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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

condemontec@hotmail.com

 

 

 


 

 

Gobierno mentiroso

 

Para quien concibe la política y el servicio público como un negocio, un patrimonio familiar o grupal y, por ello, considera aceptable dar o recibir cachetadas (o coscorrones, como él mismo los llama), es seguro que la mentira no sea más que un manera de trabajar, un recurso al que siempre se puede recurrir cuando las estupideces propias y de los allegados son evidenciadas por los medios de comunicación no cooptados.

En este contexto, no es de extrañar que, nuevamente, el marinismo haya sido exhibido por algunos medios nacionales (en especial Monitor radio y periódico) como un desgobierno mentiroso, que menosprecia la inteligencia de los poblanos, que continúa evadiendo su responsabilidad histórica por el caso Cacho y que se encuentra temeroso por lo que pueda resolver la SCJN.

Aunque cuenta con la complicidad (y el silencio) de la mayoría de los medios locales, incluyendo las dos televisoras y las principales cadenas de radio y prensa, Mario Marín Torres fue – otra vez – exhibido por la incompetencia de su coordinador de Comunicación Social, Javier Sánchez Galicia, que confiando en la sumisión de los periodistas locales, envió un boletín para informar sobre los resultados “exitosos” de una reunión que jamás llevó a cabo su jefe.

Es posible que Sánchez Galicia haya actuado de esa forma por desesperación, al no poder justificar la prolongada ausencia de su “jefe precioso”, sobre todo después de que los directivos de la VW en Alemania lo despreciaron al negarse a recibirlo, sin siquiera molestarse en darle un buen pretexto.

Conocedor de la abyección de la mayoría de la prensa local y menospreciando la capacidad de investigación de los reporteros nacionales, Sánchez Galicia recurrió al mismo recurso que Mario Marín y sus allegados han utilizado desde que inició su gestión y que han sistematizado hasta el grado de convertirlo en su método de “trabajo”: la mentira.

En lo que va de su gestión, el gobernador ha cometido perjurio en varias ocasiones, como cuando negó la autenticidad de la plática con su mecenas Kamel Nacif, que después lo evidenció al publicar un desplegado reconociendo haber sostenido todas las conversaciones que los noticiarios han difundido.

Vale la pena recordar cuando desde la Coordinación de Comunicación Social del gobierno se truqueó una fotografía que se envió a los medios, para simular una inexistente  cercanía de Mario Marín con Felipe Calderón, durante una comida con gobernadores. Después de que la prensa independiente evidenció el engaño, varios medios oficialistas tuvieron que salir al quite y adjudicarse el “error”.

 

 

Malos mentirosos y buenos tontos

Los ciudadanos comunes sabemos que la clase política tradicional – en especial la del PRI, a la que pertenecen Marín Torres y sus secuaces- carece del más mínimo sentido del honor, de la responsabilidad, del profesionalismo y de respeto a la sociedad, que, incluso, ha perdido parte de su capacidad de asombro e indignación ante los abusos y excesos de sus “gobernantes”.

A diferencia de los políticos inteligentes, capaces, con sensibilidad social y que recurren a la mentira como último recurso, el marinismo la utiliza como método para tratar de salir de los conflictos en que el góber precioso y sus colaboradores se meten solitos por sus excesos, abusos o tonterías, como el caso Cacho y la difusión de información falsa.

Lo peor para ellos es que ni siquiera han mostrado la capacidad de armar historias creíbles que no puedan ser rebatidas o desmentidas por la prensa, sino que parecen empeñados en quedar evidenciados, exhibidos ante la opinión pública. Quizá intentan confirmar su propio poder enjaretándole a la sociedad que son intocables, pese a sus mentiras, fallas e ilegalidades.

Incluso, si se toma en cuenta la sumisión de los medios locales y el poder del aparato gubernamental, resulta verdaderamente incompresible la frecuencia con que los marinistas han sido exhibidos y la magnitud de las mentiras que se les han descubierto, porque esto refleja que ni siquiera saben usar bien el poder y encubrirse a  sí mismos.

Decía Gastón García Cantú que cada gobernante tenía su propiaforma de ejercer el poder. Así, todo confirma que los marinistas ejercen el suyo abusando, mintiendo y cometiendo tantos errores que terminan siendo exhibidos a nivel nacional, pese a que apostar demasiado a la tradicional apatía social puede serles contraproducente, ya que la gente se puede cansar más de lo normal y reaccionar de alguna manera.

De entrada, el hecho de que los empresarios, presidentes municipales y actores políticos y sociales locales hacen lo que quieren, como ocurre actualmente, es una muestra clara del nulo respeto y/o afecto que genera la camarilla gubernamental en la mayoría de la sociedad.

La gente piensa – y con razón – que con qué autoridad moral o política puede actuar un gobernador, que a nivel nacional e internacional quedó exhibido como un mentiroso, defensor de la pederastia, represor a la prensa independiente y proclive a incurrir en el delito de abuso de poder.
  
Todo ello explica los problemas de ingobernabilidad, encono social y falta de respeto a las instituciones que prevalecen en la entidad, ya que el gobierno se encuentra deslegitimado de facto por todas las ocasiones en que ha mentido al pueblo…y fue descubierto.

 

 

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