El Arte de Tragar Sapos.
Una de las mayores aspiraciones de un columnista político —o aspirante a serlo, como es el caso— es que los lectores (tres o cuatro) adquieran una vena crítica capaz de impedir que su columna —la que leen todos los días— traicione su vocación.
(En otro tenor, el poeta Antonio Machado soñaba con una realidad que vive actualmente: que todo mundo dijera sus versos sin conocer el nombre de su autor).
Una furiosa —pero leal— lectora me envió ayer estas líneas brutales:
“He continuado leyendo sus columnas, como lo hago todos los días y me he dado
cuenta con tristeza de que mi queja respecto al ex-funcionario de SICOM no
prosperó para usted. Seguramente es un tema que para usted no guarda
relevancia porque no es mujer. Mi único objetivo es que tipos como éste no
sigan teniendo el valor de amedrentarnos a las que tenemos necesidad de
trabajar en el nefasto Gobierno. Se nota que usted no tiene la más mínima
sensibilidad ante este tema y qué pena que le haya llegado al precio él o su
jefe.
”Le deseo de corazón que nadie de su familia tenga que pasar algún día por
esas penosas situaciones y qué pena que estos funcionarios sigan teniendo
manga ancha para hacer de las suyas con la complicidad de otros.
”Lamentablemente este es un hecho que no aplica para denuncia ante el MP
porque no hay pruebas físicas, lo único que sentí que podía hacer era
comunicarme con usted y sacarlo a la luz por la confianza que me ha
inspirado leer sus columnas.
”Me despido y creo que cambiaré de lectura, aunque a usted le sobren
lectores”.
Hasta aquí el correo.
Confieso que me sentí profundamente mal luego de leer estos párrafos y me di a la tarea inmediata de buscar en mis archivos muertos la denuncia extraviada.
Cuando la encontré, también lo confieso, opté por publicarla de inmediato.
He aquí la historia de nuestra indignada amiga:
“Me tomo la libertad de escribirle porque creo que no podemos seguir
soportando los aires que se dan los colaboradores de nuestro actual y cínico
góber precioso...
”Es el caso de Rafael Quiroz, actual coordinador de imagen del Góber.
“Creo que antes que nada debería empezar por limpiarse su propia imagen.
”Resulta que este personaje se ha caracterizado durante toda la vida de su
ejercicio profesional por acosar a cuanta mujer de no malos bigotes se le
cruza por el camino. Además, no sólo para en el acoso, sino que con las que
puede sostiene más que una 'linda amistad'. Aparte, si no le correspondes o
te das tu lugar, opta por dejarte de hablar, orillarte y 'cansarte' como él
mismo refiere, para que renuncies.
”Yo lo padecí desafortunadamente en el Sicom, aunque sé de otras chicas que
colaboraban con él desde el gobierno de Melquiades, a quienes les hacía lo
mismo. El señor, a pesar de ser casado, sostiene un tórrido romance de hace
varios años con "Lupita", una colaboradora a la que lleva mucho tiempo
colocando en puestos para los que no tiene habilidad y se la lleva a cuanta
oficina él llega, cobrando claro, del erario público para sostenerla. Además, tiene un 'grupito' al que lleva y trae porque según él es su grupo político que lo va a hacer crecer, pero no son más que una bola de ineptos que viven a la sombra de su jefecito, que a su vez vive a la sombra de Javier Sánchez Galicia, sin el cual no es nadie. A unos los dejó en el Sicom ahora que se fue, a otros los colocó en la SEP, a su 'cuñado' Alberto en la SCT, a otros en el PRI municipal y hasta a sus 'amigas' en el PRI estatal.
”Las que no somos afines a sus pretensiones, somos marginadas laboralmente,
nos bajan el sueldo y nos hacen el ambiente insostenible hasta que tenemos
que irnos por 'propia voluntad' y dejando firmada nuestra renuncia
'voluntaria'. Yo ya no trabajo en el gobierno del estado, afortunadamente,
pero se me hace injusto, señor Mario, que este nefasto gobierno con sus
alacranes cuidándole la espalda a Marín, siga utilizando el dinero del
pueblo para sus malditos chanchuyos...
”Confío plenamente en que no se sabrá mi nombre, porque mi hermana sí trabaja
en Finanzas y no quisiera que la perjudicaran, pero ya tengo mucho coraje
para seguirme aguantando que este tipo se cuelgue medallas que no se merece.
”Gracias, saludos y lo extrañamos en el radio...porque los que están ahorita
en la 10 son unos barberos del asco de Marín...”.
> Columnas anteriores
|