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Dios en el Poder

Selene Ríos Andraca / Edmundo Velázquez

diosenelpoder@hotmail.com

 


 

 

 

PNL para la Transparencia

Jorge Morales. Experto en Programación Neurolingüística
¿A qué les suena?
¿A Bond, James Bond?
Pues no precisamente.
Recordarán que alguna vez Olguita Palacios —sí, aquella candidata a diputada del Verde Ecologista que no nomás tenía buena pierna— conversó sobre lo que era la Programación Neurolingüística, o una disciplina muy de moda en la que se puede arreglar todo filosofando con frases sacadas de libros como Un regalo excepcional y que catalogaba personalidades según los colores que usaban para vestir. Una materia muy de moda, pues, entre damas de sociedad y señoras encopetadas. Bueno, antes de que la desbancara el Feng Shui.
Resulta que Jorge Morales, el nuevo encargado de la relación con los medios de comunicación de la Comisión de Acceso a la Información en Puebla, es un experto en PNL.
Bravo, lo que los medios necesitaban.
¡Lo que los reporteros esperábamos!
Lo que la Transparencia anhelaba.
Quizá después de que lo corran —si es que le sufre la misma suerte que Darío Delgado Cruz, el anterior jefe de prensa— el próximo sea un experto en aerobics o en cocina fusión—.
¡Ah!
Pero, su mayor mérito no es manejar el PNL para principiantes y avanzados, sino que es amigo de la infancia de un tal Toño Juárez Acevedo…
Toñito —como le decimos los cuates— es el presidente de la mega-súper Comisión de Acceso a la Información Pública, y claro acomoda a sus cuates.
Y una vez más, para no perder la costumbre en la CAIP, mayoritearon a Josefina Buxadé y eliminaron a Alfonso Gama, un excelente y brillante comunicólogo de la Universidad de las Américas.
Pero, qué va, lo demás es lo de menos.
Jorge Morales programará a Toñis todas las mañanas diciéndole: “¡Eres un chingón!”.
Y por las noches se irá dormir con la programación de: “No eres marinista, no eres marinista”.
Ja, ja, ja.
Ah, les debo una seria conversación con el Toñis…. De miedo.
A la otra, palabra.

 

 

Sonia Hidalgo para Miss Simpatía de Chachapa

(yo propongo Huauchinango, pero Mundo no me deja).
Pues dicen que para compañerismo Sonia Hidalgo se pule.
Dicen que es la reina de la amabilidad, vaya la Miss Simpatía de feria de pueblo —any fuckin’ town, llámese Chachapa o Tlapanalá—.
Ya los compañeros de esta jefa de prensa —o ¿deberíamos decir oreja del PRI estatal?— la tienen bien identificada.
Ya saben que a ella no le pueden pedir ni un tumor prestado.
Resulta que Miss Simpatía el domingo 18 de febrero —ese día en que los consejeros del PRI fueron al auditorio de La Reforma, según quesque para elegir al dirigente nacional de ese partido— terminó haciendo berrinches y armando desaires.
Los encargados de manejar la prensa de los dos comités directivos del PRI, el estatal y el municipal, se enfrascaron en una discusión...
Tremendo agarrón pues.
—cuentan los testigos que hasta sudaron—.
Y no fue porque no se pusieran de acuerdo.
Ocurrió que la señorita Sonia Hidalgo negó el más básico de los apoyo a la gente del PRI municipal para que pudieran realizar su trabajo al interior del Auditorio de La Reforma, lugar al que sin acreditación nadie podía pasar ese día.
“No tengo por qué apoyarte. Si ustedes [el Comité Directivo Municipal del PRI] nunca nos avisan de sus eventos [al Comité Directivo Estatal del PRI]”, reprochó una Sonia Hidalgo harto enojada porque no ha podido orejear a gusto en eventos pasados.
Con ese aire de grandeza, terminó recriminando la jefa de prensa de Valentín Meneses a su homólogo.
Y ya saben, Jorge Cravioto, nada dejado —¡pa’ sus pulgas del chaparrito!— le regresó a Hidalgo una acreditación de prensa que minutos antes le había sido entregada a punta de caras y gestos bajo la misma advertencia de que no tenía porque apoyarlo según cuenta uno de los dos testigos de la bronca.
Y que del ronco pecho del chaparrito le sale con todo el odio serrano:
“Muchas gracias, aquí tienes tu acreditación, y si hay algún problema conmigo, házmelo saber, no es posible que te comportes de esta forma…”.
So cute! Sonia Hidalgo se quedó muda, sin ver a la cara a Jorge Cravioto y siguió acreditando a los compañeros reporteros, fumando, muy neviosa, su cigarro.
Un aplauso para Miss Simpatía.

 

Mentada de madre vía mensaje
Y para no terminar con Miss Simpatía, apenas nos enteramos de que es bien fina vía mensaje de texto, sí de esos del celular.
Dicen que a cierto funcionario marinista Miss Simpatía lo mandó justo allá donde da vuelta el aire:
“Qué no entiendes, que te vayas a chingar a tu reputísima madre”, decía el mensajito. ¡Salud Miss Simpatía! ¿Y con esa boquita invita a ruedas de prensa?

 

 

Revisión de rutina
Previo a un operativo de la PGR, dos policías vieron con cara de malandrín a cierto reportero talentoso alrededor de las 12 de la noche en la zona de la colonia La Paz.
El reportero iba a tomar un taxi, cuando la patrulla en que iban ambos uniformados dio un primer rondín cerca de él.
El reportero pues no se ve muy niño fresa, vaya, ni niño bien que puede vivir en La Paz, pero no está tan jodido como para verse como ladrón de autopartes, por lo que el rondín de los polis ni le preocupó.
Error.
La patrulla se dio vuelta.
La patrulla le siguió el paso.
Los patrulleros le abordaron.
El joven y guapo reportero llevaba sus audífonos puestos por lo que se hizo wey de principio.
—Joven… joven… buenas noches… —Le tuvieron que gritar casi casi los oficiales.
—Buenas noches oficial… ¿le ayudo en algo? —Dijo en tono jovial y amable el muchacho.
—Mire, pues, nomás lo molesto con una revisión de rutina… —Dice uno de los dos oficiales, tenía aspecto medio prietito, medio chaparrito, medio gordito y bien bonachón, mientras baja de la patrulla y su compañero detiene el carro. Él comienza a explicar que le pegaron a un carro, que dieron en un cristal, que era un BMW, que andan “bien perros los ratas” en esa zona.
“Ay wey, pues cara de qué me vieron”, pensó en sus adentros el reportero sin siquiera pensar en charoliaaar. Total se dejó que le metieran mano:
—Bueno, pues sí… revíseme. —Aceptó. Levantó las manos y el oficial comenzó a hacerle plática mientras lo veía bajar y subir sus manos:
—¿Y a dónde iba tan de noche?
—Pues aquí cerca… a la delegación de la PGR.
—Ah… ¡chirrión! ¿De verás?… ¿a esta hora?
—Sí. Tengo operativo. —Dijo el reportero aún con las manos arriba y con cara de “qué hueva”.
—¿Operativo? ¿Pos a qué se dedica? —Dijo el uniformado ya con un tono de sorpresa.
—Soy reportero. —Y cuando dijo esto el poli casi casi se limpia las manos, busca dónde meterse, se disculpa, hace dos o tres caravanas, se pone rojo.
Lo mejor del caso fue que tan abochornado andaba el oficial que hasta aventón le ofreció. Por lo menos se ahorró el taxi.

 

 

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