Gracias
Al comenzar la experiencia de vivir un nuevo año, sólo queda dar las gracias por todo y pedir una oportunidad para el año que comienza.
Esta oportunidad hoy se la pido a usted, para que me regale unos cuantos minutos dos veces a la semana, para que le cuente las cosas buenas que vivimos los poblanos.
Hay que tener presente que en Puebla hay muchas, muchísimas cosas buenas y mejores, que pueden contribuir a nuestro engrandecimiento. Para éstas todo el espacio y atención, lejos de los muros de las lamentaciones y el denuesto como arma.
Esto en un marco de lucha por acercarnos a la objetividad que a veces cuesta trabajo cuando la catarata de comentarios y juicios vienen en sentido contrario tratando de arrasarlo todo.
Y al comenzar el año ante todo optimismo, al abrir el libro en blanco de 2007, ¿cuántas sorpresas quedarán registradas?
¿Lo llenaremos?
En el terreno de las decepciones, ¿por dónde vendrán?
De lo que sí estoy convencida es de que al comenzar un año nuevo, hay que decidirse a sumar esfuerzos, e independientemente de resguardar nuestra individualidad, hay que estar convencidos de que sólo a través de acciones en conjunto, en colectivo, este país y nuestro medio cambiará
Habrá que esforzarnos para dar y conseguir siempre lo mejor.
Hay que tener en cuenta que juega un papel importante el ejercicio del reconocimiento que es común regatearlo entre humanos.
Pero qué tal si aflojamos un poquito y comenzamos a percatarnos de lo grande y trascendente que es la labor los de más.
Regules
Si el empeño es buscar siempre las mejores noticias, hay que admitir que no podemos cerrar los ojos a la realidad en que vivimos, como hoy resulta el pronóstico económico de los especialistas, que anticiparon desde los últimos días de 2006, la cascada de ajustes que ya comenzamos a sentir
Por lo pronto, cobra vigencia aquello de que hay que aprender a administrarse y enfrentar con frialdad tantas tentaciones de consumismo.
Y lo más importante: siempre hay que echar a volar la imaginación para pensar que es posible mejorar.
Pero para mejorar hay que hacer un esfuerzo todavía adicional.
Así se la están pensando al menos los oaxaqueños.
¿Cómo nos la plantearemos los poblanos antes del 11 de noviembre?
La moneda está en el aire.
Por eso antes de decir ¡feliz año!, la aspiración es de exigir mejores hechos, recordando al clásico “hechos son amores, no buenas razones”
Y en el terreno de los hechos, ante todo falta una mayor coordinación y buena voluntad entre nuestras autoridades, para que la grandeza de Puebla sea palpable, para los de adentro y para los de afuera.
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