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Dios en el Poder

Selene Ríos / Héctor Hugo Cruz

diosenelpoder@hotmail.com

 


 

 

Todos y todas somos Lydia Cacho… “¿Padilla? ¿Pa… qué?” Palabras textuales de Lydia Cacho en referencia a Luis Paredes. Ayer, Alejandro Mondragón publicó en el portal de internet Status Puebla la primera entrevista con Luis Paredes Moctezuma, en la que jura por todos los santos que tiene comunicación con Lydia Cacho, pero no sólo eso —¡Por Dios! claro que no— asegura que presentará pruebas en contra de Mario Marín ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación… —Sssss. Chale. ¡Por favor! Con todo respeto ex alcalde mejor presente pruebas ante el Orfis para defenderse— 
Lo peor es que el ex munícipe se compara con la periodista y escritora de Los Demonios del Edén. —What a hell! Tampoco, nosotros lo creemos—
Chale.
Esta es una joya, de tantas que dijo Paredes en su entrevista, en la que por cierto, lució un look  muy chic —debo de confesar— estilo guerrillero wanna be de Rambo II — o sea, como militar de película gringa barata alusiva a la guerra de Vietman—
Leamos:
“(…) A Lydia Cacho la habían aprehendido sin orden judicial y se le pretendía encerrar con las tortilleras y las locas, esto sale en las conversaciones de Kamel Nacif ya no me cupo ni la menor duda de que desde luego pensaban asesinarme en prisión y desde luego el exilio resultó oportuno y absolutamente procedente, porque no lo mismo huir de la justicia que exiliarse políticamente (…)”
¿A poco no es maravillosa?
Paredes temió ser asesinado en la cárcel y por eso no pagó los mil millones de pesos que debe…Y claro el temor le surgió cuando escuchó a Kamel pidiendo que Lydia Cacho fuera encerrada con “las locas y las tortilleras”.
Por Dios que tampoco entendemos nada.
Y dijo más:
“Alejandro Mondragón: ¿Estás en contacto con Lydia Cacho? ¿Tienes comunicación con ella?
Luis Paredes: Sí y con muchas personas más”.
Ándale pues.
Lydia Cacho se comunicó con esta reportera para preguntarle quién era el “Tal Padilla” que se decía su conocido.
—¿Padilla? Debe de ser Luis Paredes. La nota está en status.com— le dije
—¿Pa... qué? ¿Paredes? Gracias.
Ups.
¿Paredes? ¿Padilla? Lo bueno es que son conocidos.
Lydia envió un mail al correo de esta reportera para responderle a su “nuevo conocido” a su “aportador de pruebas”.
Y en efecto, Luis Paredes ha tenido contacto con Lydia Cacho, ya que le ha enviado bastantes correos electrónicos.
De los cuales, Lydia no ha respondido ninguno.
En efecto, Luis Paredes le ha llamado a Lydia Cacho, ya que consiguió su teléfono. —El cual por cierto le fue solicitado a esta reportera el jueves por la tarde y denegado por obvias razones—. 
Llamada que por cierto, Lydia ignoró.
Leamos.
“Al señor Paredes no lo conozco personalmente, me ha enviado correos electrónicos a la dirección que es pública y en la que recibo en promedio 50 correos diarios de todo tipo de personas. Como muchos otros poblanos el señor Paredes me escribió contándome su historia hace meses y diciendo que puede aportar algo a mi caso. Sin embargo nunca he participado en nada con él ni me he prestado a asociarme con gente con problemas políticos, ya que mi caso es sobre derechos humanos.
Efectivamente el señor obtuvo mi teléfono y me llamó un par de veces en los últimos días enfatizando que necesita que algún medio lo entreviste; yo le recomendé que busque a la gente de los noticieros de Televisa.
Ni ahora ni nunca permitiré que gente ajena al caso de violación a mis derechos humanos como resultado de mi trabajo periodístico para revelar las redes de pornografía infantil me utilicen a mí, o mi nombre, para sus propios intereses.
Saludos
Lydia Cacho”
Ni hablar.
Otro colgado al caso.
Y citando una frase maravillosa que lució en una pancarta en la histórica marcha de repudio contra Mario Marín el pasado 27 de febrero: “Todos y todas somos Lydia Cacho”. ¿Verdad Paredes?

 

 

De pseudo-reporteras, gritos y amenazas. Mis queridos cuatro lectores —cómo diría Catón— les tengo que contar la historia más fantástica, increíble, insulsa y soez que ocurrió la semana pasada en la sala de prensa del Congreso del estado.
Yo insistí en escribir el nombre de la  “disque” reportera, pero eso sería darle mucha importancia a la señorita.
Sin embargo, me he tomado la libertad de darles tips para que la reconozcan.
La muchacha cobra como corresponsal de una radiodifusora del Distrito Federal.
Manda notas a una página de internet poblana, muuuy poblana.
Ah y me dicen que escribe… corrijo: que también manda notas a un pasquín rosita.
Y en algún momento de su patética vida fungió como IBM de un tal José Juan Espinosa —que hasta donde se es diputado de Convergencia—
¿Suficientes?
¿No, verdad?
La muchacha suele plagiarse notas de CAMBIO, Intolerancia, e-consulta y Síntesis.
¡Las plagia!
Una vez publicadas, la muchacha pasa las notas en su estación ¡como si fueran suyas!
¿Suficientes?
¿Aún no?
Está bien, les diré más…
La muchacha es más pedante que Paris Hilton
Y grita cuando está molesta
Y amenaza cuando está enojada
Y exige renuncias cuando se le ocurre.
¿Suficientes?
¿No? Ay ya. Ni modo.
Todo ocurrió en el Congreso.
En la sala de prensa.
La muchacha se enojó mucho cuando vio a la famosa “Jarocha” ocupar una computadora.
—Quítate que es mía.
—¿La estabas ocupando?— preguntó la Jarocha.
—Sí
—Orita te la doy, nomás cierro mis programas…
Y para qué quieren.
La muchacha no tuvo paciencia
Mentó madres.
—¡Ya no la quiero!
—Ah, pues no te la doy.
—¡Pues me la das!
—Ahora no.
Y se armaron los gritos, otra vez.
Y es que hace unos meses, la pseudo reportera agarró a telefonazos a La Jarocha.
Ya es su clienta, pues.
La muchacha corrió a las oficinas de Jessica Baltazares —ex jefa de prensa del Congreso— a exigir el teléfono de las oficinas de La Jarocha.
Topó con pared.
La muchacha corrió a unas conocidas oficinas en Reforma para exigir la renuncia de  La Jarocha.
Y amenazó con “acabar” en la prensa con el jefe de La Jarocha.
“O la corren o no se la acaba”
¡Chuleta! Esta si se siente Dios en el Poder.
Pero ayer, la muchacha esa volvió a sus andadas amenazó con denunciar a otra reportera — a una real— y también la acusó en su redacción.
Ay qué cosas.
A ver cómo nos va a nosotros, por escribir las ridiculeces de la muchacha aquella que un día soñó con ser reportera.

 

 

Kamel para iniciados. Las relaciones del llamado “Rey de la Mezclilla” Kamel Nacif con los políticos locales y nacionales han causado verdadera polémica en el país, sobre todo por la familiaridad con la que los trata. Sobre todo por los góber, papá, precioso, héroe y cabrón que reparte.
Y claro por las mamadas y mamadas que presume.
Por supuesto que eso no es nuevo.
En los tiempos de Mariano Piña Olaya —ese guerrerense que se dijo de Atlixco y gobernó Puebla en los años 80’s— Nacif, asiduo como hoy a las Vegas, se llevó a todo el gabinetazo estatal en su avión particular a la ciudad del Juego para despedirlos justo al cierre de la gestión.
Y les pagó todo, lo que se dice todo.
Desde habitaciones, desayunos, comidas, cenas, apuestas y hasta las “muchachitas” que se llevaron a sus cuartos.
Luego se llevó a unos cuantos a ver el Super Bowl.
La historia se repitió y el empresario pagó todo.
Con Bartlett se topó con la horma de su zapato durante los primeros años.
La llegada de Melquiades Morales al gobierno le benefició pues después de hacer un “aporte generoso” a la campaña del “señor gobernador” —según palabras de un muy cercano y grandote colaborador del hoy senador—tuvo todas las facilidades del mundo con sus negocios y hasta dicen que le compraron borreguitos.
Pero hoy muchos de éstos personajes se sonrojan al escuchar las conversaciones de Nacif que son publicadas en diversos medios y en los que de mentada de madre pa’arriba trata a todos los políticos, locales y nacionales.
Y si no, que le pregunten a Alberto Jiménez Arroyo, hoy subsecretario de la Contraloría Estatal si Kamel no es buen amigo.
Y es que dicen, que cuando Jiménez Arroyo se casó, el Rey de la Mezclilla le prestó para su luna de miel la suite que tiene en el Cesar’s Palace en las Vegas. —Ah no máaaa cañón—
Ahí estuvo nuestro flamante funcionario estatal por dos semanas.
Por cierto, sabrá Jiménez Arroyo que su papá, Alberto Jiménez Morales, ya no le quiere ni tomar la llamada a su amigo de toda la vida Juanito Naked pues dice que esa vía no es “nada segura”.
En la bonanza y cuando se recibían todos los favores del mundo lo trató como al mejor de sus amigos, hoy que Juanito cayó en la desgracia por su protector —Kamel Nacif—, ni la llamada le toman.

 

 

Consejero borracho
Todo sucedió en San Pedro Cholula una madrugada de fin de semana.
El flamente presidente del Consejo Distrital del IFE del norponiente de la ciudad conducía “hasta su madre de pedo” —palabras de la fuente—su vehículo sobre la Recta a Cholula.
Dicen los oficiales que lo detuvieron que iba en zigzag, de un lado al otro y sin luces.
Cuando fue alcanzado por la patrulla el susodicho consejero se ufanó de tener las mejores relaciones.
Amenazaba a los oficiales con cesarlos.
“Ahorita le voy a hablar a Omar (Álvarez)” dicen que les decía el borracho funcionario electoral.
Los oficiales pues ni se espantaron. Solo se rieron.—¿Tan pedo estaba el personaje que olvidó que estaba en Cholula y no en Puebla?—
Acto seguido fue presentado ante el MP de Cholula por manejar en estado de ebriedad.
Las amenazas siguieron:
“Ahorita le voy a hablar a Omar. Es mi amigo y no se la van a acabar bola de cabrones”.
Total que ni le habló a Omar Álvarez ni lo querían dejar salir.
Tuvo que llamarle a sus amigos —según la versión de los propios funcionarios de la PGJ— para que lo sacaran.
Tres mil pesitos, dicen, pagó por salir.
Dos mil pal’ agente del MP que hasta se ruborizó cuando recibió su tajada y juró que sólo lo hacía por que el detenido era amigo de Omar —Jajaja
Mil pesitos más para los oficiales y por “las molestias ocasionadas”.
¿Y Omar? ¿No lo ayudó?
¡Pos nooooo!
¿No que muy cuates?
Chale, todos con ese maldito síndrome de amistades “poderosas”
¿O no Paredes?
Jajaja ¡Ay Paredes! Hasta pena ajena das.

 

 

 

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