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Dios en el Poder

Selene Ríos

diosenelpoder@hotmail.com

 


 

 

Potrito, buen viaje.

 

 

Te extrañaremos Bobby

¿Qué pasó realmente en la sesión de la CAIP del 15 de diciembre?
El año viejo se llevó a Roberto Díaz entre las patas.
Atrás quedó el año y muy muy por atrás quedó mi Bobby Larios región cuatro.
Pero tus acciones seguirán.
Te extrañaremos Bobby.
En los últimos días hemos leído todo el escándalo y la “crisis” de la Comisión de Acceso a la Información Pública que heredó Roberto Díaz Sáenz.
Todo empezó en octubre, cuando CAMBIO publicó las turbias negociaciones entre el ex presidente de la CAIP, el comisionado Antonio Juárez Acevedo, Francisco Fierro, director de Acuerdos y los titulares de Finanzas y Obras de la administración marinista para maquillar, bloquear o desaparecer información incómoda del marinismo.
Pero en sí todo quedó claro en la sesión privada del 15 de diciembre, cuando Roberto Díaz, propuso en asuntos generales la remoción de Darío Delgado —Director de Vinculación— y Luis Piza —asistente personal de Josefina Buxadé— por filtrarle a CAMBIO sus negociaciones.
Según Roberto Díaz, ambos personajes, ligados a Josefina Buxadé, incitaron a los medios de comunicación a realizar una campaña negra que acabó con sus posibilidades de ser magistrado del Tribunal Electoral del Estado de Puebla.
Josefina Buxadé criticó a Roberto Díaz.
Le reclamó su actuar y le juró —por los clavos de Jesucristito— que ninguno de ellos era el responsable de la filtración.
Pero Roberto Díaz no cedió.
Josefina le advirtió: “Yo sé quién filtró, pero si te digo el nombre, te caes de la silla Roberto”
“No importa” espetó Roberto: “Dime quién es y lo corro en este momento”.
—Por ética, no lo puedo decir, Roberto, me enteré por circunstancias ajenas a la Comisión— dijo Buxadé.
—Dime quién es y no despido a Darío y a tu asistente.
—Déjame hacer unas llamadas.
—No, dime de una vez.
—Si te digo quién filtró no despides ni a Darío ni a Luis ¿palabra?
—Sí.
—Fue Armando Díaz, tu asistente.
Zaz.
Roberto Díaz enmudeció.
Se levantó de su asiento y caminó en el salón.
Miró de reojo a Francisco Fierro —su cómplice—.
—Se van los tres.
—Pero Roberto, prometiste que no correrías a Darío ni a Luis.
—Se terminó la sesión.
—Que quede en actas que no cumpliste.
—Pues vamos a votar para que quede en actas.
—Eso no se vota a petición de cualquiera de los comisionados cualquier acuerdo se imprime en actas.
—Se terminó la sesión. Tú vas en contra, Toño y yo a favor. Se van los tres.

Sin embargo, Roberto Díaz sólo hizo una votación por el primer acuerdo: despedir a Darío Delgado y a Luis Piza. Pero el nombre de Armando Díaz jamás quedó plasmado en el acuerdo, por eso un día antes de que Díaz entregara la oficina de la CAIP vimos a Armandito organizándole la agenda a su patroncito. Cuando esta que escribe le preguntó a Armando sobre su supuesto despido, éste con descaro tal dijo: “Pues ya ves, aquí estamos”.

El comisionado Antonio Juárez jamás criticó la acción de Roberto Díaz y ahora pretende ser el nuevo presidente de la CAIP.
Samuel Rangel, el nuevo comisionado de la CAIP, argumenta que necesita pruebas para evidenciar que Juárez Acevedo es parte de los negocios del marinista Díaz Sáenz.
¿Realmete quiere más pruebas?
El comisionado, con aspiraciones a presidente, permitió la remoción de dos funcionarios acusados de filtrarle a CAMBIO sus fechorías.
¿Qué más quieres Rangel?
En fin, no nos extrañe que Rangel se incline por Josefina Buxadé para ser la nueva presidenta y que Antonio Juárez, vote una vez más en contra de la designación del nuevo presiente.
Me explico.
El primer acuerdo tomado por la CAIP, en el sentido de designar al presidente, Antonio Juárez votó en contra de Roberto Díaz. Es decir, en su primer acuerdo no hubo consenso por las aspiraciones personales de Juárez Acevedo.
Buxadé votó por Bobby.
Bobby votó por él.
Toño votó en contra.
¿Realmente la CAIP se merece a otro mediocre tipo Díaz Sáenz pero de la talla de Juárez Acevedo?
Dios quiera y no.

 

 

Lleve su nota, llévela. En Radio Tribuna la nota cuesta 20 pesos. Si usted querido lector es reportero en sus tiempos libres, le recomiendo ir a Tribuna, con Don Enrique Montero Ponce, a vender sus notas a 20 pesos.
Pero no le garantizo nada.
Si su nota no cumple con las condiciones establecidas, su nota no será pagada.
Pero si usted querido lector es reportero de tiempo completo le recomiendo buscar otra chamba, pues nadie sobrevive con 60 pesos diarios —Bueno sí, pero no se trata de mal vivir—.
Ni hablar, la información no anda muy bien cotizada en aquel viejo edificio del Centro Histórico.

 

Mensaje velado. Mi querida Esther: una brazo fraternal y sábete que te queremos. Ni hablar, por tres mil pinches pesos estos señores sacaron la casta.

 

Deudas. Te debo un abrazo de navidad y un beso de año nuevo mi querido Javier Puga. Saldado.

 

De potros y cosas peores. Te extrañaré. Y ojalá que te encuentre lo que andas buscando.

 

 

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