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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

condemontec@hotmail.com

 

 

 


 

 

Marinlandia

 

Pese a la estridencia mediática generalizada, lo cierto es que no hubo informe de gobierno, simplemente, porque no había acciones oficiales sobre las cuales informar y, desde el 14 de febrero, las labores normales de la administración estatal quedaron suspendidas y supeditadas a una campaña política e informativa, cuya única finalidad es la permanencia en el poder.


Además, lo que Mario Marín Torres y sus allegados sí han hecho no lo pueden decir públicamente: no pueden reconocer que cancelaron sus programas de gobierno (si alguna vez los tuvieron), para adoptar medidas clientelares y populistas de cooptación a los sectores sociales más desprotegidos.


Tampoco pueden aceptar que el marinismo es rehén del caso Cacho y sus consecuencias, que le han obligado a ceder la mayor parte del poder político y económico a la IP, a la derecha, al Yunque y al PAN, entre otros grupos a los que supuestamente el PRI dice combatir.


El marinismo tampoco puede aceptar que, con recursos públicos, se ha dedicado a comprar conciencias entre la clase política y representantes de los medios informativos, para forzar su permanencia en el gobierno. También fueron omitidas la censura y las campañas de linchamiento político y mediático a las que Mario Marín (vía Javier López Zavala, Valentín Meneses y Javier Sánchez Galicia) ha sometido a sus críticos.


El marinismo omitió reconocer la soberbia y exclusión que practica y que lo lleva culpar a sus enemigos (autocreados o reales) de sus propios desaciertos. Así, el foxismo y el PAN (no él, ni su vergonzosa relación con empresarios acusados de pederastia, ni su manejo faccioso y arbitrario del poder público) fueron los causantes del caso Cacho, mientras que las muestras ciudadanas de inconformidad carecen (para él) de valor, porque son “ocasionadas” por sus adversarios.


En marinlandia, no se debe mencionar que el gobernador traicionó a su partido y lo hizo sufrir la peor debacle electoral de su historia. Y tampoco se acepta que el PRI solamente funge como un “cementerio de elefantes”, en donde se echa a los amigos que mostraron especial ineficiencia en los tiempos de crisis, pero que por una lealtad mal entendida no pueden ser sacados del presupuesto.


En marinlandia, está terminantemente prohibido castigar o siquiera denunciar la ineficacia o la corrupción. El secretario de Gobernación se dedica a organizar complots tontos contra sus presuntos adversarios, mientras crecen las inconformidades sociales en Xoxtla u Ocoyucan, el presidente del Consejo Estatal de Seguridad destina tiempo y recursos oficiales al espionaje político, en tanto se incrementa el número de ejecuciones presumiblemente ligadas al narcotráfico.


En marinlandia, el estado más maravilloso del país, durante el 2007 se crearon más de 45 mil empleos, que no se generaron en Puebla, donde el desempleo, la marginación, los bajos salarios y la migración son una realidad diaria que se constata por el creciente cierre de empresas, los suicidios por motivos económicos y la delincuencia diaria. 

 

 

Sin Salud ni Educación
En Puebla, los escándalos por la probada corrupción en la secretaría de Salud son continuos y preocupantes, además de que la gran mayoría de los poblanos carece de acceso a este tipo de servicios, ya que ni siquiera cuenta con los recursos suficientes para trasladarse a su cabecera municipal más cercana; pero, en marinlandia, los pobres ya tienen un hospital de primer mundo.


En la vida real, el secretario de Educación es rehén de los intereses y exigencias del magisterio. Puebla sigue como una de las entidades con menor nivel de eficiencia terminal y su porcentaje de reprobación en primaria y secundaria se mantiene por encima del promedio nacional, sin mencionar las continuas denuncias de los  padres de familia que sufren abusos y anomalías en las escuelas.


Sin embargo, en marinlandia, el rezago educativo de los indígenas se soluciona con la apertura de una universidad y las quejas de los paterfamilias se resuelven denunciando la existencia de los antros cercanos a los colegios y promoviendo una campaña mediática contra quien cometió la “osadía” de acusar la pederastia cometida por maestros protegidos por el SNTE y los cobros ilegales en un sin número de “instituciones” públicas.


La procuración de justicia en Puebla está en manos de una persona cuyo exhibicionismo y protagonismo políticos, la lleva a confrontarse con sus subalternos, a “retar” a debatir a la periodista víctima de sus abusos y a fotografiarse con una changuita que la adoptó como mascota, mientras la delincuencia común y organizada siguen boyantes, como lo puede corroborar todo poblano que ha sido asaltado o lesionado, ya que los ejecutados no hablan.


Marinlandia es – según sus autoridades – uno de los estados más “seguros” del país, sin que se den a conocer cifras o datos duros que sustenten tal optimismo. Cada delincuente (real o supuesto) capturado es exhibido mucho más que cualquier artista de moda, como si un delito “solucionado” importara más que los centenares de ilícitos que no se resuelven y que, en muchas ocasiones, ni siquiera se denuncian por falta de confianza en Legalita.


En la Puebla real, el combate a la creciente corrupción gubernamental está en manos de un hombre que ha enquistado a sus familiares en diversas dependencias a las que supuestamente tiene la obligación de fiscalizar. En Marinlandia, todas las denuncias se “investigan” y, como por arte de magia, se desechan porque – supuestamente – carecen de bases.


En su campo, Marinlandia puede sentirse orgullosa por la exportación de jitomates, lo que ha llevado a que los campesinos dejen el histórico tercermundismo que les aqueja. En el agro poblano, los productores continúan en la marginación y su única vía de supervivencia es la emigración, como lo demuestra que Puebla sea una de las entidades del país con mayor porcentaje de población saliente.   


En la Puebla de carne y hueso cunden la corrupción, la delincuencia, la pobreza y el desempleo, porque es gobernada mediante la componenda, la exclusión, la simulación, la frivolidad y la impunidad que protege no sólo al mandatario estatal, sino a todo su gabinete. En Marinlandia todo está bien.

 

 

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