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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx

 

 

 

 


 

 

El autismo de Marín

 

La Real Academia de la Lengua define al autismo como “repliegue patológico de la personalidad sobre sí misma”. A diferencia del comienzo del sexenio, cuando al gobernador le atraía la ostentación de su poder ante las muchedumbres, el II informe de gobierno que rendirá el lunes 15 significa el repliegue de sí mismo a causa de la inseguridad que hoy le provoca el contacto con los poblanos. En lugar de elegir un escenario fastuoso, al que pudieran asistir los tradicionales tres mil invitados de costumbre, escogió un escenario reducido para impedir el riesgo de que una manifestación espontánea empañe un acto perfecto que muestre al país un gobernador perfecto. Las peores pesadillas del gobernador están pobladas por los gritos de precioso que le siguen acompañando ahí donde se presente, como todavía ocurrió en la matanza de Tehuacán y la entrega del premio a los 475 poblanos distinguidos.

 

Para evitar una expresión ofensiva -¡Fuera precioso- las mentes brillantes del gobernador eligieron la sede del Congreso del Estado. Un escenario al que apenas le caben 250 invitados, cuidadosamente seleccionados y todos afines a la camarilla en el poder. Así, el riesgo del repudio se reduce al mínimo, una vez que la Familia Real y la ineficiente burocracia, así como los empresarios que se han beneficiado de los recursos provenientes del Impuesto Sobre la Nómina. En conjunto, un grupo de incondicionales que vitoreará hasta el cansancio todos y cada uno de los inexistentes logros de la administración marinista.

 

Como decían los viejos políticos, Marín busca el aplauso fácil porque sabe que no tiene nada para presumir. A lo más, el gobernador alcanzará a hacer un resumen de los vacuos “Avances” con los que la administración nos bombardea mediáticamente, siguiendo el principio de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. El drama para los cerebritos marinistas es que a pesar de haber repetido 10 mil veces la mentira de un gobierno eficiente y comprometido no han podido construir una verdad mediática creíble.

 

El autismo de Mario Marín -muy semejante al salinista “ni los veo ni los oigo”- se completa con la exclusión del tema Lydia Cacho del texto que leerá ante los diputados e incondicionales. A pesar de ser el tema del año, que paralizó a la administración y hundió la credibilidad del gobernador, y por si fuera poco lo hizo sujeto de una investigación de la Suprema Corte que todavía permanece latente. El caso que provocó la indignación de miles de poblanos que salieron a expresar su repudio en las calles con una movilización histórica. En pocas palabras, el escándalo que cambió el rumbo del gobierno marinista y su hundimiento político.

 

Así, Marín nunca fue el gobernador más maltratado y jamás sufrió una crisis mayúscula. Su lugar en la historia seguirá siendo superior al Mariano Piña Olaya. Nunca se convirtió en el objeto favorito del escarnio nacional. Empresarios y políticos jamás rehuyeron aparecer en público con él. Las inversiones nacionales y extranjeras tampoco escasearon. Por supuesto, el sistema judicial de la entidad no es una caricatura grotesca.

 

Marín, fiel a su estilo, se mantendrá en su doctrina de que en Puebla no pasó nada. Absolutamente nada. Autismo puro. El tsunami mediático nunca existió. Que tampoco hubo necesidad de cambiar funcionarios.

Que su prestigio no desapareció  y aún goza de legitimidad. Que la impunidad y el olvido son más fuertes que la indignación. Que el autoritarismo siempre acaba por vencer. Y que no se irá. No se irá. No se irá. Hasta que lo saquen por la fuerza. Porque gracias a esa fuerza llegó al poder.

 

Muchos poblanos tenían fe de que  la crisis había provocado un cambio en la psicología interna del gobernador. Que se había bajado del ladrillo de la soberbia en que se montó después de tomar posesión. Que regresaría a su antigua sensibilidad y capacidad de lograr acuerdos.

 

Con tristeza, el II informe de gobierno no muestra que nada cambió, porque para Marín en Puebla no pasó nada.  Pero indirectamente nos muestra el temor que subyace en él, y las grandes cicatrices que aun no sanan. El gobernador todavía le tiene miedo a la gente. Sólo entre sus incondicionales se siente seguro. Y entre los beneficiarios del presupuesto estatal. Es el destino de los malos gobernantes. Perder el favor del pueblo que los encumbró. Y cuando se va, no regresa.

 

*** Otro mensaje presidencial. El Presidente de la República designó ayer a Javier Lozano Alarcón como asistir como su representante personal en el Segundo Informe de Gobierno de Mario Marín. Así, Felipe Calderón retoma una la tradición priísta de enviar a miembros del Gabinete presidencial como representantes a los informes estatales, después de que Ernesto Zedillo y Vicente Fox habían dejado de hacerlo. Lozano Alarcón –Secretario del Trabajo y Previsión Social- es oriundo de Puebla e incluso representó a la entidad en el Distrito Federal durante el gobierno de Melquíades Morales.

 

Antaño la designación tenía un sentido político, ya que servía para sembrar o enviar la clásica señal de futuro promisorio. ¿Y si Calderón lo retoma de la misma forma? ¿Y si Javier Lozano tiene sus ojos puestos en Puebla? Mejor aun. ¿Y si Calderón tiene los ojos puestos en Puebla para su amigo Lozano? ¿Hay otro corredor en la pista? ¿Los panistas tienen locales tienen un nuevo competidor?

 

 

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