Segundo informe. Vieja generación.
El segundo informe de gobierno del estado de Puebla, estuvo lleno de las acciones que le han caracterizado a la elite política autodenominada de “gobierno de nueva generación”, como un cliché para estar a tono lingüístico con los vientos nuevos que azotan al mundo neoliberal, pero en la realidad muy alejados de ese mundo sustentado en la eficiencia, la alta productividad, la competitividad y sobre todo el ejercicio de un gobierno respetuoso de las leyes, apostado en la transparencia y la gobernabilidad democrática. El proyecto de gobierno estatal 205 – 2011, plasmado en el PED, es en sí mismo significativo, no es causal que en el primer informe de gobierno, a pesar de las circunstancias, el grupo gobernante mostraba su enjundia, protagonismo y entrega en un ambicioso proyecto de empuje modernizador de la entidad, pero ahora, el lenguaje corporal mostró cansancio, angustia, preocupación por el futuro, además de incertidumbre.
Y no es para menos, la represión en contra de la periodista Lydia Cacho, la represión en contra de otros periodistas, el cierre de noticieros críticos, no se pueden tapar con una simple declaración de sentirse inocente. La inocencia se presume legalmente hasta que no se pruebe lo contrario, no es cuestión sentimental. Máxime cuando la periodista Cacho ha sido encontrada inocente y la ciudadanía sabe que se utilizaron ciertas acciones veladas para cerrar noticieros incómodos. Se usa un leguaje que anima a pensar que gobierna verdaderamente una nueva generación, pero los hechos y los datos descubren que la generación gobernante en el estado de Puebla, es vieja, pertenece al pasado del México autoritario, y la planeación y programación siguen siendo adorno discursivo.
Más de dos horas para leer datos y datos, números que se esperan que sean alegre entrega de cuentas. Datos que los distintos secretarios repetirán cuando comparezcan para la tarea legislativa de glosa del informe, y que como el año pasado sucedió, algunos hasta se atreven a cambiarlos. La obsolescencia del segundo informe y sobre todo por el estancamiento que sufrió Puebla por el efecto conocido como “precioso”, llevó a la reproducción de un ritual plagado de modernidad y vejez. Modernidad al asistir como debe ser, a la sede del Poder Legislativo; vejez, por el ritual de hacer del informe un acto de megalomanía del ejecutivo estatal. Vejez, para cubrir la ineficiencia o el estancamiento del liderazgo del ejecutivo provocado por el caso Lydia Cacho, con una perorata de números de lo que produce la administración sustentada en la necesidad cotidiana de servicios: recepción de denuncias, administrativas, delictivas, registros del estado civil de las personas, registro de la propiedad, etc. Datos y más datos para hablar mucho y no decir nada.
La confusión del número de los empleos creados, con explicaciones raras, el de los resultados en la modernización de PYMES, el de repetir las obras públicas informadas hace un año y mostradas como nuevas con sus respectivas ampliaciones, bueno, hasta mostrar que se vive una administración confundida, que en el primer año propuso al congreso desaparecer la Banda Sinfónica del Estado, pero ahora se destaca la sinfónica de paisanos del gobernador, la sinfónica de la mixteca. Como no recordar ese ejercicio viejo de informar, cuando Jiménez Morales presentaba su banda monumental campesina. Seguro que la nueva sinfónica cuesta, pero la desaparecida como organismo público, también costaba. Y ya encaminado en datos alegres, había que destacar las casas del INFONAVIT, ISSSTE, porque del instituto poblano de la vivienda da pena hablar. Y lo mismo e ciencia y tecnología, se le reconoce el trabajo de la delegada del CONCYT, pero del CECYT, se guarda sepulcral silencio.
Se habla de mejora continua, base del trabajo competitivo y exitoso que Gallup asesora en destacadas empresas mundiales, pero no se observa en la administración pública poblana, a pesar del premio INNOVA, y no se ve por algo muy sencillo, los hombres del gobernador a dos años de trabajo han demostrado que lo planeado y lo programado está muy lejos de su capacidad, y aderezado con el lydiagate Puebla se estancó y urge, urge rescatarla e integrarla en el camino de la competencia, la competitividad, la legalidad y la gobernabilidad democrática.
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