Funcionarios estatales ¿amigos o enemigos?
El gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, desde hace un año, ha sido víctima de un complot político-mediático que todavía no termina, porque hay gente interesada en dañar lo más posible al gobernante poblano y a su partido, el Revolucionario Institucional, ya que Acción Nacional considera prioritario ganar esta entidad, para sus planes de permanecer en el poder, como el PRI, por lo menos medio siglo.
En ese complot participan personas del PAN, del PRI, del PRD (entre los perredistas hay algunos que no saben exactamente lo que pasa, pero si se trata de crear problemas ellos le entran a todo) y de otras organizaciones, pero lo que parece increíble, absurdo, hasta estúpido, es que se unan a ese complot familiares y amigos del gobernante.
Puede ser que la participación de estos últimos no sea consciente y más bien sea producto de la locura que a veces ataca a quienes se suben al ladrillo del poder, pero alguien debe decirles que con sus actitudes y las de algunos familiares de funcionarios, están dañando la imagen del jefe del ejecutivo estatal; que actuando como lo hacen, traicionan la confianza que en ellos ha depositado el gobernador; que es injusto y desleal, decirse amigo del gobernante y actuar como si se fuera enemigo.
LOS GUARURAS NO PIENSAN
La agresión sufrida por dos periodistas poblanos el jueves pasado en el PRI municipal (Mario Martell y Héctor Hugo Cruz) durante la presentación de uno de los candidatos a la presidencia del PRI nacional que no va a ganar, fue sencillamente estúpida. ¿Había necesidad de eso?.
Fueron guaruras los agresores y los guaruras no son personas que piensen. Ellos saben golpear, para eso se alquilan, pero alguien debe prohibirles terminantemente que golpeen sin ton ni son; alguien debe explicarles que no todos los que se acercan a un político constituyen un peligro para el político que los contrata.
Pero todavía más, alguien debe decirles a los políticos, que no necesitan guaruras, que nadie está interesado en golpearlos o en eliminarlos; que pueden tener una protección discreta, en relación con su rango. El político de mayor rango en el estado, es el gobernador Mario Marín Torres y a él puede acercársele cualquier ciudadano para exponerle algún problema; a él lo pueden interrogar los reporteros e incluso hacerle preguntas incómodas y hasta agresivas y nunca ha pasado nada.
Alguien debe explicarles a esos políticos, que cualquier problema que sus guaruras o «escoltas» provoquen, dañará, por la situación que se vive, la imagen del gobernador y que los funcionarios públicos, del rango que sean, son los más obligados a cuidar esa imagen.
Mario Marín ha sufrido agresiones mediáticas casi a diario de medios nacionales y locales por un problema que le fue creado artificialmente por el Yunque, desde Los Pinos y cuya finalidad fue la de reducir la votación del PRI en el estado, en el pasado proceso electoral federal. Ese problema se ha prolongado también artificialmente, para aprovechar el hecho de que Puebla vive un año electoral en el que renovará a sus diputados y a sus ayuntamientos. Un partido como Acción Nacional, sin estructura y sin organización en la entidad, pero en el poder federal, puede muy bien desgastar al gobierno priísta y aprovechar ese desgaste en beneficio propio. ¿Qué hay funcionarios tan idiotas, que no se dan cuenta de ésto y que con sus actitudes contribuyen a agravar las cosas?.
EL TRABAJO DE SEDESOL EN PUEBLA
Una de las dependencias gubernamentales cuya labor es más apreciada aunque no sea de relumbrón, es sin duda la Secretaría de Desarrollo Social a cuya cabeza está uno de los funcionarios estatales más jóvenes y reconocidos de esta administración, el licenciado Alejandro Armenta Mier.
Realiza una labor intensa para abatir la pobreza y lo está logrando. Colonias marginadas de la gran ciudad y pueblos indígenas, constituyen su principal objetivo.
No se trata de hacer caridad pues el modelo paternalista ya ha sido superado, sino de dotar de servicios básicos a los habitantes de zonas y pueblos marginados, como agua, energía eléctrica, drenaje, educación y salud y apoyarlos en proyectos productivos para que por sí solos, puedan salir adelante.
Eloxotitlán, en la sierra negra de Puebla, por el rumbo de Tehuacán, era el municipio más pobre y marginado del país. Hubo necesidad de unir esfuerzos entre Federación y Estado, para sacarlo del terrible atraso en que se encontraba.
Xochitl Gálvez, la folklórica ex funcionaria federal encargada de apoyar a los pueblos indígenas, brindó un gran apoyo a Puebla para sacar adelante a Eloxotitlán. Armenta Mier, reconoce ese apoyo y manifiesta su respeto por la ex funcionaria, pues dice que gracias a su interés y al que puso desde luego el gobierno estatal, ese municipio poblano logró bajar, del primer lugar en marginación, al lugar número 26, algo verdaderamente asombroso. La inversión que se hizo fue importante, pero se logró el objetivo.
Son muchos los municipios poblanos que están siendo atendidos por Desarrollo Social del Estado y que van avanzando, unos más que otros, gracias a las inversiones federales y estatales que les permiten impulsar su desarrollo.
Armenta Mier está en lo que le gusta. Desde los 19 años empezó a trabajar en la lucha contra la pobreza, en el municipio donde creció y en el que llegó a ser presidente municipal, Acatzingo. Después como diputado, se dedicó a atender especialmente, los problemas de los grupos marginados y más tarde estuvo al frente del DIF estatal donde llevó a cabo una muy buena labor.
Ahora en la Secretaría de Desarrollo Social, considera que es su gran oportunidad para poder ayudar a quienes más lo necesitan y gracias a ese interés, la dependencia a su cargo ha podido rendir buenas cuentas. Este miércoles el funcionario comparecerá ante el Congreso local, para resolver dudas y dar explicaciones a los diputados, sobre el trabajo realizado.
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