¿Concertacesión en el IEE y el TEE?
Entre la clase política, el tema más importante del día es – sin duda – la elección de los consejeros del Instituto Estatal Electoral (IEE), ya que les corresponderá organizar los comicios intermedios del 2007 y la sucesión gubernamental del 2010. Es posible que cuando usted leal este escrito ya hayan sido votados por el Congreso local los 9 funcionarios propietarios y suplentes.
Es cierto que en las últimas semanas mucho se ha hablado (y sobre todo escrito) de ese tema, lo que ha hecho patente el manoseo y desaseo con que los diputados locales y los diversos actores políticos y gubernamentales se comportan en este tipo de procesos partidizando la selección de futuros funcionarios electorales, lo que demuestra que la ciudadanización no es más que una simulación mal hecha.
El objetivo de este escrito no es elaborar una quiniela o acusar a determinado grupo político de tratar de inducir la elección de miembros del IEE, sino reflexionar acerca de que – en los hechos – si el gobernador usa su mayoría priísta en el Congreso, para formar un IEE y un TEE empanizados no estará más que corroborando la concertacesión que signó con el PAN durante la pasada contienda presidencial de cederle la entidad a cambio de mantenerse en el poder.
Me explico: lo ideal (y lo legal) sería formar un IEE verdaderamente ciudadanizado, apartidista; sin embargo, en política no hay pureza y es inevitable que la formación de un órgano electoral se politice, porque al ciudadano común todavía no le interesan los comicios y mucho menos se preocupa por la conformación de dicho organismo, cuando apenas se está desintoxicando del fraude sucesorio del 2006.
Dejando de lado lo ideal y entrando al terreno de lo posible, lo mejor para Puebla sería la integración de un IEE no dominado por ningún partido, con el PRI con cuatro representantes propietarios y suplentes, el PAN con tres y el PRD con dos. Así habría equilibrio y se impediría que una fuerza política (o los gobiernos federal y estatal) tome decisiones unilaterales.
En la cultura política prevaleciente, la del agandalle, con el PRI como supuesto partido en el gobierno y mayoría legislativa, lo lógico sería que se quedara con el control del IEE y que cediera al PAN tres lugares y al PRD uno. A nivel nacional, así está integrado el IFE, donde el elbista y propanista Luis Carlos Ugalde se encargó de operar política y electoralmente para Felipe Calderón.
Pero como en Puebla todo cambió a partir del 14 de febrero de 2006, nadie puede asegurar que, efectivamente, el PRI siga siendo el partido en el poder y tampoco se debe descartar que Mario Marín utilice su mayoría en el Congreso, para cederle a sus aliados coyunturales no sólo el control de los organismos comiciales, sino el gobierno de la entidad.
Visos de concertacesión
En las semanas recientes, después de que la SCJN decidió ahondar en las investigaciones del preciosogate, se han enviado algunas señales políticas que tienden a comprobar que el panismo y la derecha forzaron al gobernador a renegociar su permanencia en el poder.
En política no hay casualidades, por ello, no puede pasar desapercibido que en los últimos días Mario Marín ha estado mucho más cerca del PAN que del PRI. A esto se deben sus reuniones con los diputados y senadores del PAN y con la cúpula empresarial, porque mediante ellas ha quedado corroborado que el gobernador toma más en cuenta lo que le pide la derecha institucional que a sus supuestos compañeros de partido.
La soberbia de los panistas José Antonio Díaz García y Francisco Fraile García al exigir a Mario Marín que - si quiere recursos centrales - ceda al PAN el control de los organismos electorales locales y acepte la homologación de las elecciones locales con las federales, refleja no sólo el poder que tienen (o creen tener) sobre el mandatario, sino también su deseo de que la concertacesión o la transición “pactada” les sea garantizada con la integración de un IEE a modo.
La posibilidad de una concertacesión está tan latente, que el próximo dirigente nominal del PRI, Valentín Meneses, tuvo que salir a desmentirla diciendo que no es un traidor y que no cederá el poder. Su problema es que eso no depende de él, que sólo es un empleado más del gobernador y, como tal, tendrá que seguir sus instrucciones.
En este contexto y más allá de especulaciones, lo cierto es que no hay razón para que los diputados del PRI le cedan al PAN una mayoría en el instituto y, si lo hacen, es porque recibieron instrucciones superiores a las de Pericles Olivares Flores, Rafael Moreno Valle, Juan Manuel Vega Rayet, Valentín Meneses Rojas, Maximiliano Silerio Esparza o Enrique Doger Guerrero, quienes no tienen forma de obligar a los legisladores a apoyar sus supuestas propuestas.
Así como Valentín Meneses Rojas llegará al PRI estatal sólo por el deseo y la orden de Mario Marín Torres, la mayoría de diputados priístas únicamente sigue instrucciones de él. Por ende, la conformación de un IEE empanizado solamente se entiende en la lógica de concertacesionar el poder estatal, a cambio de que la SCJN, la PGR y los panistas en el Congreso de la Unión le permitan concluir su sexenio.
Así, la conformación del IEE puede convertirse en el primer paso concreto para que Mario Marín Torres le ceda el gobierno al PAN, usando una mayoría legislativa priísta sumisa, acostumbrada a seguir instrucciones y poco dada a pensar o a defender los intereses ciudadanos.
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