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Línea Abierta

Josefina Buxadé

josefina_buxade@yahoo.com

 


 

 

Credibilidad, el capital de la CAIP

 

 

Sin lugar a dudas, la credibilidad con la que cuenta un organismo de acceso a la información pública constituye su gran capital, pues es a partir de ella que la ciudadanía puede confiar en el órgano garante de este derecho.


Esta credibilidad se construye a partir de las resoluciones de recursos que realiza la Comisión para el Acceso a la Información Pública (CAIP), pero también a partir de las formas que sigue al relacionarse con otros actores políticos y sociales y, por supuesto, a partir de las decisiones y acuerdos que toma.


La semana pasada, el Pleno de la Comisión para el Acceso a la Información Pública, mejor conocida como “Comisión de Transparencia”, sesionó para elegir al presidente por los próximos dos años.


Como lo dije en esa sesión, y en la conferencia de prensa del martes 9 de enero, me parece que la decisión para elegir al presidente debió tomarse de otra manera. Puesto que estamos en un organismo que vela por la publicidad de la información, esa sesión debería haber sido, en primer lugar, pública. Sin embargo, ni en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información ni en el Reglamento Interior ni en el Reglamento que Regula las Sesiones del Pleno se establece que todas las sesiones del Pleno sean públicas, sino únicamente aquéllas en las que se resuelven recursos de revisión.


En segundo lugar, la decisión debería haber sido un verdadero proceso deliberativo, donde se argumentara y discutiera a partir de proyectos de trabajo concretos. Al inicio de la sesión les propuse a los comisionados que la decisión se tomara a partir de tres criterios: 1) El trabajo y los resultados obtenidos en los dos primeros años de labores por los comisionados; 2) El proyecto para la CAIP que tuviera cada uno de los que quisiera ser presidente; y 3) El acuerdo de que si cada uno de los comisionados fuera presidente por los dos últimos años de su periodo, todos podrían serlo.


A pesar de que Antonio Juárez y Samuel Rangel no aceptaron esta propuesta, la elección del presidente se realizó de acuerdo con lo estipulado en la Ley, pues la Fracción II del Artículo 26 dice, sucintamente: “Los Comisionados propietarios durarán en el ejercicio de su cargo seis años y elegirán por mayoría, quien de ellos ocupará el cargo de Presidente para un periodo de dos años”.


Uno puede entender que una elección es una elección democrática, a partir de la discusión de propuestas; pero eso no lo dice la Ley. De tal suerte que tuvimos una elección apegada a la Ley pero no necesariamente transparente, ética o democrática.


Desde el nombramiento de Samuel Rangel como comisionado, la balanza se inclinó a favor de la elección de Antonio Juárez como presidente. En la sesión definitoria no se tomó en cuenta mi proyecto, a pesar de que fue el único sobre la mesa. Es posible deducir las justificaciones y motivaciones que tuvieron ambos comisionados para votar en el sentido que lo hicieron: desde indicaciones externas hasta intrigas y motivos personales.


Esto, obviamente, produjo cuestionamientos por diferentes sectores de la sociedad, entre ellos los medios de comunicación. No estoy de acuerdo en que “es bueno que hablen de nosotros, aunque sea mal”. Yo creo que deberían hablar de la CAIP, pero bien. Y conseguir esto dependerá del trabajo que realice la Comisión en su conjunto. Vamos a tener que trabajar el doble o el triple de lo que correspondía para levantar la imagen de la CAIP, pero por mi parte voy a hacerlo. El acceso a la información es un tema con el que estoy personal y profesionalmente comprometida. Los dos años que me restan como comisionada voy a trabajar como lo he hecho hasta ahora, y más todavía, porque fui espoleada y en mi talante está levantar la cabeza aún cuando las circunstancias son adversas.


Seguiré siendo la voz crítica de la Comisión, aunque esto moleste, porque mi compromiso es con la transparencia y el acceso real a la información pública. Quienes han confiado en mí pueden seguir haciéndolo. La verdad no peca, aunque incomode.

 

 

Josefina Buxadé Castelán.- Comisionada de la Comisión para el Acceso a la Información Pública, josefina.buxade@caip.org.mx

Nota: Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de la autora y no necesariamente reflejan la postura de la CAIP.

 

 

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