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Dios en el Poder

Selene Ríos / Héctor Hugo Cruz

diosenelpoder@hotmail.com

 


 

 

Por las pistolas de mi general
La militarización de la Secretaría de Seguridad Pública y Vialidad del estado cada día se hace más que evidente.
Y es que el general Mario Ayón Rodríguez ha impuesto la disciplina castrense para todos sus subordinados.
No podía ser de otra manera.
Es más, Ayón reprime verbalmente a todo aquel que no se refiere hacia su persona como General. Nada de secretario o jefe o señor. Nada. “Es una falta de respeto” les dice tras señalar su grado militar.
Por lo menos hay 22 ex miembros del ejército, entre generales y ex tenientes, que ocupan los puestos clave dentro de la corporación policíaca y que mueven prácticamente toda la dependencia.
Como ejemplo está el Consejo Consultivo del general Ayón que tiene por lo menos a 10 generales retirados como integrantes. Estos se meten para todo y en todo. Pero pro supuesto todo le consultan al General.
Y no con menos influencia, pero si operando casi en la clandestinidad, está el Cuerpo de Inteligencia del General, que está integrado por tres generales y dos tenientes retirados.
A ellos les toca hacer las labores de espionaje para informar al “señor general”.
Todas las direcciones son ocupadas por ex militares, a excepción de la Vialidad y Bomberos.
Y todos le rinden “parte” al general desde temprano.
El general “Ayón” presume a su “dream Team” castrense como mi “Estado Mayor”.
Si no, pregúntenle al alcalde Enrique Doger como los presentó en el acto de clausura de las festividades patrias realizado en el Palacio Municipal, donde el General presentó a su equipo —de no menos de 15 personas— de esa forma.
Por si fuera poco, hasta hace unas semanas, todo el personal de primer y segundo nivel tenía que pasar “revista” a las 7:45 de la mañana en la sala de Juntas del General.
Muy bien peinados, uniformados y con los zapatitos como espejo, los generales y dos civiles más se presentaban y parados esperaban la llegada del jefe.
—General, proceda al pase de lista —le decía Ayón Rodríguez a su subordinado.
—Si mi general, como usted ordene —era la respuesta. Y cada uno de los funcionarios tenía decir “presente” dando su paso al frente y toda la cosa.
El asunto no tendría nada de particular si no fuera por le hecho de que precisamente el propio Ayón ha negado una y otra vez que se esté “militarizando” a la corporación policíaca del estado.
Y es que lo hace sólo con el personal administrativo.
Con su gente, pues.
Y no con los policías y agentes, a quienes no les caería nada mal tener un poquito de disciplina.
No tendría nada de malo tampoco si no fuera por la excesiva burocracia en la que se ha caído.
Vaya, hasta las invitaciones que reciben los funcionarios tienen que pasar por el “visto bueno” del General, so pena que de no hacerlo van tres días de arresto… o de descuento de nómina.

 

 

Los ángeles de Bobby (no Larios).

En un discurso romántico, meloso, cachondo y casi orgásmico, Roberto Díaz Saénz, comisionado presidente de la CAIP (Comisión de Acceso a la Información Pública) nos abrió los ojos, nos recordó el propósito de existir, nos condujo a su universo de transparencia, funcionarios y ángeles revoloteando de flor en flor, cual vil Juanito, el Cartero (el del Chavo del Ocho) hablando de Tangamandapio.
Veamos: “Si los hombres fuesen ángeles, el gobierno no sería necesario.
Si los ángeles gobernaran saldrían sobrando las contralorías externas e internas del gobierno”
¡Charros!
Eso dijo, lo juro por mi ombligo.
Lo dijo ayer, lleno de orgullo y regocijo.
Lo juro y por Kitty, yo lo escuché.
Y la verdad es que coincido.
La verdad es que es imposible refutar al comisionado presidente.
En efecto en Puebla los hombres no son ángeles.
Menos en la administración marinista.
Y coincido otra vez, dado que no lo son, necesitamos contralorías internas o externas.
La duda es: ¿La CAIP para dónde jala?
Y es que no podemos olvidar que Roberto Díaz, Francisco Fierro y Antonio Juárez Acevedo ya demostraron que son hombres y no ángeles.
Me explico.
Roberto Díaz, junto al otro comisionado Antonio Juárez y Francisco Fierro, titular de la Coordinación de Acuerdos de la CAIP visitan a los titulares de las dependencias para “negociar” la respuesta al ciudadano, o bien para “maquillarla” o de plano, para hartar al solicitante.
Ejemplos: Angélica Erika Duarte quien solicitó hace seis meses las razones técnicas por las cuales el gobierno marinista había tomado la decisión de contratar a la empresa Axtel y cancelar el jugoso contrato con Telmex.
¿La respuesta de la Secretaría de Finanzas?
Información reservada
¿La intervención de Roberto Díaz y su Comisión?
Largas, largas y largas.
Hasta que la solicitante se hartó y desistió.
Ayer, durante la inauguración de la Segunda Semana de la Transparencia en Puebla (¿?) —nosotros tampoco entendemos que eso es Transparencia es Puebla, es tan romántico como los ángeles de Roberto Díaz— Ángel Trinidad Zaldivar, secretario Ejecutivo del IFAI, señaló que ellos han “evidenciado” al gobierno federal cuando éste se niega a rendir cuentas.
¿Cuántas veces hemos visto eso en Puebla?
...
...
Ni le busquen. Porque nunca ha pasado. No, no y no. No ha pasado porque los comisionados —excluyo a Josefina Buxadé, aunque la acusen de ser la fuente de este medio— actúan como empleados del gobierno y eso no lo decimos nosotros, no porque no lo pensemos, sino porque el crédito se lo lleva el PAN en voz del diputado Raymundo García.
Cuando CAMBIO publicó las poco angelicales negociaciones entre Díaz, Acevedo y Fierro con Javier García Ramírez y Gerardo Pérez Salazar, la Comisión de Transparencia optó por la opacidad.
Roberto Díaz se escondió y se rehusó hablar con Efraín Núñez y esta reportera.
Pero los nervios en la Comisión eran cínicamente tangibles.
Y Roberto Díaz culpó a todos de filtrarnos la información, lo cual agradecemos porque ello corrobora por demás la información publicada.
Y Roberto Díaz ayer enloqueció frente a las grabadoras y además de no responder nada, puntualizó con un lindo: “me están esperando”.
Aclaración: No queremos crucificar al comisionado presidente por la falta de transparencia en esta administración, bien lo dijo ayer Trinidad Zaldivar, en un gobierno autoritario —como el marinista— es imposible ventilar la información pública, aunque la insipiente ley que tenemos la medio exija.
¿Entonces?
Sólo los ángeles de Bobby nos responderían.
Esperemos pacientes.

 

 

Negocios al amparo del General
Sería bueno también que el General impusiera la disciplina militar incluyendo la transparencia en el manejo de los recursos en la dependencia que encabeza.
El ejercicio del presupuesto está totalmente centralizado.
Ni un pinche centavo se entrega si el General no lo ordena así.
No hay viáticos por supuesto. Tampoco vales de gasolina.
Éste último punto es lo que ha dado mucho de que hablar entre los oficiales.
Y es que todos los vehículos de la corporación tienen que ir a cagar a la gasolinera que se encuentra en el Boulevard 5 de Mayo y Calzada Zaragoza.
Ahí, a diario, se ven las filas de las patrullas y vehículos oficiales antes de las siete de la mañana y después de las nueve de la noche.
No entregan vales. Solo firman.
Ah, y no les llenan el tanque.
20 litros diarios por patrulla, por supuesto, por “las instrucciones superiores” del General.
El problema es que muchas de esas patrullas están asignadas en la periferia del municipio o en la zona conturbada y tienen que hacer el largo viaje a diario.
Ahora sabemos por que nunca hay una patrulla de Vialidad o Policía Estatal cuando se le necesita, por ejemplo en el Periférico.

 

 

El PRI refrendará su democracia interna
No, por supuesto que no es broma ni es el titulo de un boletín.
Los priistas ya entendieron la lección. A Madrazos… pero la entendieron.
Los aires que se respiran entre los miembros del tricolor poblano son de puritita apertura, de a madres de unidad y democracia pura.
Regresaron a sus orígenes revolucionarios, pero por ningún pinche motivo se pierde lo Ins-ti-tu-cio-nal —Ni madres, primero muertos que indisciplinados.
Al menos eso dicen en el ex partidazo.
Y es que el “tamal” ya está más que cocinado para que Valentín Meneses Rojas llegue a la dirigencia estatal del PRI.
Y lo hará por la vía más democrática que pueda haber:
Una consulta directa a la base.
Si señores, a huevo, pus como chigaos no…
El ex vocero dejará sentirse y sentir su poder —y el de su padrino— por todo el estado recorriendo cada uno de los consejos locales del partido Revolucionario (re)Institucional.
Buscara el apoyo de las bases, esas fuerzas vivas que convierten a su partido en un ente en movimiento —faltaba más
Lanzarán la convocatoria respectiva —a modo por supuesto— y se inscribirá nuestro flamantísimo director del DIF estatal y peleará con uñas y dientes la dirigencia.
¿Y saben qué pasará?
Pues que el Vale —pa’los cuates— va a ganar. Vaya, no solo eso, arrasará en la pinche contienda.
¿La razón?
No habrá contrincante.
La disciplina y lo (re)Institucional de los militantes saldrá a flote y hará que todos se sumen a quien sabrá llevar las riendas del partido —faltaba menos
Todo está “planchadito” para que salgan bien las cosas y el Vale tenga su premio —de qué o por qué… esa es  la pregunta.
Y es que,  desde las alturas ya se envió el mensaje: “Toda elección del partido será por consulta directa a las bases”.
Y todos lo entendieron.

 

 

 

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