CONCERTACESIÓN COMPROBADA
La semana pasada, en este espacio se comentó que la elección de consejeros
del Instituto Estatal Electoral (IEE) en el Congreso local permitiría
corroborar si Mario Marín Torres habría concertacesionado con el PAN y la
derecha el gobierno de Puebla, a cambio de que se le permita concluir su
sexenio con un dictamen a modo de la SCJN.
Hoy, la decisión tomada en Casa Puebla sobre la conformación del IEE
confirma que, efectivamente, se pretende imponer una transición pactada o
concertacesión, para que el gobierno estatal pase a manos del PAN a más
tardar el 15 de enero del 2011, aunque podría ser antes, si Felipe Calderón
y el Yunque vuelvan e negarse a cumplir el acuerdo, como hicieron cuando la
SCJN decidió ahondar en las investigaciones del Maríngate.
Veamos: Marín Torres quedó huérfano del PRI desde antes del 2 de julio. El
año pasado y a principios del actual, una buena cantidad de eventos
importantes nacionales priístas se efectuó en Puebla, como la asamblea
nacional, la Fenamm, entre otros, que demostraron la importancia que para
Roberto Madrazo Pintado y su partido representaban el estado y su
gobernador, como parte de una estructura partidista que, supuestamente,
llevaría a la victoria al tricolor.
Sin embargo, el conocimiento público de su participación en el complot
contra Lydia Cacho ubicó al mandatario como un lastre más en la campaña
madracista, a la misma altura del conflicto de Madrazo Pintado con Elba
Esther Gordillo y de los señalamientos probados de corrupción de Arturo
Montiel.
Pero lo peor para el PRI nacional y local no fue el maringate, sino el pacto
de Marín Torres con el PAN y su traición al partido, que quedaron plenamente
comprobados el 2 de julio. A raíz de esto, se ratificó que estaría dispuesto
a todo – incluido un co gobierno con la derecha- a cambio de permanecer en
el cargo, aunque tuviera que compartirlo.
En este contexto, se entiende claramente que ningún dirigente nacional del
PRI haya salido a defender a Marín Torres por la segunda investigación de la
SCJN. El mensaje es claro: Mariano Palacios Alcocer y compañía pueden dar la
cara por un gobernador como Ulises Ruiz, pero no lo hacen por Mario Marín;
quizá porque para el priísmo es peor un traidor que un represor.
Confirmado que el priísmo no lo incluiría en su manto de impunidad, a Marín
Torres no le quedó más remedio que echarse nuevamente a los brazos del
panismo ofreciendo lo que le quedaba: el control del IEE, como garantía de
que en el 2007 el PAN obtendrá la mayoría parlamentaria y el control de las
ciudades importantes, en un preámbulo a la entrega del poder en el 2011.
ERRORES DE CÁLCULO
A cambio del IEE, el gobierno foxista- calderonista mandó al gobernador dos
señales favorables en torno al maringate: el abogado de Lydia Cacho exculpó
a Kamel Nacif de cualquier acusación de pederastia y la fiscalía que indaga
los delitos contra las mujeres anunció que Mario Marín no es investigado por
las supuestas violaciones a los derechos de la periodista.
Alentado por estas señales, el mandatario cedió el IEE, reculó en su
presunta intención de aceptar la permanencia de los ex consejeros y otorgó
al panismo la garantía de un órgano comicial a modo. A esto se debe que
dirigentes panistas como Eduardo Rivera Pérez y Francisco Fraile hayan
externado públicamente su beneplácito por la decisión marinista operada
desde el Congreso local.
En este contexto, cabe esperar que Marín Torres acepte la exigencia panista
de renovación total del TEE, que en los hechos y a diferencia del Instituto
carece de importancia, porque las decisiones de los magistrados electorales
poblanos no son definitivas, mientras que las de los consejeros sí lo son,
sobre todo en lo que se refiere a la organización de las elecciones.
Y como la Coparmex y el PAN no quitan el dedo del renglón y se han erigido
en el auténtico poder tras el trono en la entidad, tampoco puede descartarse
que la supuesta mayoría priísta en el legislativo poblano ceda y permita que
los próximos ediles y diputados locales (de preeminencia panista) se queden
4 años y medio en sus cargos, pese a que lo lógico sería que la medida
entrara en vigor ahora, para que los beneficiarios fueran los munícipes y
legisladores actuales supuestamente emanados del PRI.
Además, la concertacesión marinista-panista explica el dedazo de Valentín
Meneses Rojas como presunto dirigente estatal del PRI, ya que se trata de
alguien que fracasó como vocero estatal, tuvo un paso gris como director del
DIF, carece de experiencia política y, por lo tanto, sus expectativas como
operador electoral son escasas.
Si a Marín Torres realmente le interesara que el PRI mantuviera la mayoría
en el legislativo y la capital de la entidad, tendría que designar como
dirigente partidista a un cuadro experimentado, fogueado, exitoso y aceptado
por todos los grupos internos. En lugar de ello, nombró a un compadre, cuyo único mérito político es su cercanía con él.
El fracaso de Meneses Rojas es más que previsible y solamente es cuestión de
tiempo para que se concrete. Así, el ex vocero y censor de medios de
comunicación se convertirá en el segundo cordero sacrificado por su amo
uniéndose a Mario Montero Serrano.
La concertacesión está en marcha, solamente falta corroborar si el PAN
respeta el pacto y se espera 4 años y meses para asumir el poder, porque no
puede descartarse que – como ya lo hizo una vez – traicione su palabra y
haga que la SCJN le dé un revés a Marín Torres o que su próxima mayoría en
el Congreso local inicie un juicio político contra el mandatario.
¿Y los priístas poblanos?, ¿aceptarán mansamente seguir siendo llevados al
matadero o se rebelarán, se reagruparán y darán la pelea al PAN y al
gobernador entreguista?. Es poco probable que así sea, ya que en el priísmo
local prevalece la costumbre de obedecer al virrey en turno, no de luchar
por el poder.
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