Fortalezas y debilidades del PAN
Con el gobernador desprestigiado y postrado a sus pies, el priísmo poblano más que dividido, el perredismo reducido a su mínima e histórica expresión y un órgano electoral más que a modo, queda claro que el PAN tiene todo a su favor no sólo para recuperar la capital del estado, sino para confirmarse como la primera fuerza política en la entidad y ser mayoría en el Congreso local, por primera vez en su historia.
Lo cierto es que el resolutivo que hoy (jueves 25) emitió la SCJN, ratifica que la permanencia de Mario Marín Torres seguirá siendo usada por el PAN – gobierno como una moneda política de cambio, que le garantiza no solamente que el mandatario se mantenga al margen de las elecciones, sino que – casi seguramente – siga siendo el principal operador a favor de las candidaturas panistas, como ocurrió el 2 de julio pasado.
Y aunque es previsible que el priísmo eche pestes contra la SCJN y que los funcionarios estatales (Blanca Laura Villeda, Javier López Zavala, Ricardo Velásquez, entre otros miembros de la pandilla) intenten justificar y minimizar el revés jurídico y político que les acaban de asestar, el sólo hecho de que el primer priísta del estado esté siendo investigado por sus presumibles vínculos con un delito como la pederastia, representa un jugoso nicho de mercado electoral que el blanquiazul aprovechará.
Por decirlo más claro: se ve casi imposible que en la elección los priístas superen el desprestigio de su partido y su gobernador. Por si fuera poco, en los tiempos recientes, la fauna priísta ha tenido especial cuidado en promover las confrontaciones, divisiones y exclusiones internas, sin que – cuando menos en este momento – se perciba un mínimo intento de cohesionarse.
Como es normal en Puebla, el PRD y la izquierda son solamente mitos geniales, lo que les quita cualquier posibilidad de ser competitivos para los comicios de noviembre. Además, queda claro que la marca PAN todavía no enfrenta (en el estado) el mismo desprestigio que el priismo o el perredismo y esto le otorga una gran ventaja competitiva.
Finalmente, el IEE es un órgano a modo para el PAN (y también para el sector del PRI que se ha coludido con la derecha, para mantenerse artificialmente en el gobierno), lo que implica que, en esta contienda, el panismo cuente con la ayuda abierta de un árbitro dócil, manejable.
También tiene a su favor la plena disposición de Felipe Calderón de manipular la estructura y programas gubernamentales con fines electorales y, en este caso, Televisa, Azteca, Radio Oro, Así Sucede y otros medios, principalmente electrónicos, continuarán sumándose a la cargada panista.
Desde luego, el CCE, la Coparmex, Canaco, Cancintra, y Canacope jugarán políticamente a favor del PAN y, muy probablemente, Rosendo Huesca y Pacheco y demás jerarcas de la iglesia católica harán lo mismo, como sucedió en los comicios del 2000, 2004 y 2006. No faltará un Rogelio Sierra Michelena o un Norberto Rivera que traten de manipular a la opinión pública.
Divisiones y mal gobierno, los obstáculos
Pero no todo es miel sobre hojuelas para el panismo, que en los comicios de 1997 y 2004 demostró una especial vocación para perder, pese a contar con un contexto totalmente favorable, como el que tiene hoy.
En este sentido, el principal obstáculo para el blanquiazul es el Yunque y la camarilla que lo representa en Puebla y que es encabezada por Francisco Fraile y Antonio Sánchez Díaz de Rivera. Este grupúsculo acostumbra ser excluyente, autoritario e impositivo con el resto del panismo, que – en ocasiones – ha optado por mantenerse al margen de los comicios o por respaldar al PRI.
Pese a que Ana Teresa Aranda sería la precandidata panista mejor posicionada para la lcaldía de Puebla, es muy probable que Fraile García y Antonio Sánchez se pongan de acuerdo, para que Francisco obtenga una diputación plurinominal, con la promesa de ser presidente del Congreso local y convertirse – por fin – en el excretor oficial del marinismo.
En este escenario, Sánchez Díaz de Rivera sería contendiente a la capital y, desde luego, Ana Teresa Aranda sufriría la misma exclusión recurrente que ha padecido desde 1998, cuando el Yunque sabía que no ganaría la gubernatura y, sólo por eso, la dejó ser candidata. Desde esa fecha, el arandismo solamente ha recibido desprecios de la cúpula estatal panista.
También es previsible que los yunquistas Fraile y Díaz de Rivera excluyan a los grupos de Luis Paredes Moctezuma y Humberto Aguilar Coronado, pese a que importantes representan liderazgos internos. Incluso, la actitud sectaria y soberbia de Jorge Ehlinger contra las precandidaturas alternas de Gabriel Hinojosa, Patricia Olamendi y Genaro Ramírez muestra que al interior del partido los dados están cargados y el panismo lo sabe.
Además de sus controversias internas, los panistas deberán enfrentar una realidad: sus gobiernos (federales y municipales) han sido malos para el grosor de la ciudadanía, que tenía muchas expectativas por un supuesto “cambio” que - hasta el momento - solamente se ha traducido en escándalos, nepotismo, corrupción, desempleo, pérdida de soberanía y hasta represión.
Bastaría con que los candidatos priístas se despabilaran un poco e hicieran un recuento de las promesas incumplidas y continuas torpezas y corruptelas de Gabriel Hinojosa, Luis Paredes, Vicente Fox y Felipe Calderón, para descalificar al blanquiazul y dejar asentado que los malos gobiernos no son exclusivos de un color.
El aumento a la tortilla, las represiones en Michoacán y Oaxaca y la corrupción de personajes como Martha Sahagún, Elba Esther Gordillo, Carmen Segura, las agresiones arteras de la diputada “violenta Lagunes”, Luis Paredes y su camarilla, entre otros caso, pueden ser usados mediática y políticamente por el PRI, para revertir – en alguna medida – el “efecto precioso” y quitar a los candidatos panistas la aureola de “pureza”, que en cada elección tratan de darse.
Otro posible problema para el PAN sería que su “aliado incómodo”, el góber precioso investigado por la SCJN, se dé cuenta – al fin – de que el panismo no piensa cumplir el pacto de dejarle concluir su sexenio y que no solamente mueva la estructura estatal para hacer ganar al PRI, sino que promueva una gran alianza contra el blanquiazul usando al IEE, a los medios de comunicación oficialistas y a los ayuntamientos.
No puede descartarse que el marinismo despierte, deje de creer en las falsas promesas calderonistas de impunidad y dé un golpe de timón, para tratar de ganar las elecciones y enviar al resto del país (incluyendo al priísmo nacional) una señal de fuerza, para demostrar que tiene – todavía – el consenso y control de la entidad.
En fin, el escenario político para el PAN en la entidad se ve promisorio, pero no exento de problemas.
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