La política es redonda
Los partidos de futbol sirven para ilustrar muchas cosas.
Es un ejemplo recurrente en la vida de este humilde “Ronaldinho de El Cerrito”.
Ejemplo de noviazgo: Si el árbitro no marcan la falta, ¡siga!
Ejemplo de matrimonio: Que uno pertenezca a un equipo de futbol que juega los domingos, no implica que a lo largo de la semana, no se pueda echar una “cascarita”.
Ejemplo de dieta: El defensa nunca debe dejar que “bote” el balón.
Existen también similitudes entre el futbol y la política.
El futbolista gana millones y “nomás juega”.
El político también.
Si el futbolista no tiene oportunidades de jugar en su equipo, jugará en otro equipo, tal vez el odiado rival.
El político también.
El futbolista promete su mayor esfuerzo cuando llega a un equipo.
El político promete honestidad.
¿Tenemos que agradecerlo?
Al final, ninguno de los dos cumple su promesa.
El futbolista, si no gana un juego importante, le echa la culpa al árbitro.
El político, si no gana la elección, le echa la culpa al Tribunal.
El político de gran nivel (es decir, la estrellita) es muy similar a las “divas” del futbol.
Cuando gana, todo se lo deben a su gran clase y nivel futbolístico. Cuando pierden, los jugadores que tiene alrededor no lo ayudaron.
En otros menesteres, los ejemplos del balompié quedan tan bien como las faldas entalladas a las meretrices y suripantas.
Es decir ¿De qué le sirve a un defensa darle una patada al delantero, cuando está en el medio campo?
Seguramente de nada.
Y no sólo eso, será motivo de que el árbitro le saque una tarjeta amarilla. El mayor problema del defensa será que cuando el delantero se encuentre en el filo del área y con amplias posibilidades de anotar, una zancadilla lo podría dejar fuera del partido y con una oportunidad inmejorable para que el rival anote.
Por tanto, todo esfuerzo por debilitar al delantero cuando se encuentra muy lejos de la portería y casi, casi sin ganas de correr, será energía desperdiciada sin sentido.
Entre “tiritititos”, “el que roza el poste”, “el que besa la red” y uno que otro “zambombazo”, el futbol será un excelente método de ejemplificar y entender, casi todo en la vida.
El que entendió, entendió.
Ya para cerrar esta bonita columna futbolera, algunas preguntas:
El jugador que dice que le pega al balón con las dos piernas ¿no se cae?
El “pájaro” Domizzi y el “Chupa” López, ¿alguna vez jugaron juntos?
Se las dejo de tarea.
El cabezazo de Zidanne
Lo que se ve en la TV tiene una amplia influencia en el televidente. En la Copa del Mundo de Alemania 2006 presenciamos el momento más vergonzoso del Mundial, cuando “Zizou” le dio estilizado golpe con su famosa “pelona” al italiano Materazzi. El cabezazo de Zidanne se convirtió en canción, juego de video, marca registrada y hasta en una práctica de débiles mentales y amplios de masa. Eso podría explicar que Mario Martell le haya dado de “narizazos” en la cabeza a un “guarro”.
Yo diría: Menos perros para cuidar el ganado, o de plano, mejor amaestrados.
Un abrazo Martell.
Manuel Frausto Urízar
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