Los priístas divididos, siempre pierden
En una entrevisa que Fidel Samaniego del diario El Universal de la ciudad de México, le hizo a don Rafael Rodríguez Barrera, que es presidente de la Comisión Nacional de Procesos Internos del PRI, le dijo: «Nuestro partido ya vivió y sufrió las consecuencias de sus divisiones, ya tenemos una amarga experiencia en esto. Hemos aprendido que nuestros peores enemigos somos nosotros cuando nos dividimos».
Lo dicho por ese viejo priísta campechano, es cierto en parte: el PRI ya vivió y sufrió las consecuencias de sus divisiones, ya ha tenido una amarga experiencia en eso. Hasta ahí la afirmación de don Rafael, es cierta.
También lo es que los peores enemigos del PRI son los mismos priístas cuando se dividen.
Es falso, cuando dice que ya aprendieron.
Los priístas no han aprendido nada, son duros de entendederas. En este espacio les hemos repetido lo que el licenciado Rodríguez Barrera les dice ahora y jamás han hecho el menor caso de esta y de muchas otras advertencias y cometarios que periodistas de toda la república han hecho al respecto.
Los errores priístas se siguen cometiendo una y otra vez, a pesar de que les han significado pérdida de posiciones de poder a nivel federal, en los estados y en los municipios.
NO TIENEN IDENTIDAD IDEOLOGICA
Los priístas de antes del arribo de la tecnocracia al poder, tenían identidad ideológica. Todos se sentían liberales, revolucionarios, nacionalistas. Ahora no, son pragmáticos que van tras el poder y el dinero con una obseción enfermiza y si en su partido no encuentran lo que buscan con ansia loca, se cambian de partido como cambiarse de camisa.
Lo estamos viendo no solo en las ciudades, sino también en el medio rural. Militantes priístas con muchos años de serlo, aparecen como candidatos del PAN o del PRD o de Convergencia o del Verde, si en la elección interna no obtuvieron la candidatura del tricolor.
Como partido político, el Revolucionario Institucional descuidó mucho su capacitación ideológica, pero también sus cúpulas abusaron, tanto a nivel nacional como en las entidades federativas y municipios.
Quienes llegaban al poder, se sentían dueños absolutos del partido e imponían dirigentes y candidatos y eso a la corta o a la larga decepciona y provoca la desbabdada.
La falta de ideología hace a los priístas insensibles a los problemas de su partido. Por eso se cambian de uno a otro sin el mayor remordimiento. Irse del PRI al PAN hace 30 años, sería como un sacrilegio: el PAN era la reacción, los enemigos de la república, de Juárez, los aliados del clero en el siglo XIX para traer e Maximiliano...
Irse al PRD no sería tan malo, puesto que muchos de sus principios y programas son coincidentes.
LA UNIDAD, PREOCUPACION DE BARRERA
Se nota, al leer la amplia entrevista con don Rafael Rodríguez Barrera, que su mayor preocupación es la de mantener la unidad del partido.
Dice: «Con todo afecto exhortamos a los participantes (en la lucha por la presidencia del comité nacional) a que mantengan un ánimo de equidad, de compromiso con la legalidad, de respeto. No es una competencia entre enemigos (mucho ojo) ni siquiera entre adversarios, somos compañeros y así debemos mantenernos».
Esas palabras del viejo líder priísta deben quedar bien grabadas en la mente de quienes tomarán parte como candidatos, pero también como delegados, en el proceso interno del 18 de febrero próximo.
Ya lo vieron y lo vimos todos en el proceso interno para elegir candidato a la presidencia de la república: la representante de Arturo Montiel, no fue bien recibida por los priístas poblanos en el poder y ella armó una guerra mediática en la que todos se lanzaron improperios y ofensas, como si se hubiera tratado de una lucha entre priístas y panistas o entre las diversas tribus perredistas.
Los políticos de a deveras, como don Rafael, no se espantan con el petate del muerto: «Los gobernadores tienen un peso específico en el partido, en el país, en sus estados. Esto no debe sorprender, ni incomodar. Son ellos un capital político importante. Eso es natural; pero no debe traducirse en una actitud dictatorial. Los consejeros políticos pueden tener identificación con los gobernadores, pero, insisto, esto no puede traducirse en dictadura. El voto es secreto, así se emitirá».
Ojalá y los priístas entiendan los mensajes de buena fe que les mandan, lo que sinceramente dudamos. Los tecnócratas De la Madrid, Salinas y Zedillo, no solo destruyeron al PRI, si no que les robaron la inteligencia a los priístas al anular a su vieja clase política, dejándolo en manos de doctorcitos egresados de Harvard.
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