Buenas cuentas de la UAP
Durante el recien terminado año 2006, la Universidad Autónoma de Puebla fue una de las universidades públicas con mayor número de reconocimientos, uno de ellos el de ser una de las mejores universidades de provincia y otro el de encontrarse entre las cuatro universidades públicas carentes de problemas en lo referente a rendición de cuentas.
El rector de la institución, Enrique Agüera Ibañez, fue uno de los rectores que con mayor enjundia luchó para que en vez de reducir el apoyo económico de la federación a las instituciones de educación superior, como se pretendía, éste se incrementara, lo que finalmente se logró.
Los triunfos obtenidos por la UAP a nivel nacional en superación académica, en manejo transparente de recursos, en excelencia, etc., le daban autoridad moral para exigir un mejor trato del gobierno federal.
Hay que reconocer que la máxima casa de estudios del estado, que en las décadas de los sesenta y setenta tuvo una de las bajas de prestigio más graves de su historia, logró reponerse y superar con creces esa situación, gracias al trabajo de rectores como José Dóger Corte, Enrique Dóger Guerrero y Enrique Agüera Ibañez, que han venido realizando un trabajo continuo de superación en todos los órdenes.
Con las diferencias propias de la personalidad de cada uno de ellos, su máxima preocupación ha sido la de convertir a la institución, en una universidad de excelencia académica y actualmente la UAP es una de las instituciones de educación superior del país que cuenta en su personal docente, con el mayor número de profesionales con grados de maestría y doctorado.
Agregue a eso el que las evaluaciones sobre el manejo de sus recursos económicos han sido avaladas y aprobadas por la Auditoría Superior de la Federación del Congreso de la Unión, al grado de considerarse como de los más eficientes y le dará idea de la evolución que ha tenido la UAP en los últimos años.
SOMOS YA, UN PAIS CONSUMISTA
Meternos al comsumismo desorbitado y no a la producción, parece ser la meta de la doctrina económica neoliberal que los gobiernos tecnócratas de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, asi como el gobierno folklorico del panista Vicente Fox, nos han impuesto por órdenes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, que son los brazos ejecutores del llamado imperialismo yanqui.
Empezaron por convertirnos en un país de mano de obra barata y por deteriorar nuestro sistema educativo en el que la historia patria, fue borrada de los programas oficiales de educación.
El abandono del campo, al que se ha empobrecido como nunca antes, ha obligado a millones de compatriotas a cruzar la frontera norte para emplearse en los Estados Unidos como peones o lavaplatos. Ahora importamos maíz y frijol, que son los dos elementos básicos de la alimentación popular. También importamos leche y huevo y carne, pues nada de eso somos capaces de producir en cantidad suficiente para nuestras necesidades.
Se distribuyen tarjetas de crédito como si fueran volantes y eso nos introduce de lleno, como pueblo, en el consumismo desaforado.
Según el doctor en economía Alejandro Chávez Palma: el consumismo genera endeudamientos internos, se acude con facilidad al expediente fácil de comprar con tarjeta, lo que está propiciado por los mismos bancos, que han abandonado la función que les impone la ley, de ser instituciones de ahorro en inversión.
El endeudamiento mediante tarjetas de crédito, genera burbujas especulativas que nos afectan a todos. Los bancos, dice el doctor Chávez Palma, catedrático de la UAP, no pierden nada. Ya en 1994 se vio que cuando las deudas llegan al máximo y ponen en riesgo la existencia de circulante, salta el gobierno para salvar a la banca mediante un Fobaproa, que tenemos que pagar todos los mexicanos.
Ya estamos llegando a eso. Los bancos han prestado para el consumo vía tarjetas de crédito, más de 300 mil millones de pesos y de esa cantidad, más de 12 mil millones, ya están en cartera vencida.
SOMOS UN PUEBLO IMPRODUCTIVO
Según afirma nuestro entrevistado, nuestra economía se basa en cuatro pilares: en primer lugar, el petróleo cuyo precio tiende a la baja; en segundo lugar, las remesas que los trabajadores migrantes envían a sus familiares que se quedaron y que este año fueron del orden de los 24 mil millones de dólares; en tercer lugar está la inversión extranjera directa y en cuarto lugar, el turismo.
Las remesas que envían los trabajadores migrantes poblanos, generalmente de la región suriana conocida como la mixteca, igualan a las participaciones que recibe el gobierno del Estado del gobierno Federal (Mil doscientos millones de dólares fue la participación del 2006) y es que hay 2 millones y medio de poblanos en los Estados Unidos.
Un país cuya economía se sostiene en los renglones que acabamos de mencionar, no puede tener una economía sana, pues ésta se basa en la producción de bienes y servicios y nuestras producción agropecuaria, nuestra producción industrial, está muy por abajo de nuestras necesidades, lo que nos convierte forzosamente, en un país altamente dependiente y lo peor, dice Chávez Palma, de un sólo país, los Estados Unidos.
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