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Duelo de Espadas
Edmundo Dantés

condemontec@hotmail.com


 


Regreso y fortalecimiento del innombrable


Una vez que ni el gobierno estatal (a través del Orfise y el Congreso local) y el Yunque (con el PAN y Eduardo Rivera Pérez) no lograron destruirlo, el “innombrable” Luis Paredes Moctezuma no solamente regresó a Puebla, sino que logró sembrar su legado en el blanquiazul y posiblemente haga lo mismo en el PRI.


Cada uno por su lado, gobierno y Yunque movieron sus armas para desactivar al paredismo. El primero usó al Orfise, que ha perdido un sin fin de batallas legales y mediáticas con el ex edil, al grado de que el Congreso local tuvo que echarse para atrás en el tiempo de la inhabilitación.  


El Yunque quiso expulsarlo del PAN, siguió sus estrategias legaolides, usó a sus incondicionales y logró echarlo…por un tiempo breve, porque el Trife le corrigió la plana al panismo y devolvió los derechos partidistas no solamente al ex alcalde, sino a todo su grupo.  

 
Por si fuera poco, en la contienda interna del PAN a nivel nacional, Paredes Moctezuma apoyó abiertamente a Santiago Creel Miranda y, pese a ello, parece que hoy forma parte de la punta de lanza con que Felipe Calderón Hinojosa arremete contra el sector del Yunque al que no pertenece.


Esto implica que, pese a sus errores y su creciente e innegable desprestigio político y personal, Paredes Moctezuma está fortalecido y de regreso en la actividad partidista, como un factor político real y con el poder suficiente como para imponer a sus allegados entre los precandidatos del PAN y hasta del PRI. 


El precandidato que parece haber hecho suyo el ideario político e ideológico de Paredes, así como sus vicios, actitudes y desplantes, es Antonio Sánchez Díaz de Rivera, quien ya recibió el respaldo abierto del ex presidente y que selló el acuerdo dándole con una nada despreciable cuota de dos lugares en su lista de regidores: Patricia Sánchez Matamoros y Arturo Botello.


Llama la atención que un supuesto adversario del Yunque haya hecho suya la candidatura de la organización, tal vez por convergencia de intereses o, quizá, por rechazo a Ana Teresa Aranda. Lo que queda claro es que Sánchez Díaz de Rivera ha aceptado públicamente su alianza con Paredes, pese a que esto puede generarle bastante publicidad negativa.


Hasta el momento, parece que el PRI estatal y municipal no se entera de la guerra política en que supuestamente están inmersos y, por ello, no aprovecha el desprestigio que Paredes Moctezuma le puede acarrear al llamado rival más débil. Sin embargo, iniciada la campaña constitucional y si al candidato priísta le interesa ganar, uno de los elementos que puede usar en la guerra sucia es el paredismo del precandidato yunquista.


Pero Paredes Moctezuma tiene un plan B en Roberto Ruiz Esparza, que es su caballo de Troya en el PRI y que, hasta ahora, no ha emitido un deslinde claro de su padrino político al saber que necesita su apoyo, asesoría y aliados panistas, priístas y comunicadores.


El interés de algunos miembros y hasta dirigentes del PRIAN por las larvas paredistas parecen haber convertido al ex edil en una especial de gran elector, que de cualquier manera ganará sin importar el resultado de las elecciones, porque alguno de sus dos pupilos revivirá el Charlie hall y la fiesta interminable continuará, pese a que todavía está en la memoria de muchos poblanos el daño que el paredismo causó a la ciudad y al propio PAN.


Este contexto refleja que no es casual que los columnistas políticos y medios que respaldaron a Paredes Moctezuma hoy hagan lo mismo con Antonio Sánchez Díaz de Rivera y Ruiz Esparza y que hayan generado campañas de desprestigio contra los panistas y priístas que se oponen a sus respectivas nominaciones.


Es entendible que el panismo-yunquismo y el paredismo converjan en la nominación de un precandidato, ya que – al final de cuentas- representan los mismos intereses oligárquicos y no hay diferencias de fondo entre el actuar político de ambos grupos, cuya dispuesta solamente es por el poder mismo, pero no por divergencias entre el actuar público de uno y otro.


Lo extraño es que una parte representativa del mismo grupo político priísta que fracasó en su intento de destruir a Paredes Moctezuma, ahora esté dispuesto a regresarle el Palacio Municipal al promover el debilitamiento del PRI, dejarle el camino libre a Antonio Sánchez y, aparte de esto, hacer candidato a un representante paredista.

 

 

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