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La Quintacolumna

de Mario Alberto Mejía

quintacolumna2005@gmail.com


 

 

Los Guaruras al Poder. Fue penoso.
Nunca se había visto que la presentación de un libro estuviese custodiada por guaruras armados.
¿Cuántos eran?
Una docena.
Todos, faltaba más, mal encarados.
Amenazantes.
Acariciando sus pistolas.
Listos para batir a tiros a quien se atreviera a ofender a su patrón Armando Prida o al muy nervioso autor del libro, José Martínez, quien desde que llegó a la ex librería Profética –su prestigio se vino abajo- evidenció hartazgo, bilis amarilla, miedo y cobardía, pues se dedicó a desmentir todo lo relacionado con el que esto escribe.
Y es que su nueva versión, que contradice a su propio libro, es que él jamás acusó al quintacolumnista de haber sido partícipe de un asesinato o de abusar de sus hijas.
Peor todavía: ahora resulta que el caso poblano que maneja en su libro tiene que ver no con Mejía, sino con un grupo de periodistas que en su momento exhibieron a través de sus columnas las canonjías otorgadas por el poder.
Traduciendo a Martínez, en ese costal cabemos, entre otros, Alejandro Mondragón, Erika Rivero y el que esto escribe.
¿O cambiará mañana una vez más su script?
¿Qué dirá ahora?
Porque desde hace unos días ha venido manejando esta versión: “No es contra Mejía. Ya quisiera el pobrecito. (…) (Prensa Negra, un caso) es un retrato de un ataque que se hicieron varios periodistas de Puebla a partir de una serie de corrupciones desde el poder que se da y se empiezan a atacar. (…) “Me pareció interesante ver un caso de unos periodistas corruptos y desprestigiados, con una doble moral, con un problema patológico severo”.
En otras palabras, el viernes pasado, en la ex librería Profética, Martinez repitió lo mismo, aunque esta vez ni siquiera mencionó el nombre del quintacolumnista.
Lo mismo hizo el valiente Fernando Canales, quien, teniendo al que esto escribe en primera fila y frente a él, jamás se atrevió a señalarlo o a decir su nombre o apellido.
(El pobre Canales, ágrafo por naturaleza, criticó, sí, en serio, mi mediocre estilo literario y periodístico, él que sólo escribe recados con faltas de ortografía a sus reporteros. Por cierto: a ver si hoy, en su micrófono, ya sin mi presencia, deja la cobardía a un lado para decir mi nombre. Se aceptan apuestas).
Por ahí se fue la presentación de Prensa Negra: entre guaruras armados, mentiras, desmentidos, retractaciones públicas y la furia de Armando Prida, quien en un momento se plantó casi frente al quintacolumnista para amenazarlo con un juego de puños.
(Hay grabación).
¿Qué decir de los presentadores?
Patéticos en su mayoría.
Salvo René Avilés Fabila, el resto sólo dio pena ajena.
¿Y el moderador?
Anulado por Arturo Reuda.
Y es que, en serio, Mariano Morales pedía respeto y recordaba que él, y no otro, era el moderador cada vez que El Nigromante le quitaba el micrófono y se lo daba al público.
El colmo fue cuando Prida, exhibido por una de las personas que ha venido agraviando en su diario, le ofreció todo su apoyo moral y jurídico “para que denuncie a quien tenga que denunciar”.
Y eso incluye, quedó claro, al propio José Martínez.
Por cierto: ´¿qué opinará de todo esto la inteligente Lilia Vélez, defensora del lector del vapuleado diario?
Sería muy interesante conocer su opinión.
Eso sí: imaginando el escenario de la presentación no puso pie en la ex librería.
Alguien me dirá: Lilia es defensora del lector de Síntesis.
Cierto: pero resulta que el maltratado libro fue editado precisamente por ellos.
¿No es suficiente?
+++Me entero que el siete de junio el gobierno del estado organizará el Segundo Coloquio Entre Medios.
Atención Javier Sánchez Galicia: Si me invitan, espero que sí, me  encantaría estar en una mesa con José Martínez y Fernando Canales.
Sería de antología.
Espero respuesta.
 

 

Más Sobre Prensa Negra. Una lectora de mucho tiempo me envió estas líneas que voy a guardar siempre en mi corazón: “Estimado Mario Alberto:
 “He leído con mucha atención todo lo que se han dedicado desde las entrañas del poder político, en este caso, desde Casa Aguayo, para alentar, exigir, suplicar y quizás hasta prometer lo que sea necesario, para que se escribiera un supuesto libraco de periodismo para enseñar a los que intenten trabajar en este medio, lo que supuestamente no deben ser, poniendo como ejemplo de un mal periodista a tu persona.
 “No me extraña del gobierno, pues es ningún lugar del mundo, a los funcionarios de cualquier país cuando son exhibidos en sus pendejadas, sobre todo si son democráticos, casi siempre les cuesta la  "chamba" a los mismos, cuando se convierte en conocimiento público  sus acciones. Y en algunos casos, estos periodistas son laureados.
“En otros paises totalitarios, simplemente el periodista, se convierte automaticamente en un "malechor" que hay que matar como minimo para que no se le ocurra seguir escribiendo, como dijo Kamel en las grabaciones "mamadas y mamadas".
“Afortunadamente el escándalo de Marin tomó situaciones nacionales, en donde tu vida no creo que en este momento esté en peligro, pero eso si no quita que el gobernador junto con sus colaboradores buscarán la forma de desacreditar aquellos que se volcaron con su pluma el sentimiento de la sociedad de asco que como sociedad tenemos desde el 14 de febrero del año pasado.
“Para pronto, nos diste voz en Puebla
 “Te felicito por presentarte a la entrega del libro del esbirro llamado Martínez, y dentro de todo lo que publica, junto con sus coriferos como Fernando Canales, me afirma que no eres un cualquiera, un X, un pendejo. Al contrario, les pesa tus comentarios, tu trabajo,  independientemente de tu personalidad, ya que no eres candidato de un partido, y deseas que todos te amen para lograr el poder, luego entonces, solo se confabulan para atacar a un personaje importante, de otra manera, ni siquiera perderían contigo ni cinco minutos.
“Para terminar, deja que los perros ladren Sancho, esa es señal que estamos avanzando, con esto está dicho todo mi estimado Quijote.
Un beso.
”ANTI-REELECCIONISTA TODA LA VIDA”.

 


+++No sé cómo o cuándo escuchó la reportera Mónica Ventosa, de e-consulta, que Fernando Canales había mencionado mi nombre durante la presentación de Prensa Negra.
Si gusta le puedo enviar la grabación completa para que escuche que el valiente locutor ni siquiera me mencionó.
Y es que en la nota publicada en esa página, la señorita Ventosa dice lo siguiente: “El más duro y crítico en contra del columnista sentado en primera fila fue el conductor de Ultra 92.5 Fernando Canales, quien inició su comentario al señalar que el dedicar 57 páginas, un capítulo a un periodista “despertó los chillidos” de algunos que les da “asco” leer lo que ellos mismos escribieron.
“Y es que afirmó que gran parte de la publicación es una recopilación de columnas y notas publicadas en otros medios que sirven de referencia para presentar una realidad. “Aunque también lo digo, dan asco, pero no les dio asco el escribirlo, o será que escribieron lo que les dictaron”.
“Afirmó que si los medios se dedican a investigar y cuestionar el trabajo de otros, la prensa debe someterse al mimo escrutinio público.
Mario Alberto Mejía, dijo Canales, engañó al lector al quererse convertir en reportero poblano -dijo- pero lo traicionó su indisciplina, su falta de capacidad, su flojera, su mediocridad, y luego la tragedia de que se disfrazó de periodista y se despegó de la verdad. De quien respira por la herida amores frustrados y los lectores que culpan tiene  que toma el dictado de quien le paga para pegar.”
Pues no.
En ninguna grabación se me menciona.
Qué pena.

 


+++Alguien me preguntó: ¿Por qué Canales te tiene tanto coraje? ¿No eran amigos?
Esto respondí: Sí, claro, éramos amigos, todos los viernes comíamos con Lidia, su esposa, un cómico apellidado Pandal y una psicóloga cuyo nombre no recuerdo. Comíamos y bebíamos hasta decir basta. De pronto, un día, Toño Grajales me invitó a conducir un noticiero vespertino en la 11.70 de am.
-¿Lo sabe Fernando? –le pregunté a Toño.
-Ni lo sabe ni tiene por qué saberlo –me respondió.
No estuve de acuerdo.
Y no acepté la oferta por lealtad a Canales.
Días después no sé qué pasó que Canales ya daba por hecho que yo entraría a ese noticiero vespertino.
-Es una cuña que me quiere poner Grajales –le dijo Fernando a sus reporteros, entre los que se encontraban Blanquita Morales y Zeus Munive.
A partir de ese día me empezó a mandar mensajes ominosos a través de su programa.
Y, claro, dejé de ser la pluma privilegiada a la que tanto alabó día tras día.
En eso se resume la ruptura: a mi amigo Canales le dio miedo que Grajales me estuviera preparando para sustituirlo.
Qué flojera.
 

 

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