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Gabriel Sánchez Andraca

 

 

 


 


Algunos diputados, son divertidos
A los políticos en general, les gusta el protagonismo, a unos más que a otros, claro, pero algunos lo saben hacer con discreción y otros caen en actitudes ridículas.
Ayer en la sesión solemne de inicio del período ordinario de sesiones del Congreso local en la que por ley, el gobernador del estado tiene que rendir el informe de sus actividades de un año de trabajo, una diputada del PAN y un diputado de Convergencia que antes fue priísta, estuvieron especialmente «simpáticos».
Se trata de doña Augusta Díaz de Rivera y de don Héctor Alonso Granados. Se llevaron la tarde asumiendo actitudes protagónicas que les dieron resultado: hoy sus fotos aparecerán en los medios y se hablará de ellos bien y mal y creemos que más mal que bien.
La diputada panista se presentó a la sesión solemne de la Legislatura de la que forma parte, con tenis, pantalón de mezclilla y una camiseta blanca de manga larga, que tenía una leyenda en la espalda: «Que asquerosidad es ésta».
Llevaba puesta una chamarra de mezclilla también, misma que se quitó oportunamente para lucir la leyenda y para permitir que los fotógrafos de prensa imprimieran las placas que quisieran.
Posaba desde su curul con naturalidad (la señora es bastante guapa) como si fuera modelo profesional.
La mayor parte de los diputados permanecía en su curul sentada, escuchando a los oradores al inicio de la sesión y el informe del gobernador Mario Marín, después de que desfilaron por la tribuna representantes de todos los grupos parlamentarios, pero doña Augusta varias veces se paró, se volvía a sentar y luego a parar, como dando a entender que estaba incómoda.

 


BASTA YA, DICE ALONSO GRANADOS
Por su parte el diputado recien ingresado al partido Convergencia, despues de haber hecho carrera política en el PRI, Héctor Alonso Granados, desde su curul veía con cierta condescendencia a los diputados que ocupaban la tribuna para expresar el sentir de su partido en relación con el trabajo que el gobierno estatal realiza, pues había reconocimiento, de partidos de oposición, para la obra del gobernador Marín Torres. El ahora compañero de don Héctor Alonso, el también diputado y dirigente de su partido en la entidad, José Juan Espinosa, dijo cosas que seguramente no gustaron al nuevo miembro de su partido a juzgar por las expresiones que hacía, pero ni modo, él es nuevo en esa organización política, que según dijo su dirigente, hace una oposición responsable.
Cuando el gobernador ya leía su informe, don Hectór sacó del cajón de su curul (las curules tienen un cajón como de pupitre escolar) un plástico y lo extendió a dos manos sentado como estaba, pero volteando a derecha e izquierda para las fotos.
La leyenda que estaba grabada en el plástico de buen tamaño decía: «Gobierno de nueva generación sí. Generación de nuevos políticos ricos no. Ya Basta».
Don Héctor ya es un profesional en eso de posar para los fotógrafos. Incluso salió unos momentos del salón de sesiones para que los reporteros gráficos se dieran vuelo.
Se le veía molesto porque no había edecanes para atender a los diputados en sus curules y por fin, se paró en plena lectura del informe, se metió a uno de los salones laterales de la tribuna y salió armado con tres botellas de agua purificada: una la entregó a doña Augusta, sentada en la curul de su lado izquierdo y la otra al dirigente de su partido y diputado local cambién, José Juan Espinosa. La tercera fue para él. Movía la cabeza como diciendo: «Lo que tiene uno que hacer ante este pésimo servicio».
Finalmente, cuando el gobernador informaba sobre centros de salud y hospitales, desde su curul en voz alta manifetó: «Con todo respeto, señor gobernador, falta.... (la de tal comunidad)».

 


CONCURSO DE ORATORIA
El desfile de diputados representando a cada uno de los partidos políticos, pareció un mal concurso de oratoria.
Casi todos quisieron parecer imparciales, reconociendo aciertos y criticando errores. El representante del PRD, Rodolfo Huerta, hizo críticas pero tuvo que reconocer, que en el estado de Puebla, hay gobernabilidad y se está trabajando.
El panista se la pasó criticándolo todo e insistiendo en el asunto Kamel-Cacho-Marín, como si no supiera que ese problema fue creado por gentes de su propio partido desde Los Pinos, con fines netamente electorales.
Hay panistas que siguen en su oratoria de hace una década: todo está mal y se debe al PRI. El gobierno panista de Vicente Fox, fue tan eficiente que creó foxilandia y sus gobiernos municipales, como el de José Luis del Sagrado Corazón de Jesús, fueron tan honestos, que ahora el pobre anda a salto de mata y acusando a la dirigencia de su partido de pertenecer al ultraderechista grupo «Yunque».
No solo fue percepción nuestra, sino de varios colegas que estaban presentes, que la mejor intervención, fue la del priísta José Luis Ceballos. Respondió algunos ataques de los opositores, pero con tranquilidad y sin buscar pleito e hizo algunos señalamientos respecto a los panistas que se andan matando por una curul y que quieren que el incremento al precio de la tortilla, se le atribuya al PRI. Pero todo ésto dicho en un tono tranquilo, sin aspavientos.

Tenía ya mucho tiempo que un informe de gobierno, no se realizaba con la llamada austeridad republicana. El de ayer, segundo de Mario Marín Torres, fue eso, un informe austero, sin aspavientos, sin derroches. La vigilancia policiaca fue la que normalmente se emplea cuando algún grupo inconforme pretende interferir en un acto oficial importante. Eso se hace en Francia, en Inglaterra, en Estados Unidos y en otros de los llamados paises democráticos. La asistencia fue la apropiada para el lugar en el que se llevó a cabo el acto y estuvieron personalidades relevantes de la política, dirigentes nacionales y locales de diversos partidos. Fue un buen informe.

 

 

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