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Tiempos de Nigromante
de Arturo Rueda

artrueda@laquintacolumna.com.mx

 

 

 

 


 

 

Marinismo y narcotráfico

 

Al marinismo siempre lo ocurre lo mismo: la realidad termina por imponerse a su ceguera. No habían transcurrido dos días de que Marín festejase la inexistencia  de ejecutados o la presencia de capos y organizaciones del narcotráfico en Puebla, cuando la noticia del ajuste de cuentas al número dos de la inteligencia estatal cimbró las estructuras del aparato de seguridad. Y es que la escena del crimen ocurrido ayer en San Andrés Cholula, más los homicidios acaecidos en la Sierra Norte en las últimas semanas -minimizados por la Procuraduría- nos muestran que Puebla no es el oasis de seguridad que pregona Mario Marín.

 

El crimen de Hugo Zárate será ignorado. Y no por un tema de seguridad pública, si no por un problema de imagen. A la burbuja, como a muchos poblanos, todavía no se les olvida que Mario Marín fue relacionado con el narcotráfico por el periodista (¿?) Juan Ruiz Haely allá por el 2001 y 2002. Precisamente cuando fue detenido en Cholula el famosísimo capo Benjamín Arellano Félix. Los mismos días en los que se rumoró que el Chapo Guzmán radicaba en Puebla, y que otros narcotraficantes habían decidido hacer su vida aquí dada la “tranquilidad” de la entidad.

 

En plena campaña electoral por la gubernatura Ruiz Haely vino a retractarse de la información que había publicado en Novedades, previa gratificación de un millón de dólares. Pero la mancha quedó ahí. Todavía en capilla por el escándalo de Lydia Cacho, ¿se imaginan si volviera a relacionarse al marinismo con el narcotráfico? Ése es el verdadero temor.

 

La ejecución de Hugo Zárate nos habla de la presencia del crimen organizado y muy posible infiltración del narcotráfico en las estructuras de poder. ¿O van a decir que si el narco ha podido corromper a funcionarios de los tres niveles de gobierno en todo el país, aquí en Puebla son muy honestos? ¿Seguro que nadie del gobierno marinista está involucrado en negocios con el crimen organizado? Una cosa es que hablar del tema sea tabú y otra que los rumores corran en todas la mesas sobre quién sí y quien no está involucrado en el tema. Y casualmente uno de los nominados es el célebre Alfonso González, eufemísticamente denominado “Director General de Estudios Políticos e Informativos” de la secretaría de Gobernación.

 

Alfonso González alias El Gusi, como se le conoce en el bajo mundo de la política estatal, llegó al estrellato del espionaje estatal en la administración melquiadista, específicamente con Carlos Arredondo, con quien participaba de la vida bohemia y las mujeres galantes durante su estancia en Gobernación. El Gusi traspasó la barrera sexenal y se convirtió al marinismo bajo la protección de Javier López Zavala, quien lo mantuvo como su jefe de la “inteligencia”. Su segundo en el área, fue el hoy fiambre Hugo Zárate.

Y es ahí donde surge el problema. Dada la relación entre ambos personajes, más los oscuros rumores sobre lucrativos negocios de El Gusi y las tareas específicas encargadas a Hugo Zárate –vigilancia e investigación de la vida personal de políticos, jueces y empresarios-, es de estúpidos creer  en el móvil señalado por Huso Isaac Arzóla. “Un asunto de faldas”. Más bien,  por el estilo de ejecución queda claro que se trata de un caso de crimen organizado. Y hasta de narcotráfico.

 

Hablar de narcotráfico y de crimen organizado es un tabú para los marinistas. Hace unos días, en entrevista pagada con la Organización Editorial Mexicana, Marín afirmó ante Mario Vázquez Raña que “Puebla es uno de los estados más seguros del país….no hay secuestros, no hay ejecuciones, no necesitas andar en vehículos blindados para protegerte”. El domingo pasado, en la entrega de patrullas al municipio, repitió el salmo: “aquí no hay ejecutados”.

 

Con tantas cosas en la cabeza, quizá es comprensible que Marín pasará por alto las ejecuciones en la Sierra Norte, “lugar de paso para el narcotráfico” según el delegado de la PGR. El 4 de septiembre pasado Teodoro Castillo Madariaga fue ajusticiado por Los Zetas –disfrazados de AFI´s- frente a elementos de la Policía Federal Preventiva (PFP) y a elementos de la Policía municipal de Xicotepec de Juárez. El miércoles 10 de enero pasado, Genaro Téllez Lobato, quien trabajaba en un rancho propiedad de la familia Islas fue ejecutado de al menos 21 impactos de arma de fuego, cuando a caballo iba por el camino Real a Pantepec-Vista Hermosa. Los sicarios no tocaron a sus acompañantes. La mañana del 8 de enero, Alejandro Hernández en

La Ceiba fue ejecutado de al menos quince impactos de armas de fuego de los calibres .380 y.9 milímetros.

 

El gobernador, junto con su gabinete de seguridad, ignoraron éstos crímenes y prefrieron refugiarse en la visión infantil de que en Puebla no hay crimen organizado ni narcotráfico. ¿Y ahora que ultimaron a un funcionario estatal relacionado con ambos delitos, qué dirán?

 

 

*** ¿Qué es un babuino? Algunos lectores me piden precisar que es un babuino. Les comento que es una especie de primate– mico, chango, mandril, orangután- muy apreciado en el Antiguo Egipto por anunciar la llegada del sol.

 

Dice la Wikipedia: “Cada cierto tiempo se producen peleas por el dominio del grupo, aunque raramente entre machos emparentados. Son los conflictos entre familias dentro de la manada los que pueden acabar con un golpe de estado dentro de la misma, asesinando al líder y siendo éste y su corte sustituidos por otros. Suele decirse que las manadas de babuinos son un reflejo de los peores aspectos del otro primate originario de las sabanas, el hombre: además de luchando por el poder, los babuinos también han sido observados maltratando crías o violando hembras (tanto en solitario como en grupo) que rechazaron aparearse en un principio; asimismo, también se les ha visto masturbándose en público”.

 

Por último, tienen el hocico alargado. Cualquier parecido es pura coincidencia.

 

 

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