Idiotas útiles
Mientras el dueño de la correa está en Estados Unidos - a donde acudió para evadir el caso Cacho y tratar de que sus notas pagadas en la prensa local opaquen el aniversario del preciosogate - el grupo estatal encontró otro idiota útil, para golpear a su adversario político, tapar el Caso Cacho y tratar de distraer la atención de los innumerables conflictos que enfrenta, como el recrudecimiento en las pugnas por la CEDH, la protesta de los vecinos de San Francisco Ocotlán, las pruebas del fraude financiero del sexenio en el Fondo 5 de Mayo, la venta de plazas en el Colegio de Bachilleres, entre otras.
Aislado, sumido en la orfandad política por su proclividad a traicionar a sus amigos – como ocurrió con Manuel Bartlett Díaz, que lo hizo diputado federal; con Germán Sierra Sánchez, que lo convirtió en el presidente del PRI municipal; y con Humberto Vázquez Arroyo, que estaba dispuesto a apoyar sus aspiraciones, entre otros- Omar Álvarez Arronte está siendo manipulado por la burbuja marinista, que seguramente le ofreció un puesto a cambio de jugar el papel de idiota útil y de incurrir en una nueva deslealtad.
El problema para Álvarez Arronte y sus patrocinadores es su mutuo desprestigio creciente, su falta de credibilidad y el incumplimiento de acuerdos en que suelen incurrir ambos, porque estos factores hacen poco factible que perdure su amasiato político.
Veamos: en su carrera política, Álvarez Arronte se ha caracterizado por perder más batallas de las que gana, como lo demuestra haber sido el dirigente del PRI municipal que perdió la elección de 1995, “obtener” el penúltimo lugar en la contienda interna priísta por la alcaldía en 1998 (solamente “superó” a Raúl Pardo Villafaña) y haber fracasado como representante de Francisco Labastida en la capital durante la elección intestina del 2000, ya que fue ampliamente superado por el bartlismo.
Tampoco se caracteriza por ser leal con quienes le tienden la mano ni por saber hacer equipo: trabajó con el corrupto Mariano Piña Olaya, con Marco Antonio Rojas Flores, con Melquíades Morales Flores y Manuel Bartlett Díaz lo hizo diputado federal, sin que sus ex benefactores hayan recibido otra cosa que puñaladas traperas, como la que le dio en 1998 a su hoy aliado, Mario Marín Torres, cuando lo acusó de haber ganado la contienda interna mediante una elección de Estado, vaticinó (y trabajó para ello) su derrota contra el PAN y se burló del origen y del físico del actual gobernador.
Idiotas útiles desechados
Más allá de que haya ratificado su condición humana y política de traidor sistémico, Álvarez Arronte incurrió en un grave error estratégico, debido a que el marinismo ha desechado a la mayoría de los idiotas útiles que ha utilizado en su lucha contra el dogerismo; quizá, porque la mayoría ha sido de un bajísimo nivel intelectual y político, como lo demuestran los nombres de Omar Coyopol, del sindicato independiente, de Juan Manuel Vega Rayet, Jorge Murad González, Jorge Morales Alducin, Mario Montero Serrano, entre otros.
En estricto orden cronológico (sin tomar en cuenta su respectivo grado de estupidez), tenemos que en la campaña Morales Alducin fue el ariete del marinismo y, después de la victoria del PRI en la ciudad y la entidad; el primo incómodo reconoció públicamente que quería un cargo público, sin que la burbuja gubernamental le haya cumplido.
El paredista Omar Coyopol Solís lleva dos años siendo la principal arma distractora del gobierno y, hasta el momento, ni el Congreso local ni la secretaría de Gobernación estatal le han cedido de manera legal alguna atribución fiscalizadora en la zona disputada. Todo lo que Coyopol Solís obtiene del marinismo es permisividad a sus locuras y desplantes.
Otro engendro paredista, el sindicato independiente, fue usado por Javier López Zavala estatal como arma política y mediática contra el ayuntamiento, sin que eso le haya garantizado – siquiera – su propia subsistencia.
Juan Manuel Vega Rayet y Mario Montero Serrano cumplieron bien sus roles de convertir al PRI en el club de Mario y cerrarlo a los demás grupos internos y solamente obtuvieron el vergonzoso honor de cargar con sendas derrotas personales y políticas, que los convirtieron en los “dirigentes” más perdedores en la historia del partido.
Por instrucciones zavalistas y sileristas, Jorge Murad González bloqueó durante un buen tiempo la llegada de los dogeristas al PRI municipal, pero eso no le generó otra cosa que el ostracismo, el olvido político en que hoy se encuentra, pese a haber seguido fielmente las instrucciones de sus entonces amos.
Hoy, Álvarez Arronte pertenece a ese “selecto grupo” de idiotas útiles que el gobernador y sus secuaces han utilizado contra el único grupo político que le permite al PRI mantener un cierto equilibrio interno y, lo más factible, es que su deslealtad no le sea recompensada, porque - si es incluido en la administración estatal – quedaría más que comprobado quién es el amo de la correo que lo jala.
Por si fuera poco, el ex piñaolayista, ex labastidista, ex melquiadista, ex rojista y hoy ex dogerista se ha convertido en un serio obstáculo para el partido en que dice militar: el PRI, porque las encuestas serias (del BEAP, entre otras) reflejan que el tricolor ha ido recuperando lugares en la intención del voto de los ciudadanía gracias – en buen porcentaje – al trabajo del ayuntamiento.
En este contexto, la diarrea mental y política de Álvarez Arronte solamente beneficia al PAN, que antes de ella estaba sumido en una crisis y escándalo por la cargada y los señalamientos de los seguidores de Antonio Sánchez Díaz de Rivera contra Ana Teresa Aranda Orea, FranciscoFraile García y Rafael Moreno Valle.
Sin embargo, hoy, ese tema ha quedado en segundo plano en la agenda mediática, lo que le permitirá a los panistas recomponer su situación interna. Queda la duda de si Álvarez Arronte y sus titiriteros hicieron esa jugada solamente para evadir el tema Cacho, esconder los graves problemas sociales y económicos que agobian al gobierno estatal y, de paso, dañar a Enrique Doger o como parte de su estrategia de seguir entregando el estado al PAN.
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