Frío como el viento,
pero no incondicional
Mario Marín se desvivió sin éxito por llamar la atención del presidente
Selene Ríos Andraca / Hueytlalpan, Puebla / Enviada
A pesar de las atenciones de Mario Marín Torres con el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa se mostró distante y frío con el mandatario poblano, con ese mismo a quien el año pasado acusó de “atropellar la dignidad de una mujer y del pueblo a cambio de dos botellas de coñac”.
Y la indiferencia de Felipe Calderón llegó a tal punto que Mario Marín tuvo que correr tras el presidente para seguir siendo parte del acto gubernamental, y es que en la parte final del evento, Felipe Calderón junto a su secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, iniciaron el recorrido por las unidades móviles de salud sin el mandatario poblano. Marín con la gracia que le caracteriza apretó el paso para alcanzarlos.
Hueytlalpan fue la sede del primer encuentro entre Felipe Calderón y Mario Marín. Y la mísera relación entre el presidente y el gobernador poblano encajaron bien en la precaria situación económica que azota a este municipio —uno de los 100 más pobres del país—.
Y el frío de la sierra poblana no fue nada comparado con el gélido trato que Felipe Calderón le dedicó a Mario Marín.
La distancia entre Calderón y Marín se hizo evidente desde sus primeros pasos: cada mandatario descendió de su propio helicóptero. Un saludo vano, una sonrisa nerviosa de Mario Marín y un mohín como respuesta de parte del presidente.
Ambos abordaron una suburban y recorrieron escasos 300 metros, en los que personajes cercanos al góber revelaron a CAMBIO que Felipe Calderón sólo habló del clima y del hermoso paisaje que ofreció el municipio aquel internado en el corazón de la Sierra Norte.
Habitantes de Hueytlalpan y panistas ahí presentes recibieron a Felipe Calderón con aplausos emotivos y porras escandalosas, y le obsequiaron una camisa de manta estilo serrano y un collar de semillas, accesorios que portó el mandatario federal durante su estancia en el estado.
Y aunque el municipio es priista, para Marín sólo hubo un collar y una porra discreta, muy discreta, dirigida por cuatro personas, perdida entre los cientos de asistentes.
Marín se apoyó en su caballeriza para recibir a Calderón, puesto que invitó a sus consentidos: Pericles Olivares Flores, Alejandro Armenta Mier, Jorge Estefan Chidiac y Guillermo Pacheco Pulido. Todos juntos en el presídium de madera.
Marín junto a Calderón y el silencio se hizo su aliado. No hubo ningún comentario los primeros 10 minutos del acto.
—¿Ya vieron que la gente no peló a Marín?— espetó un reportero nacional
—Ni Calderón, él siempre se la pasa platicando con los gobernadores— respondió otro reportero nacional.
En el presídium, Marín trató en distintos momentos de conversar con el presidente: "Señor, en Puebla estamos trabajando...", pero prefirió voltear la cabeza hacia otro lado y saludar a los campesinos que caminaron dos horas para asistir a su encuentro.
Calderón no fijó sus ojos en Marín en ningún momento. Respondía con indeferencia sus comentarios. Casi al final del acto, el presidente se acercó al gobernador para preguntarle el nombre de los diputados federales y locales que estaban ahí presentes.
Mientras Marín se desvivía en elogios para el presidente electo, le agradecía profundamente su presencia en el estado y le presumía los avances de la administración marinista en sus primeros dos años de gestión, Felipe Calderón sacaba cuentas, escribía notas en su carpeta y conversaba atentamente con su secretaria de Desarrollo Social, Beatriz Zavala.
Durante su intervención, Felipe Calderón recalcó que se sentía muy feliz y complacido de visitar la sierra poblana, por la pobreza que azota a 8 de los 217 municipios del estado. En ningún momento alabó el trabajo de Mario Marín.
Al término de su discurso, Calderón se acercó al presidente municipal de Hueytlalpan, Reynaldo González, y lo abrazó efusivamente, mientras que a Marín sólo le extendió la mano.
Por último, ambos mandatarios recorrerían las unidades de salud instaladas en el municipio para atender a los poblanos. Sin embargo, Felipe Calderón caminó junto a Córdova Villalobos, dejando atrás a Mario Marín.
Felipe Calderón tomó el micrófono al interior de la unidad especializada en la atención al cáncer cervicouterino, en lo que Marín corría tras ellos para continuar en el acto gubernamental.
Y se fue Felipe Calderón caminando con su séquito y atrás, sólo y achicado, caminó Mario Marín apresuradamente observando a la figura presidencial alejándose de él.
Dato curioso: Felipe Calderón tuvo dos primeras experiencias en Puebla, por primera vez se encontró públicamente con Mario Marín y por primera vez Luis H. Álvarez acudió a un acto gubernamental en calidad de comisionado de Asuntos Indígenas.
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