JUÁREZ DE NADA SE PUEDE LLEGAR A TODO
Benito Juárez García, ha sido el presidente indígena de México por definición, aunque no ha sido el único ni será el último. Su condición de marginado entre los marginados que por su esfuerzo individual escala hasta la más alta dignidad a la que puede aspirar un mexicano, le ha convertido en ejemplo.
No han faltado por otra parte los denostadores de la imagen de Juárez, para quienes Juárez es todo menos lo que los mexicanos exaltamos en él.
Y es que cada cual habla de cómo le fue en la feria y quienes real o supuestamente se sienten afectados por las medidas de Juárez nunca le verán con buenos ojos, de la misma manera que quienes sientan que su gestión les benefició, no dejarán de ponderar al indio de Guelatao.
A pesar de todo, ahora a dos siglos de su nacimiento, la herencia de Juárez continúa vigente para los mexicanos. Y las palabras de Andrés Henestrosa, describen con vivacidad, los sentimientos de la nación hacia el Benemérito de las Américas: "Con Juárez los niños indios de todo el mundo, los huérfanos de la tierra, los esclavos, los negados de la razón y del alma ya saben que de nada se puede llegar a todo; que la acción vence al destino, que el amor a la justicia, a la independencia, a la libertad y la patria, obra milagros".
En cuanto a su postura ante los indígenas, Juárez como indio, representa una de las vertientes más valiosas del indigenismo mexicano, el que se forjó con los liberales sociales mexicanos del siglo XIX, precisamente la generación de Juárez.
Para estos liberales, no pasaba desapercibida la política de exterminio de los indios que por entonces se practicaba en el norte de América. Frente a la doctrina de que el mejor indio es el indio muerto o reducido a la Reservación (territorio asignado a alguna tribu indígena en los Estados Unidos para su habitación y sobrevivencia)
Así, frente al concepto de marginar al indígena del progreso nacional por medio de la extinción física, o de la extinción económica, Juárez y su generación inducidos por el positivismo vislumbraban más bien el camino que el propio Juárez recorrió: la integración plena del indígena a la vida nacional, construyendo el perfil de un nuevo mexicano, moderno: ciudadano de su país y del mundo.
Para Juárez y los liberales que le acompañaron en la fundación del México moderno, el indígena debía tener la oportunidad de adquirir todas las herramientas culturales que le permitan en pie de igualdad competir con otros elementos de la sociedad por un lugar digno en la misma.
Esto implica sobre todo la libertad de optar por continuar o no en el solar nativo. Juárez nuca regresó a San Pablo Guelatao, porque sabía que las grandes luchas de la nación en su época se libraban en los centros culturales primero, (escuela, universidad) y en los poderes de la Unión; Juárez sirvió en todos esos ámbitos.
Para Juárez, la superación del indio principia con una opción personal, él como individuo debe decidir su proyecto de vida, y en esa decisión la que sea, (si no afecta el derecho de terceros), el Estado debe brindarle los apoyos necesarios para su logro.
Así, el indio mexicano en el pensamiento de Juárez, era un mexicano más, con los mismos derechos, privilegios y obligaciones de cualquier otro mexicano; y que en su condición de marginado, al igual que cualquier otro mexicano marginado (los indios no son los únicos marginados), debiera contar con apoyos adicionales que le permitan superar esa condición.
El respeto a las etnias y a su cultura, ahora consagrado en la Constitución y reglamentado en leyes federales y estatales, no está reñido con el pensamiento de Juárez el indio mexicano, pensando en los indios de México, pero si es incompleto, porque mientras el indio como individuo sea prisionero de una cultura que le impide una opción personal, solo repetirá consuetudinariamente el drama de la marginación. O para decirlo a manera de pregunta, ¿cuál es la diferencia funcional entre una comunidad indígena en México o una Reservación en los Estados Unidos de Norteamérica?
El respeto a las etnias y a su cultura es un derecho, pero de mayor rango es el derecho del individuo a decidir su proyecto personal de vida; una cultura que encadene la conciencia del individuo ¿Es congruente con el tenor general de la Constitución? ¿Conduce a una plena realización humana? Es pregunta, conste.
Quizás ilustren el punto las palabras de un contemporáneo de Juárez, él filosofo norteamericano Ralph Waldo Emerson (1803 – 1882): “Una chispa se desprende del cielo, ¿quién la recoge? ¿La multitud? Jamás, ¿el individuo? ¡Siempre!”
Esa fue la experiencia personal de Juárez, él supo percibir esa chispa y se desprendió de la multitud que continúo encadenada a sus tradiciones, y así emprendió el abandono del pasado ancestral, para conquistar el futuro personal y el de la nación, con el esfuerzo de saberse poseedor de esa chispa celestial de la que se apropió por una decisión personal.
Ese era el proyecto de Juárez para los indios mexicanos. Y paradójicamente, era también su proyecto para todos los mexicanos
Quizás por eso, es que Carlos Pellicer, le dice a Juárez: " Eres el Presidente vitalicio, a pesar de tanta noche lúgubre. La República es mar navegable y sereno si el tiempo te consulta".
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