Gobernador en su tinta
Con solidaridad, respeto y afecto a La Quintacolumna, Mario Alberto Mejía y Arturo Rueda.
Hay frases, palabras o declaraciones que reflejan de cuerpo entero a los políticos y a las personas en general. Se trata de enunciados en los que se demuestra la manera de pensar de cada uno y, en el caso de los funcionarios públicos, pueden convertirse en lapsus lingües en los que relatan cómo conciben el ejercicio del poder.
En el tour de medios que el gobernador realizó a principios de semana, con entrevistas a modo y preguntas inducidas con el objetivo de tratar de limpiar su imagen, pocas son las publicaciones que merecen ser analizadas por incluir información periodística real y/o reflejar la manera en que el gobernador concibe el ejercicio del poder.
Una de ellas es la que se difundió el pasado miércoles en El Sol de Puebla, donde, el agudo periodista Jorge Rodríguez Corona logró sacarle a Mario Marín la confesión de que no acatará el dictamen de la SCJN , si le es contrario, cuando le preguntó “ ¿Qué hará si al final (la corte) emite un informe contrario a usted?”.
El mandatario respondió “pues tendremos defensas. Desde luego que esto no acabará ahí, la Corte finalmente no puede destituirme, hay procedimientos que la ley señala. Lo que la Corte emitirá en todo caso será una recomendación o alguna opinión, no pueden (sic) ir más allá porque no tienen esa facultad de acuerdo al artículo 97 de la constitución”.
Queda clara, entonces, la postura del gobernador: rechazar el informe de la SCJN , si le es contrario. Con ello, el mismo político que hace pronunciamientos continuos por el respeto a las instituciones nacionales y que aseguró que acataría lo que determinaran los magistrados, adelanta que solamente estará dispuesto a aceptar un veredicto positivo y que, en el otro caso, seguirá esgrimiendo argumentos legales (o legaloides) para defenderse de una condena pública del máximo tribunal del país.
Otra entrevista que no tiene desperdicio es la que le formuló el periodista Jesús Manuel Hernández en ABC Radio ese mismo día, en la mañana, ya que Marín Torres no solamente reconoce su animadversión al periodismo crítico (representado en el diario Cambio, en la Quintacolumna y, hasta hoy, en la 1010AM), sino que –incluso- parece responsabilizar a la democracia de la difícil situación del país.
Del periodismo como responsable de la anarquía nacional
Ante uno de los cuestionamientos inteligentes de Jesús Manuel Hernández, el gobernador contestó que: “exactamente, si, en aras de que..., es que vivimos en un país democrático, pero estamos llenos de anarquías, estamos llenos de desorden, el crimen organizado se ha apoderado de este país en varias partes de la república, un desafío total a la autoridad cortando cabezas y aventándolas ahí, como si fueran bolas de boliche y, bueno, la autoridad dónde queda, ah, no es que es la democracia”.
Aprovechando el contexto, el periodista hizo que Marín Torres reconociera que – en su opinión- los medios informativos deben “respetar” al presidente de México y a los gobernadores, incluido él, desde luego, pase lo que pase, cuando le cuestionó por el papel que, según él, desarrollan los espacios de comunicación en esta situación de anarquía.
El ejecutivo estatal contestó claramente que “por ejemplo hablaban de la situación de la propia Presidencia de la República ¿no?, bueno hoy dicen, bueno es que es democracia que todo el mundo dibuje la figura el Presidente de la República haciéndole bromas, chistes algunos muy negros, bueno yo creo que la figura del Presidente de la República debe ser siempre respetada, porque es el Presidente de todos, yo entiendo que haya libertad de expresión y que haya lo que tu quieras y mandes pero el Presidente de la República es el Presidente de todos los mexicanos y debe de haber respeto. Y antes cuidado”.
Hábil, Jesús Manuel Hernández lo cuestionó “en paralelo el Gobernador es el Gobernador de todos” y Marín Torres cayó: “desde luego, voy a eso justamente”. Instantes después, el gobernador no pudo evitar externar su fobia a los espacios informativos al externar que “los medios de comunicación, no todos, hay algunos medios, sobre todo nacionales, hoy efectivamente han tomado un papel protagónico y hoy lo que dicen ellos pues casi es la verdad absoluta pasando por encima cualquier otro filtro legal, moral”
Incluso, Marín Torres se mostró preocupado por la posibilidad de que ya no se pueda controlar a los medios, “pues parece que estamos llegando a esos extremos lamentablemente, porque hoy algunos medios han tomado esa actitud y esto que yo creo que tarde o temprano nos hará un efecto irremediable, un efecto negativo que al rato no vamos a poder controlar. Precisamente por el exceso de lo que llaman algunos, democracia”.
El “respeto” gubernamental a la libertad de prensa y de expresión quedó corroborada, una vez más, por el propio Marín Torres minutos después, cuando el conductor de El Noticiero le preguntó por La Quintacolumna y los columnistas Mario Alberto Mejía y Arturo Rueda, a quienes acusó de “entre los compañeros a los que te refieres, esos, ellos, sí me han perseguido.
Porque no sé cómo pueda vivir un programa que todos los días se dedica a atacar, atacar, atacar con fundamentos; bueno, uno se pregunta ¿qué no hay otras noticias que informar? ¿Qué no hay otros temas? Bueno, cuando alguien lo hace así, como ellos lo hacían, lo consignan, su papel era llegar y si no era al Gobernador era (a) algunos colaboradores, pegarles hasta el cansancio”.
Sí, hoy alegan que ese medio se les va acabar, porque el dueño de ese medio de comunicación, que no tengo ni siquiera el gusto de conocer, ha decidido, según tengo referencias dedicarse a otra cosa. Yo, el Gobierno del Estado y yo en lo personal no tenemos ningún interés ahí, ni en ese ni en ningún medio de comunicación de comprarlo o adquirirlo, lo nuestro ya tiene su medio de comunicación que se llama SICOM y con eso tenemos suficiente para informar las buenas noticias del Gobierno”.
Momentos después, el mandatario dio la que fue, quizá, la única declaración en que dijo la verdad, porque cuando Jesús Manuel Hernández lo cuestionó sobre si estaría dispuesto a interceder, para que La Quintacolumna y sus responsables se mantuvieran al aire, contestó que “pues no, porque yo no tengo posibilidad de influir en los medios ni para bien ni para mal, yo no tengo ningún interés ni en censurar, ni en perseguir y mucho menos en comprar medios de comunicación, porque si fuera el único, a lo mejor te diría: sí es tentativa la oferta”.
Un día después, en La Quintacolumna , el mismo medio que Marín acusó de tendencioso y del que se quejó por su presunta línea antigubernamental, su ex operador mediático, Valentín Meneses ratificó las acusaciones de su jefe, sin tomar en cuenta que el espacio que hoy desaparece otorgó a todos los actores políticos una apertura tal, que les permitió a él y al gobierno que representa rebatir contestar a todas y cada una de las imputaciones de sus detractores.
Esa apertura y pluralidad, lamentablemente para la entidad, no puede presumirse en la mayoría de los medios del estado, donde sólo existe una verdad, la oficial, la gubernamental, la de la línea.
> Columnas anteriores
|