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Dios en el Poder

Selene Ríos Andraca

diosenelpoder@hotmail.com

 


 

 

Bonos para Lydia.

La autora de Los Demonios del Edén se hizo acreedora del Premio Amnistía Internacional por su incansable lucha en la defensa de los derechos humanos de mujeres y niñas en México. El organismo internacional reconoce tanto su labor contra la corrupción de menores y la pornografía infantil, como su lucha por enfrentarse al gobernador Mario Marín.

El premio lo entrega Ginetta Sagan Fund of Amnesty International USA “con el objetivo de reconocer a las mujeres que trabajan por la protección de la libertad y de las vidas de mujeres y niñas en lugares donde las violaciones a los derechos humanos son extensas”.

The Ginetta Sagan Award reconoce el esfuerzo individual de Lydia Cacho, así como la labor del Centro Integral de Atención a las Mujeres (CIAM) Cancún, A. C, cuya asociación fue fundada y es dirigida por la periodista.

La justificación de The Ginetta Sagan Award para premiar a Lydia Cacho es la labor que emprendió para defender a las víctimas sexuales de Jean Succar Kuri y la batalla que enfrenta con el gobernador Mario Marín Torres, la procuradora Blanca Laura Villeda Martínez y la jueza Rosa Celia González Pérez.

“Ms. Cacho is the first woman in Mexico who has ever filed a federal suit against a Governor, a District Attorney, and a judge for corruption and attempted rape in prison. Furthermore, in May 2007, she will be the first woman in Mexican history to take a woman's rights case to the Mexican Supreme Court (Lydia Cacho es la primera mujer en México que lleva un juicio federal en contra de un gobernador, un procurador y un juez por corrupción y tentativa de secuestro en prisión. Además en mayo de 2007, será la primera mujer en la historia mexicana que lleve un caso de derechos de las mujeres en la Suprema Corte de Justicia de la Nación” dicta el documento de Amnistía Internacional. 

Y concluye: “Despite these dangers, she continues to champion the advancement of human rights for all children and women because she believes that every single person deserves to live a life of dignity (A pesar de los peligros, ella continua en la defensa y el fomento de los derechos humanos de todos las niñas y mujeres, porque ella cree que casa persona merece vivir una vida con dignidad).”

Sin dudar, los buenos a veces ganan. Felicidades, Lydia.

 

En sus marcas…listos…go. El miércoles pasado, estuvo en la ciudad el ministro Juan Silva Meza, encargado de la segunda etapa de la investigación en contra del gobernador Mario Marín Torres por las violaciones a las garantías individuales de la periodista Lydia Cacho Ribeiro.
Durante su breve visita, se reunió con representantes del gobierno del estado.
¿El tema de la reunión?
Que el próximo 21 de febrero comenzará la segunda parte de la investigación y que el viernes 23 comparecerá ante ellos Guillermo Pacheco Pulido, quien por cierto, desde el miércoles dobló horarios y trae de arriba para abajo a sus empleados preparando las respuestas que dará a la entrevista.
Personal del Tribunal Superior de Justicia comienza quejarse de la histeria que invadió a su jefecito, pues el señor pide hasta los detalles más ridículos de la detención de Lydia Cacho.
Y no perdona fines de semana.
Y dicen, el miedo ya hiede en el Tribunal.

 

El otro rey chiquito. Hace unos meses, el presidente municipal de San Andrés Cholula, Omar Coyópol Solís sacó el cobre en el restaurante Benningan´s, ubicado en Plaza Palmas, cuyo territorio se encontraba en disputa hasta el mes pasado. 
Resulta que Omarcito llegó al restaurante con dos de sus colaboradores más cercanos a una reunión bien importante.
Y pasaron unas cuatro horas entre alcohol y alitas en salsa picosita BBQ.
Omar se tambaleaba y reía a carcajadas.
“Pronto todo esto será nuestro” prometió mientras señalaba a todos lados.
Los meseros se desvivían por atender al alcalde de San Andrés.
Margaritas, whisky, tequila, cervezas de barril, emparedados gratinados y demás desfilaban a su paso.
Pedante, pidió una ronda más. Pero, se puso de pie y caminó hacia la puerta.
Sus colaboradores idem.
Atrás el mesero que les atendió veía la escena pasmado.
El mesero corrió a la caja a pedir la cuenta…
Corrió a la mesa.
Buscó a los poderosos funcionarios de San Andrés.
Miró a todos los lados, mientras sostenía la cuenta del munícipe.
¡Se mordió las uñas!
Tiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin…. Too late.
Omar Coyópol se había ido sin pagar.
¡Naaaaaaa!
Sí que sí.

 

Los berrinches metaleros. Cuentan, rumoran que el famoso Platino hizo el mimiquis de su vida cuando leyó la pasada-pasada columna. Que gritó, que pataleó, porque la Alarma Humana le hizo un panchote que hasta la fecha no se le acaba.
Respire comandante, no pasa nada.

 

 

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