Inicio >> Columnistas >> Dios en el poder

Columnistas

   

Dios en el Poder

Selene Ríos Andraca / Edmundo Velázquez

diosenelpoder@hotmail.com

 


 

 

La escuelita de “El Capu” Varillas

A ver, está bien que no todos fuimos la gloria en la universidad…
Pero bueno, hay quienes cargan con sus estigmas hasta el posgrado.
Y no es que uno se burle de lo brillante que fue la copia de tesis del adorado lector de noticias Valentín Varillas —Selene se admite fan de él por su barba y su tonito cuadrado pa’hablar. Sí, me encantas ¡Vale!—, sí, el gordito a dieta que todos ven en TV 3.
Resulta que el señor estudia ahora su posgrado en la Universidad Iberoamericana, pero el señor —que muy guapo es— pues no es muy popular en la maestría de Letras Iberoamericanas que cursa desde hace un ratito en esa casa de estudios.
Cuentan los compañeritos de Varillas que el primer día de clases, una compañera llegó y se sentó sin fijarse a un lado del conductor del noticiero.
Volteó y espantada la pobre corrió a otra butaca.
“Es que él copia”, comentó cuando se fue a sentar a otro lado, luego de notar la calaña de compañero que tenía.
Las cosas ahí no pararon.
Un día los señores candidatos a maestros se enteraron que la familia de Varillas provenía de Chignahuapan, Puebla. Y con los dotes de investigación que tienen sus compañeros, se enteraron que el señor pues es sobrino o pariente del campeón humorismo blanco, nada más y nada menos que don Gaspar Henaine “Capulina”.
Zas.
Para como son de exquisitos los señores literatos, pues cada que lo escuchaban blofear con su profesor, comenzaban con las burlas:
—Oye, ¿ya hiciste tu tarea?— preguntaba un compañero desde una esquina del salón.
—Híjole… no sé, puede ser, a lo mejor, quién sabe, tal vez… —respondía otra compañera haciendo todas las señas que el pariente de Varillas hacía en sus películas con todo y su sombrerito de hoyito.
La verdad es que “El Capu” Varillas, como le apodaron días después, ni se inmutaba.
Hacía cara de palo y evitaba poner caritas.
No fueran a confundirlo con su tío.
—Pues con caritas y todo, Mundo, el Vale está re’ guapo.
—Sí, pero le pega a las mujeres… mmm, eso dicen.
—Chale.

 

 

Zavala’s revenge
Próximamente en cines.
La historia tiene de todo: traiciones, dolores, lágrimas, risas, suplentes y una dramática escena de amor.
Este verano, preparen su cajita de Kleenex, tarareen las golondrinas y saquen los violines para entender este cuento sin hadas.
Snif, Snif.
El tesorero municipal capitalino Jorge Ruiz Romero se separará de su cargo el miércoles, con el objetivo de salir libremente a las calles a promocionarse como el mejor candidato a diputado local por el tercer distrito de la capital. A la vez, su suplente, Alejandro Corona, tomará el timón de las arcas municipales…
Tatatara tarata tarara tiiiin —Léase como marcha, con platillos y todo—.
Ya guardó su portarretratos, su florero de vidrio soplado y sus expedientes más queridos en una cajita de cartón —No nos dijeron si la cajita era de huevo— pese a que el mismísimo secretario de Gobernación, Javier López Zavala, se niega a hacerlo candidato.
Está clarísimo, López Zavala no piensa quedarse como el único casi candidato a lo que Dios quiera, y ahora, pretende vengarse —claro— del delfín de Enrique Doger Guerrero y presumirle que él irá en la primera plurinominal.
Juar, juar —risa de malvado—.
Todo indica que lo único que compartirá el secretario de Gobernación con los dogeristas es la vergüenza de ser el por poquito.
Pero la venganza de Zavala no tiene fin. Irá hasta contra los suyos.
El señor secretario argumenta el bloqueo a Ruiz por un asunto de género —pues insiste en imponer a Angélica Hernández—, pero ha condicionado el espacio en la lista de regidores a la marinista Sandra Montalvo —tarán la señora de Ruiz—.
“¿O el tesorero o la secretaria general del PRI? Eso sí, los dos no entran” ha dicho el hombre más cercano a Mario Marín.
¿Y dónde dejó su lucha por la igualdad entre mujeres y hombres, secretario?
Sólo en cines.
Gobierno de estado patrocinador oficial.

 

 

> Columnas anteriores



       

 



     PUBLICIDAD