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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx

 

 

 

 


 

 

El debate sobre Agüera

 

Aunque el debate primordial de la comunidad universitaria debería centrarse en el modelo académico de la Buap y en su viabilidad financiera para los próximos años, el rol que comienza a jugar su rector en la vida política de la entidad suplanta el verdadero debate. De Enrique Agüera comienza a discutirse desde su cercanía al grupo marinista, pasando por la formación de su patrimonio –con el reportaje de la revista Contralínea-, y por supuesto, sus aspiraciones reales o imaginarias a convertirse en el candidato tricolor a presidente municipal en las elecciones de noviembre.

 

La ambigüedad es provocada por el mismo Enrique Agüera, quien a pesar de desmarcarse en público y en privado de la aspiración a convertirse en alcalde, mantiene una intensa estrategia de promoción en los medios de comunicación. Dicha estrategia de promoción de los logros alcanzados en los últimos meses -ligados a la figura personal del rector- lo han hecho posicionarse en las encuestas; crecimiento, confianza e intención de voto han crecido. Por ello, nos es descartable que en una acción desesperada, Mario Marín decida ungirlo para que Agüera logre que lo que ni Zavala, ni Ruiz Esparza o un dogerista parece capaz de hacer: ganar para el PRI la alcaldía y arrastrar a los candidatos a los seis candidatos a diputados locales.

 

Y es este punto dónde aparece la ambigüedad del rector. Por un lado parece no agradarle mucho la idea de que lo envíen de candidato en noviembre, con altas expectativas de ser derrotado, máxime que le restan tres años seguros en el puesto y otros cuatro si logra reelegirse. Es cierto que sus atributos electorales han crecido, pero no lo suficiente para derrotar al estigma que acarrea la marca priísta para los candidatos en la capital. Y si perdiera, su retorno a la comunidad universitaria sería imposible después de haber abanderado al priísmo en una elección. Así, sin llegar a la mitad de su periodo, Agüera se encontraría en el desamparo.

 

¿En qué radica la ambigüedad? En que a Agüera tampoco parece no disgustarle la construcción de un proyecto político personal de mediano plazo amparado por el tricolor. Una especie de camino muy semejante al de su tocayo Enrique Doger. El problema es claro: Doger no se vinculó al PRI desde el inicio de su rectorado, y Agüera ha decidido mantenerse cercano al marinismo desde su llegada a la rectoría.

 

Argumentos hay muchos para justificar la “sana” cercanía entre ambos personajes: desde los apoyos presupuestales que el gobierno ha otorgado como nunca a la universidad, así como la sinergia que debe haber entre la Buap y el gobierno estatal. Pero un hecho es innegable: Agüera mismo ha permeado la idea de su cercanía personal con el gobernador. Y lo ha hecho porque cree que eso le conviene.

 

Así que al mejor estilo de Hamlet, Agüera se encuentra atrapado entre su deseo de ser rector, y entre su aspiración de ser algo más. O de forma más simplista, entre seguirse asumiendo como académico o empezar a virar hacia el priísmo. Y en medio de la indecisión, nace la suspicacia acerca de la conformación de su patrimonio. De los bienes reportados por la revista Contralínea hay muchos que coinciden con su declaración patrimonial, y hay otros muchos que no. Así que para terminar las sospechas Enrique Agüera debe aclarar que sí y que no forma parte de su patrimonio. Y cómo fue capaz de reunirlo sin venir de una familia adinerada.

 

El riesgo es muy claro: que el reportaje de Contralínea se convierta en una mancha para el futuro de sus aspiraciones políticas. Que sus enemigos –reales o imaginarios- se prendan de lo que nunca fue aclarado para denostarlo. Y que siempre se le ligue a un enriquecimiento con explicaciones que nunca fueron dadas.

 

Aún más. Por asepsia política y conveniencia el mismo Agüera debe reconducir el debate sobre su persona. Es decir, regresar a los temas universitarios y al futuro académico y financiero de la Benemérita. ¿Cuáles son las metas para el próximo año? ¿Cuántos doctores y maestros graduará la universidad en los próximos años? ¿Por qué la Buap dejó de ser la universidad de provincia con más investigadores en el SNI? ¿Hasta dónde llega la viabilidad financiera y el problema de las pensiones? ¿Cuántos cuesta la burocracia universitaria? ¿Es más cara o más barata que la de sus antecesores? ¿Es cierto que hay una quiebra? ¿Qué mecanismo pueden aplicarse para evitar la opacidad financiera? ¿Sigue funcionando el examen de admisión o es hora de replantearlo? ¿Hasta dónde los logros son logros, o son simple publicidad? ¿Conviene la imagen de un rector cercanísimo a un gobernador desprestigiado? ¿O es el gobernador desprestigiado el que se aprovecha de la buena imagen de la universidad y su rector? ¿Quién ayuda a quién?

 

Agüera debe terminar con la ambigüedad sobre sus aspiraciones. Si quiere hacer política partidista, que declare desde hoy su filiación. Y si en verdad su deseo es concentrarse en la vida académica, que retome su papel preponderante en la comunidad universitaria adhiriendo a los grupos y respetando los acuerdos con aquellos que reconstruyeron el prestigio de la universidad pública en Puebla.

 

 

*** Mensaje al Presidente Calderón. La gira presidencial de Felipe Calderón despierta un gran morbo por su encuentro con Mario Marín. Así que conviene mandarle un mensaje breve:

 

“Señor Presidente: en Puebla se libra una batalla por la libertad de expresión. Su principal agresor en la entidad se llama Mario Marín, ampliamente conocido en los medios nacionales como el “góber precioso”.

Además de ordenar la detención de Lydia Cacho, en septiembre pasado ordenó la cancelación del programa radiofónico La Quintacolumna por las críticas que se vertían a su gobierno. Por ese hecho, y por las amenazas que nos hicieron llegar a su servidor y a Mario Alberto Mejía, denunciamos penalmente al gobernador en la Fiscalía Especial de Atención a Delitos contra Periodistas de la PGR el 11 de octubre del 2006. El proceso aún se substancia, pero requiere más agilidad. Y el oficio periodístico requiere la protección del gobierno federal.

 

En febrero usted prometió que promovería la destitución de Marín. La sociedad poblana espera un acto de congruencia

 

PD. Con copia para el Cisen.

 

 

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