LOS CAMBIOS QUE VIENEN CON LA RESOLUCIÓN DE LA CORTE
El nerviosismo que se vive al interior del gobierno del estado es evidente. La resolución de la SCJN respecto al asunto de la periodista Lidia Cacho ha quitado el sueño a todos quienes se jactan de ser marinistas.
Los informados dicen que será esta misma semana cuando se de a conocer el dictamen que elaboró la comisión investigadora para el caso y que –según se afirma- no viene nada favorable para el mandatario.
Durante los últimos meses había corrido el rumor de que el famoso dictamen dejaría sin culpa al gobernador Marín, y que en su lugar serían severamente señalados tanto la Procuradora, el Presidente del Tribunal (Pacheco Pulido) y la juez que ordenó la aprehensión de la periodista, todo, gracias a los buenos oficios, a las relaciones y al cabildeo llevado a cabo por el Consejero Jurídico del Gobierno del Estado y en una última instancia al propio Marín.
En ese arduo esfuerzo hicieron de todo: mandar mensajes a través de sus columnistas a sueldo, gastar en comidas fastuosas para “agasajar” a los ministros, comprar espacios en medios nacionales, vaya, incluso hasta sobornar gente de la PGR para que filtrara documentación que supuestamente desprestigiaría a la periodista y que con ello quedaría demostrado que el gobernador Marín fue víctima de los macabros planes de la locuaz periodista.
Lamentablemente para los fines marinistas, nada de esto surtió los efectos esperados, y es que el gobernador Marín y su equipo de asesores olvidaron que ni la gente es estúpida, ni Lidia Cacho está atada de manos, y que si ellos movieron todo cuanto estuvo a su alcance por reconstruir la imagen del gobernador, Lidia Cacho hizo lo propio para conservar la suya, y tal parece que con mejores resultados.
Cierto, Marín cuenta con el poder económico y político (el segundo quizá no tanto); puede comprar documentos, puede filtrar notas, puede pagarles a periodistas y puede invitar comidas con mujeres y vino de primera clase, pero Lidia Cacho tiene algo que el gobernador ni con todo su dinero puede comprar, tiene la confianza, la credibilidad y una buena imagen ante la sociedad. Ojo, con esto no estoy diciendo que Lidia Cacho sea en verdad la defensora a ultranza de los derechos de los niños y que esté cercana en su labor altruista de la Madre Teresa de Calcuta, no, muy probablemente todo lo ha hecho por ganar fama, reconocimiento y dinero, pero la realidad es que la sociedad (y no solo en México, sino la comunidad internacional) tiene un buen concepto de la periodista; ha sabido vender su papel de víctima y defensora de los desprotegidos, y la realidad es que le ha salido.
Ahora bien, regresando a lo de la resolución, sin duda ésta tendrá que llevar algo en lo que inculpe directamente a Marín, no podría ser de otra manera, los ministros no pueden quedar como patiños ante el escrutinio público. La idea de exonerar de toda responsabilidad a Marín y castigar severamente a la Procuradora, a Pacheco Pulido y a la Juez, a manera de entregar unas cabezas a la multitud iracunda que pedían castigo, fue únicamente difundida en el plano local, pero nunca contemplada a nivel nacional, ni mucho menos por los ministros; la gente escuchó una grabación soez de Mario Marín, no de la Procuradora, la gente vio enredado en sus mentiras frente a Carlos Loret a Marín, no a Pacheco Pulido, por lo tanto, la gente de ninguna manera quedará conforme con un señalamiento que no sea directo al gobernador Marín.
Así las cosas, el panorama luce nuevamente oscuro en el firmamento marinista y lo peor de todo es que se da, justo en medio de un ambiente eminentemente electoral (¿curioso no?), lo cual viene a cambiar completamente el escenario que ya tenía armado el gobernador para encarar la elección de noviembre.
Veamos.
De entrada, tendrá que replantear su lista (ya palomeada) de candidatos a Diputados, es decir, tendrá que buscar a los mejores hombres y mujeres que garanticen triunfo, aunque eso implique dejar fuera a su hermana Julieta y otros “caprichos” que muy probablemente perderían en la elección, o que –en el mejor de los casos- una vez instalados en su cómoda curul, no harían más que levantar su dedo y cobrar puntualmente su dieta, pero que ni por error subirían a tribuna a defender (con argumentos sólidos y no con sentimentalismos) algún tema delicado o espinoso para el gobernador.
Además de esto, Marín necesitará un hombre fuerte y de toda su confianza que funja como líder de los priístas (y del Congreso tal vez) que le opere todos los asuntos jurídicos y políticos. ¿Quién podrá ser ese hombre fuerte? La respuesta está entre Carlos Meza y Javier López Zavala, obvio, cualquiera de los dos personajes iría en primer lugar de la lista de los pluris.
Las ventajas (para Marín) de que Zavala sea el próximo líder de los priístas, es que el único hombre al que podría confiarle hasta su sombra, se encargaría de cuidar los intereses de la casa, sin embargo, Marín sabe que el hecho de que Zavala sea su más fiel escudero no significa que sea el mejor capitán, o dicho de otra manera, hay gente más preparada (sobre todo en lo jurídico) que puede ofrecer mejores resultados para el manejo de la crisis, y en ese sentido, Carlos Meza le lleva kilómetros de ventaja a Zavala (cosa que sabe Marín), eso, aunado a las dos enfermedades que presenta el Secretario de Gobernación hacen impensable su regreso al Congreso: 1.- Su enfermedad de gastroenteritis que lo llevó al hospital recientemente lo tiene muy disminuido como para pensar en cambiar de encomienda (es como cambiarse a defensa central justo en el momento de mayor ataque del equipo contrario, y con una lesión a cuestas). 2.- Hay una enfermedad que padece Zavala, que es aún más grave que la primera: SOBERBIA. Por lo tanto, regresar al Congreso sería como un retroceso para el funcionario más poderoso de la administración estatal. ¿Regresar al cubículo y dejar su oficina con 3 salas de espera? Jamás! ¿Regresar a tener una secretaria, un asistente y un chofer y dejar atrás los cientos de subordinados que tiene en Gobernación? Ni en sueños. Al menos no para el poderoso Zavala.
El candidato a la Presidencia Municipal por el PRI, así como la fecha de su designación, también sufrirá cambios debido al Dictamen de la Corte.
De entrada, y por razones obvias, esto sepulta las aspiraciones de que Zavala sea el candidato. Ahora, la estrategia mediática por parte de los asesores de Marín, será adelantar la nominación del candidato para que haga contrapeso al impacto mediático de la resolución de la Corte, cierto, no tendrá (ni por mucho) el mismo impacto, pero por lo menos intentará diluir la nota con el paso de los días, para ello, tendrán que recurrir a una persona que realmente dé para convertirse en eso, en nota relevante, y no sólo eso, que además genere los votos necesarios para ganar, recuérdese que un mal candidato a la presidencia puede jalar y llevarse consigo a los candidatos a diputados –y viceversa- (tal y como ocurrió con Julián y Nacer en 2001 ¿o recuerda usted quienes fueron los candidatos a diputados? ¿lo ve?).
Bajo esta idea solo quedarían dos cartas probables para explotar: Una, Roberto Ruiz Esparza. Quiérase o no, Ruiz Esparza es un fenómeno mediático; mal político, sin lealtades, sin convicciones, sin tablas, sin discurso, sí, pero es un buen producto. Lo malo para el tricolor, es que en las últimas semanas los priístas han emprendido una campaña de linchamiento en contra del ex futbolista por su falta de militancia y compromiso político, y ahora que podrían necesitarlo ¿cómo se verían los propios priístas ungiéndolo como candidato? Eso, si quieeeere Ruiz Esparza, porque ahora él se va a hacer del rogar.
La segunda opción viable es Blanca Alcalá. Siempre una candidatura importante para una mujer, va a dar de qué hablar, mucho más si se toma en cuenta el fenómeno reciente de Yucatán. La idea de que Puebla pueda ser gobernada por primera vez en su historia por una mujer, puede ser un buen tema a explotar por los priístas como medida para jalar reflectores y quitárselos al maringate. Eso, aunado al capital político que podría llegar a construir Alcalá, con miras a una elección cerrada frente a Acción Nacional, podría ser la clave para ser postulada por su partido, ojo, de los precandidatos actuales del PRI (quitando a Zavala y a Ruiz Esparza) Alcalá es la mejor posicionada sin que a la fecha haya realizado eventos ni reuniones partidistas.
Por último, en cuanto a los cambios en el gabinete que provocaría la resolución podríamos mencionar los siguientes:
Si algo hay claro en este momento (y para todos) es que el dictamen va a perjudicar invariablemente a la Procuradora, luego entonces, el gobernador intentará sacarla como muestra de que su gobierno es de mano firme y castiga a quien abusa del poder. Y digo intentará porque la Procuradora es una piedra muy muy incómoda para Mario Marín, ha dado las muestras que ha querido de que no es ninguna sumisa y que si la intentan ahogar, en el camino se va a llevar a más de uno (al propio gobernador por ejemplo).
Pero bueno, suponiendo que se logre un buen acuerdo con ella, que se le ofrezca una salida digna y que la Procuradora acepte salir con la boquita cerrada para no hacer más olas. ¿Quién llegaría a su relevo? Entre las cartas fuertes se encuentran: Guillermo Deloya, Mario Montero y Ricardo Velásquez.
Guillermo Deloya se privaría del gusto de ir al Congreso tal y como se le había prometido. Mario Montero regresaría a la nómina bendita y Ricardo Velásquez llegaría a intentar componer las ruinas que dejó Villeda.
C
De los tres quien cuenta con todo el aval del gobernador es su eficiente colaborador (y en esta ocasión si no hay sarcasmo eh) Guillermo Deloya, quien en este año y medio se ha convertido en un actor político más y ha sido un buen facilitador de acuerdos para el gobernador, sin embargo, los lazos de amistad que unen a Marín con Montero hacen suponer que el mandatario sacaría le abriría una vez más las puertas a su conchudo amigo.
Próximamente les contaré de más reajustes en el equipo marinista, por lo pronto, estos son los más cercanos.
Pd. El “Proyecto Z” continúa, pero desde otro bastión.
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