¿Qué Pretende Marín?
En los últimos días ha empezado a generarse en torno de quien esto escribe una escalada de rumores de todo tipo provenientes —es más que claro— de personeros del gobernador Mario Marín Torres.
Ya se imaginará el lector el sentido de esos mensajes: “Cuídate porque el gobernador está muy molesto contigo”, “no salgas en las noches”, “revisa las llantas de tu carro”, “ampárate”, “Ten cuidado con lo que escribes”, “te quieren poner un cuatro”, “te van a buscar los pies”, etc.
El fin es más que claro y lo que buscan con esas señales es intimidar al quintacolumnista.
No podía ser de otra manera.
Y lo que vino a agudizar las cosas fue la revelación de los excesos en los que ha venido cayendo la Familia Real de Casa Puebla.
No está de más repetir algunas líneas publicadas en septiembre pasado, luego de que Marín censuró el espacio radiofónico de la quintacolumna: “Todos lo pensamos. Y es que conocemos sus métodos. Si a partir de hoy, de pronto, por puritita casualidad, alguno de quienes hacemos este periódico, la página en Internet, el programa radiofónico. En fin: cualquiera —o nuestros amigos, familiares, conocidos— llega a sufrir un descalabro, un accidente… Si un elefante pasa encima de alguno de nosotros. Si de la noche a la mañana nos convertimos en traficantes de coca, mota o droga por conocer. Si en nuestra cajuela hallan el cadáver de un desconocido. Si nos cae un cristo en alguna iglesia o basílica. En fin: si algo turbio sucede… Usted, señor gobernador, será, ni modo, el único responsable.”
Hoy, por desgracia, estas palabras están más vigentes que nunca.
¿Estará enterado el presidente Felipe Calderón —por cierto, hoy estará en Puebla— del clima tan enrarecido que se respira en el estado?
Una Historia de Zacatlán. Se llama Edgar Julián Loza Villarreal y formó parte de la campaña de Mario Marín Torres.
Un día, llegó a la zona en calidad de jefe administrativo de la Coordinación Regional de Desarrollo Educativo.
Según sus propias palabras, lo envió el gobernador a través de Darío Carmona, secretario de Educación Pública.
Una vez que puso pies en Zacatlán, este personaje tuvo a bien acudir con los responsables de la Caja de Ahorros de la Corde Chignahuapan, donde entre 20 y 25 empleados (entre personal administrativo y profesores) hacen su ronchita mes con mes para disponer de unos buenos dineros al final del año.
¿El motivo?
Solicitar un préstamo de pocos ceros, mismo que pagó puntualmente.
Pero siempre hay una segunda vez.
Esta vez el susodicho pidió una cantidad mayor y volvió a pagar en la fecha programada.
Fue entonces que acudió a la Caja de Ahorros por tercera vez.
Y, ahora sí, la tercera fue la vencida.
En esta ocasión pidió un préstamo de 48 mil pesos, además de que a una profesora la convenció para que se endeudara con 50 mil pesos en aras de que esa cantidad fuera a parar a su bolsillo.
Los días pasaron y el funcionario marinista ya se puso en moratoria.
Y no le paga ni a la Caja ni a la maestra.
(Esta última tiene que pagar los intereses generados por el préstamo).
Lo peor es que el muy ladino ya les dijo a sus acreedores que no les va a pagar y que le hagan como quieran.
Y hasta los amenazó con perjudicarlos si se quejaban en la SEP.
Y es que, jura, “soy muy amigo del gobernador”.
Por cierto: este personaje dejó de trabajar en la Corde regional y cuando lo hizo casi nunca estuvo pues, según él, andaba “de comisión en Casa Aguayo”.
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