Una investigación al ras del piso.
Fuentes cercanas a la investigación que habrá de reiniciar la Suprema Corte de Justicia de la Nación aseguran que de alguna manera los ministros buscarán abrir otros caminos para explorar el innegable tráfico de influencias y la arbitrariedad con la que se conduce la justicia poblana.
De acuerdo a estas mismas fuentes dentro del máximo órgano jurisdiccional la percepción que tienen los ministros es la de que Puebla vive en un estado generalizado de violaciones a las garantías individuales.
Es decir, el caso Lydia Cacho fue tan solo uno más en un estado generalizado de violaciones a los derechos humanos.
Para un grupo de ministros de la Corte lo que le sucedió a Cacho, sucede todos los días en Puebla.
Todos los días.
Simplemente que les sucede a personas que ni son periodistas, ni tienen la más mínima posibilidad de denunciar las infames vejaciones ministeriales y judiciales a las que son sometidas.
Órdenes de aprehensión que son giradas sin el menor rigor judicial.
Autos de formal de prisión que obedecen a la línea que se dicta desde la secretaría adjunta a la presidencia del Tribunal Superior de Justicia.
Una injerencia directa en los juzgados federales de circuito que operan en la entidad.
Todos hechos que son cosa diaria.
Cosa de todas las semanas, de todos los meses.
Nuestras fuentes informativas nos aseguran que en el transcurso de las próximas horas el ministro Manuel de Jesús Gudiño Pelayo habrá de recibir un minucioso y detallado informe que revela como hay una abierta complicidad entre un alto funcionario de la Procuraduría de Justicia con otro alto funcionario del Tribunal Superior de Justicia.
El citado documento revela los oscuros nexos entre el siempre sombrío y perverso José Manuel Cano, director de supervisión de la Procuraduría de Justicia, y el “bigotito sonriente”, el magistrado suplente Enrique Ruíz Delgadillo, quien es el secretario adjunto a la presidencia del Tribunal.
Como oportunamente lo apuntamos desde el pasado mes de mayo Ruíz Delgadillo fue premiado como magistrado, aunque por el momento sólo suplente por todos los “servicios” que ha prestado a las más torcidas y ruines causas del poder judicial.
Lo apuntamos cinco meses antes de que fuera ungido.
Hoy la investigación pretende demostrar este hecho medular y toral: Puebla vive bajo un estado generalizado de violaciones a las garantías individuales.
El caso Cacho fue la gota que derramó el vaso, la gota que exhibió a niveles nacional e internacional a la justicia poblana.
Exhibió una realidad cotidiana.
Lo que viene es una investigación al ras del piso.
La investigación no sólo se centrará en las figuras cupulares como lo son el gobernador Mario Marín, la procuradora Blanca Laura Villeda y el presidente del Tribunal Guillermo Pacheco Pulido, sino que abarcará también el desempeño y el rol que hacen estos personajes a través de sus más cercanos colaboradores y auxiliares que son los verdaderos “agentes operativos” en el tráfico de influencias y en la venta de la justicia.
“Agentes operativos” como lo son José Manuel Cano dentro de la Procuraduría y Enrique Ruíz Delgadillo en el poder judicial.
Aseguran quienes conocen de cerca este documento informativo que existe una llamada “sábana”, es decir la relación de llamadas entrantes y salientes de un teléfono de línea o de uno móvil en la que está más que confirmada la oscura relación entre José Manuel Cano y Enrique Ruíz Delgadillo
Empero los dos operan bajo una fuerza superior, una figura cuya influencia la coloca como la mano más poderosa de la justicia poblana.
Una dama cuyo poder sólo es inferior al de su jefa.
Una mujer que con el teléfono más influyente de la justicia poblana ordena, hace y deshace a su antojo.
Se llama Hortensia Cortéz Flores, la secretaria particular de la procuradora Blanca Laura Villeda.
El verdadero poder tras el trono en el edificio del boulevard 5 de mayo y la 31.
Será una investigación al ras del piso.
No olvide estos tres nombres: José Manuel Cano, Enrique Ruíz Delgadillo y Hortensia Cortéz Flores.
Nombres aparentemente desconocidos pero que habrán de aparecer en la prensa nacional en las próximas semanas.
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