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Dios en el Poder

Selene Ríos Andraca / Héctor Hugo Cruz Salazar

diosenelpoder@hotmail.com

 


 

 

Historias de sobrecama

 

(O cuando hay conflicto de intereses por quien amanece a tu lado)
Se denomina Platino al metal que es elemento químico número 78 de la tabla periódica, pero en Puebla también se utiliza el nombre para referirse a uno de los jefes de cierta corporación policiaca del municipio.
Y es que precisamente ese personaje es el protagonista de la historia.
Es la continuación de “Alarma Pirata”, historia de nuestra anterior entrega. Y es que uno de nuestros cuatro (¿o son tres?) lectores aportó mayores datos sobre la misma.
El título es cortesía de (como diría Mejía) de nuestro “bien informado lector”.
Aquí el mail:
“Leí su columna del pasado martes 23 de enero donde desenmascaran la serie de extorsiones de las que fueron objeto comerciantes de la Fayuca por parte de la ‘alarma humana’.
”Sin embargo no dieron a conocer todos los datos. La susodicha Alarma Humana no tenía información que proviniera de su trabajo en la dirección de Prensa de la Secretaría de Seguridad Pública y Vialidad Municipal. En dicha área no se enteraban de los operativos contra la piratería que hacen las diferentes corporaciones policíacas. Ellos se enteran ya que se realizan los mismos.
”La Alarma Humana se enteraba porque sostenía un tórrido romance con uno de sus superiores a quien denominan Platino, quien no es otro que el subdirector de Seguridad Pública o de la policía para ser más exactos.
”Cuentan personas allegadas a la pareja de tortolitos que a éste Platino se le iba la lengua después de demostrar —y que le demostraran— su amor a la Alarma Humana. Hacían plática de sobre cama, para ser más exactos.
”Entonces al tal Platino se le iban esos datos que deben de guardarse por ser tan delicados. Un buen día a la Alarma Humana se le ocurrió aprovechar y sacarle provecho a esa información reservada que tenía de primera mano.
”Y como contaron ustedes, a la Alarma Humana se le ocurrió avisarles hora y modo de cada uno de los operativos a los comerciantes de la Fayuca. Porque no fue una vez la que extorsionó a los comerciantes con pitazos de a 5 mil pesos. Fueron muchas más. Hay forma de comprobarlo. Nada más dense una vueltecita por el lugar y verán.
”Dicen que la información que sacaron ustedes les llegó de la propia Secretaría y que fue una venganza por que la Alarma Humana, ya convertida en reportera, comenzó a darles de madrazos. Hasta Omar Álvarez fue a TV3 a quejarse de la reportera por las madrizas diarias y salió al aire con su queja.
”Este mail no es venganza ni mucho menos. Es para revelar lo que pasa cuando hay un conflicto de intereses por quien amanece a tu lado”.
 
Un chocorrol en apuros. El jueves pasado, la periodista Patricia Estrada entrevistó en el noticiario vespertino de USN a Lydia Cacho para saber su opinión sobre el nombramiento de Juan Silva como el nuevo encargado de la investigación en contra del seudo gobernador Mario Marín. En ese momento, Javier Sánchez Galicia, admiraba, casi con envidia, la comparecencia de Javier López Zavala, cuando se enteró que una radiodifusora osaba en entrevistar al tormento marinista.
Irritado, al borde de la histeria, tomó su celular.
Ring ring, sonó en las oficinas de la radiodifusora.
—Exijo mi derecho de réplica, cómo es posible que entrevisten a la señora —repeló Sánchez Galicia.
—Cómo no, si quieres le marcamos al consejero, para que también dé su punto de vista.
Grrr grrr grrr —rugió el director de Comunicación Social de la administración marinista.
—En seguida le marcamos. Tranquilo.
—Este… mmm… no… mira… es que… mmm… Ricardo (el consejero jurídico) no puede tomarte la llamada en este momento, porque está en el helicóptero.
—Ah…
—Sí, es que apenas viene de regreso de México, fue a la sesión de la Corte. Lo que no entiendo es por qué entrevistan a esa señora.
—…
Ah chingá. —acompáñese esa expresión con rascadito en la cabeza (cruig, cruig).
¿No que ya no le interesaba el caso Cacho al gobierno del estado?
¿No que Lydia Cacho aburre a la procuradora?
¿No que el consejero no utiliza recursos públicos ni el helicóptero del gobierno para atender el escandalazo del mandatario?
Decídanse, carajo, que nomás confunden a la gente.
Una duda más: “Chocorrol”, está re chistoso el apodo, ¿quién te lo puso, Javier?
Anda, dinos.
¿Sí?
Esperamos tus respuestas. No nos tengas en ascuas.
Kas, Kas, kas, kas, kas —léase como el sonido que emiten las uñas cuando están siendo vilmente devoradas por unos dientes nerviosos, muy nerviosos—.

 

Epílogo
Pese a lo que se pudiera pensar —ante la diversidad de criterios que hay en cada medio de información en sus líneas editoriales— entre los reporteros hay una máxima no escrita y esa es la solidaridad.
Sí, la solidaridad cuando un reportero es víctima de un abuso de autoridad o una agresión física, laboral y profesional. Esa solidaridad que sólo se ve y se siente en persona. No se refleja ni en los micrófonos ni en las páginas de los diarios.
Cuando un reportero es agredido o como en este caso vilmente madreado por un gato del hermano del gobernador Mario Marín Torres, ahí sí, es cuando todos los del gremio hacemos un sólo frente.
Aunque después, en cada medio, la queja o la denuncia correspondiente no sale publicada. Y eso es porque quienes manejan la línea editorial de cada medio, ante todo —y pese a las evidencias de la agresión— prefirieren “aguantar vara” a perder un convenio o la amistad de los poderosos.
Desde aquí un agradecimiento a Efraín Núñez, Selene Ríos Andraca, Edmundo Velásquez, Martín Hernández, Ignacio Juárez, Juan Pablo Proal, Jaime Torreblanca, Jorge Machuca, Gina Vallejo, Salvador Ríos,  entre muchos otros compañeros, quienes se solidarizaron, primero con Mario Martell y después con un servidor, desde el primer momento.
En Cambio los propios directivos y jefes de inmediato de solidarizaron con el que esto escribe. Zeus Munive, estuvo al pendiente de todo y hasta a la PGR fue con Martell y un servidor. Arturo Rueda, subdirector editorial, quien incluso, desinteresadamente se ofreció a ser hasta mi defensor legal. Por supuesto a Mario Alberto Mejía, quien respaldó cada uno de los movimientos que se hicieron. A don Gabriel Sánchez Andraca por condenar el atentado contra el trabajo de los reporteros en su columna.
Por supuesto a Mi Chiquita Linda, quien en todo momento estuvo conmigo y demostró su preocupación y cariño por mí. Pero esa, es otra historia.
Dicen que es de gente bien nacida ser agradecido.
Va por ello.
Alguien más diría “son gajes del oficio”.
Y así se asumen.
No hay que ponerse a chillar.
Si se censuran las acciones y se critican.
Y más de quien viene.

 

 

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