Locuacidades marinistas
Son muchos los culpables del hundimiento de Mario Marín. Sería injusto responsabilizarlo en exclusiva. Entre su familia y los miembros de la burbuja marinista se han encargado de convertir a la administración estatal de una fábrica interminable de locuacidades, disparates y ocurrencias que en tan sólo dos años rebasan las secuencias hilarantes de Los Tres Chiflados, Los hermanos Marx o toda la serie de aventuras de Tin Tán. Es más, el gobierno marinista parece una mala réplica de las persecuciones de Viruta y Capulina.
La pregunta que se hacen los poblanos es ¿quién está en contra y quién a favor del gobernador? ¿Quién lo ayuda y quién lo hunde más? O como escribió Don Gabriel Sánchez Andraca el lunes pasado: “…lo que parece increíble, absurdo, hasta estúpido, es que se unan a ese complot (contra el gobernador) familiares y amigos del gobernante. Puede ser que la participación de estos últimos no sea consciente y más bien sea producto de la locura que a veces ataca a quienes se suben al ladrillo del poder, pero alguien debe decirles que con sus actitudes y las de algunos familiares de funcionarios, están dañando la imagen del jefe del ejecutivo estatal; que actuando como lo hacen, traicionan la confianza que en ellos ha depositado el gobernador; que es injusto y desleal, decirse amigo del gobernante y actuar como si se fuera enemigo”.
O no le parecen estupideces:
*** Una traición. Durante sus años de esplendor cuando era Secretario de Finanzas, el jaliciense Javier Jaramillo se arrastró ante Rafael Moreno Valle hasta cansarse.
Disfrutó de prebendas y sueldo en el gobierno.
Incluso chantajeaba alcaldes con la publicación de una revista patito.
Presumía ser operador de Rafael y gracias a él alcanzó una regiduría en San Pedro Cholula.
Los tiempos cambiaron.
Rafael decidió irse al panismo para luchar por la senaduría.
Con la verdad en la mano, Juan Cesín, Silvia Tanús y Enoé González decidieron quedarse en el tricolor.
Jaramillo se dio a la fuga para jugársela en Jalisco con Javier Guízar, quien perdió la contienda frente a Arturo Zamora.
Después de la derrota priísta, Jaramillo regresó a Puebla para traicionar a Moreno Valle.
Se ofreció al marinismo para desarticular la estrategia morenovallista. Por supuesto, fracasó.
Hoy persiste en el mismo camino y convoca a los operadores de Rafael a una comida en los pollos Mazatepec, allá por los rumbos de la carretera federal a Atlixco.
Promete la presencia de Maximiliano Silerio Esparza y hasta del gobernador.
Le espera una sorpresa.
Así se trata a los traidores.
Eso dicen en mi pueblo.
*** Reconocimiento. A mi amigo, el ex gobernador Manuel Bartlett, todo el respeto y reconocimiento. Su prolífica carrera política a nivel nacional y la honda huella que dejó en Puebla no lo hacen sujeto de debate.
No así al pasapáginas, quien debe aprender a vivir por sí mismo, sin autonombrarse el embajador plenipotenciario de los intereses bartlisttas en Puebla. Respeto al César, no así a quienes viven de los laureles del César.
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