” a incrementar la guerra sucia, sin analizar primero los puntos vulnerables de sus candidatos, sin hacer escenarios posibles sobre cómo reaccionaría el PAN y sin pensar si contaban con los elementos suficientes, para alimentar la propaganda negra el tiempo que fuera necesario. (Esta opción es bastante viable, porque la precipitación pareciera una característica del Comité Directivo).
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Posiblemente, en la dirigencia del tricolor no se pensó que era un verdadero autogol revivir el tema de Kamel Nacif, ya que esto no sólo afectaría a su candidato más importante en el estado, sino también al propio gobernador, cuya supuesta conversación con el empresario inició el conflicto y se convirtió en una “moneda de cambio” que el PAN puede usar cuando le plazca.
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Tal vez, Vega Rayet y Silerio Esparza elaboraron una estrategia perfecta, para que a mediano plaza la propaganda negra plazo afectara principalmente…a Melquíades Morales Flores, como una manera de golpear políticamente a un grupo diferente al del gobierno actual. (Esta posibilidad es bastante viable, si se piensa que los dos priístas son lo suficientemente perversos como para idear una propuesta que no sólo afectó al ex mandatario, sino a todo el PRI).
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El PRI estatal no tiene una estrategia de campaña definida antes de que comenzara la disputa, sino que va improvisando conforme a lo que haga la oposición y a lo que se les ocurra a sus dirigentes y candidatos.
Cualquiera que sea la razón por la que la dirigencia del PRI decidió recular, lo cierto es que si Vega Rayet espera que la ciudadanía y la oposición le crean que quitó la propaganda sucia como “muestra de civilidad”, su inocencia es tan lamentable como lo demuestra el “ultimátum” de 24 horas que le dio al PAN para retirar los spots negativos.
Peticiones
Siguiendo con las especulaciones políticas, ahora me permito hacer algunas sobre a qué se refería exactamente Eduardo Rivera Pérez cuando dijo que esperaría a ver si el PRI era congruente, para analizar la posibilidad de que el PAN también redujera la guerra de lodo.
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Tal vez, Rivera Pérez espera que se les construya un monumento a los delegados federales (en especial a José Antonio Díaz García, que tan buen papel ha hecho en el caso Chiautzingo) en señal de desagravio por haber insinuado la posibilidad de que los “vigilantes de la democracia nacional” sean capaces de usar la estructura del gobierno foxista en apoyo al PAN.
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Es posible que los panistas deseen una misa de expiación, que sea impartida por el mismo Marcial Maciel y que sirva para exculpar de sus pecados a diversos próceres panistas, como Martha Sahagún (y sus hijos), Carmen Segura, Diego Zavala (y su cuñado), Santiago Creel, Ana Teresa Aranda Orozco, Sergio Estrada Cajigal, Carlos Abascal, Patricio Patrón Laviada, Luis Paredes Moctezuma y una lista casi interminable de personalidades del blanquiazul que tan buen uso han hecho del presupuesto y de los recursos públicos (siempre usados en su beneficio personal, desde luego).
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A lo mejor, Rivera Pérez espera que en la sede estatal del PRI su homólogo coloque una banderita blanca y una tarjeta del 14 de febrero como símbolos de paz, amor y buena voluntad.
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Quizá, el panismo no modifique su estrategia de guerra sucia, porque a lo largo de los años ha demostrado que no tiene otra forma de ganar adeptos, ya que no puede poner de ejemplo los “buenos gobiernos” emanados de su partido y tampoco ha cumplido con las promesas que realiza en cada campaña.
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Probablemente, Rivera Pérez y quienes verdaderamente dirigen los destinos del PAN y del Yunque piensen que, si el PRI ya no quiere más guerra sucia, es simplemente porque no tiene elementos qué sacar y/o porque ya se dio cuenta de la vulnerabilidad de sus candidatos. En cualquiera de estos dos casos, los panistas y yunquistas sabrían que no hay nada qué perder y sí mucho qué ganar con esta contienda
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Es probable que el PAN se niega a cambiar su campaña, puesto que le ha funcionado y no sería sensato modificarla, sobre todo si la intención es ganar la mayor cantidad posible de distritos y cercar – aún más – políticamente al gobernador.
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