Inicio >> Columnistas >> Pulso Político

Columnistas

   

Pulso Político

Gabriel Sánchez Andraca

 

 

 


 


¿Los priístas, son suicidas?
Todo parece indicar que el suicidio es un mal que no solo afecta a personas, sino también a instituciones políticas como el Partido Revolucionario Institucional.
Mientras los panistas poblanos se frotan las manos, pensando que no solo recuperarán la Presidencia Municipal de Puebla, sino que también ganarán el Congreso local y muchos otros ayuntamientos del interior de la entidad, los priístas han iniciado una lucha interna por las candidaturas, que los llevarán a un desgaste absurdo e innecesario, cuando faltan meses para que su partido inicie el proceso de selección de candidatos.
En el cuestionado proceso electoral federal reciente, los panistas obtuvieron entre diputados de mayoría y de representación proporcional, catorce posiciones y cuatro senadurías, dejando al PRI solo una de primera minoría, lo que no significa que sean un partido fuerte en la entidad, pero ellos así lo creen y ya sueñan con la gubernatura.
Los priístas ven el temblor y no se hincan. En vez de agruparse alrededor de su dirigencia estatal encabezada ahora por Valentín Meneses, han empezado a sacar a flote sus ambiciones desmedidas y sus resentimientos. Empiezan a formar grupitos o tribus como les dicen en el PRD, que luchan entre sí y que a la corta o a la larga, acabarán con el partido que surgió a consecuencia de la Revolución Mexicana de 1910.

 


TODOS SE SIENTEN INDISPENSABLES
El problema es que nadie se ubica en su realidad, todos andan desatados creyendo que son indispensables en su partido y que sin ellos el PRI se hunde.
No hay nada peor para un partido político como el Revolucionario Institucional, que haber perdido los valores que le permitieron permanecer en el poder durante más de 70 años y lo peor de todo, es que han sido los mismos priístas los que han acabado con esos valores.
La ideología sostenida por el PRI en su declaración de principios, fue sepultada por los gobiernos neoliberales priístas de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. Es necesario estarlo repitiendo, porque las nuevas generaciones de militantes del Partido Revolucionario Institucional, sin educación política, sin conocimiento de su historia, no perciben el daño tan grande que hizo a su partido la tecnocracia encabezada por los tres jinetes del Apocalípsis ya mencionados.
Es urgente que el PRI como partido y los gobiernos priístas, estatales y municipales, retomen la política social que fue la característica de los llamados gobiernos revolucionarios hasta José López Portillo.
Podrá decirse lo que se quiera de los gobiernos anteriores a la tecnocracia, pero gracias a ellos, el país avanzó en educación, salud, trabajo, infraestructura, vivienda.
Fuimos ejemplo por más de cinco décadas, de los países de América Latina. Tuvimos un avance social que permitió el surgimiento de las clases medias y la reducción de la pobreza en el campo.
Se cometieron errores, claro que sí, pero fueron muchos más los aciertos. Vicente Fox, el primer presidente panista de este país, decía en su campaña que los 71 años de gobiernos priístas habían sido años perdidos. Poco después de asumir el poder, ya no dijo nada de eso.
Su sexenio no fueron seis años perdidos, fueron seis años de retroceso económico, político y social y lo estamos viendo y sintiendo.

 


¿ACABARA EL PRI COMO EL PRD?
El Partido de la Revolución Democrática, ha confrontado desde su creación un grave problema, el de la proliferación de grupos o tribus, casi todos enfrentados entre sí, que le han impedido crear infraestructura y tener una organización fuerte para ganar elecciones.
Los triunfos que ha obtenido en Zacatecas, Guerrero, Baja California Sur y Tlaxcala, han sido coyunturales en la mayoría de los casos. Solo en Guerrero tiene una organización sólida y fuerte, aunque ya sufre serios resquebrajamientos.
¿Eso mismo podría pasarle al PRI?. Sí, si el comportamiento de los priístas sigue siendo el que han venido adoptando en los últimos años.
Han perdido sus valores como la institucionalidad y la disciplina y tienden a formar pequeños grupos de resentidos o, ante su falta de ideología, diseminarse en otras agrupaciones políticas que les ofrezcan candidaturas, que constituyen su máxima ambición.
Para ser candidatos a un puesto de elección popular de cualquier partido político, se deben tener ciertas características como ser apreciado por el conglomerado social, haber trabajado para el beneficio colectivo, haber sido militante leal y activo del partido al que se pertenece, tener idea clara de lo que se pretende hacer desde el puesto al que se aspira, contar con la simpatía de los militantes del mismo partido y no tener cola que le pisen o tenerla muy corta.
¿Qué hacen los políticos actuales (de todos los partidos) salvo excepciones, con cargo público o sin él, además de declaraciones a la prensa, casi siempre desafortunadas?.
¿Cuáles son los políticos que han dado muestras de sentido social, inteligencia, sensibilidad y entrega a la causa que dicen defender? Nuestra clase política no se da cuenta, que la sociedad mexicana los está rebasando muy rapidamente y que ellos ya van a la zaga.

 

 

> Columnas anteriores

 

 


       

 



     PUBLICIDAD