DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER, DÍA DE CRISTINA
El ya próximo 8 de marzo se celebrará, a escala mundial, el día consagrado a celebrar, repasar y refrendar los derechos humanos, sociales y de género de las mujeres del mundo. La infravaloración, la discriminación y la opresión de la mujer, realidad que no es exclusiva de la sociedad contemporánea sino que viene de muchos siglos atrás, no fue y no es la creación artificial de la maldad del sexo masculino ni el fruto del capricho o del “machismo” del hombre, sino la consecuencia obligada de la situación material (social y económica) en que quedó objetivamente situada la parte femenina de la comunidad humana, al aparecer y generalizarse la propiedad privada de los medios de producción y, con ella, la situación preponderante del hombre como rector, impulsor y ejecutor de la producción de la riqueza social. Como consecuencia inevitable de ello, la mujer pasó a depender casi absolutamente del trabajo productivo del hombre para comer, vestir, calzar y disponer de techo y abrigo para su prole, es decir, se convirtió en un apéndice del hombre y de ahí su sometimiento, explotación y carencia casi absoluta de derechos.
El auge actual de la lucha de la mujer por su emancipación; la plena y rica conciencia que ha adquirido de lo injusto y humillante de su papel social y familiar, así como de sus grandes capacidades y potencialidades creadoras, no es tampoco el fruto puro de la evolución del sentido de equidad y de justicia de la sociedad, o de las pocas o muchas inteligencias femeninas que, con su sólo esfuerzo, hayan logrado concienciar el problema y la necesidad de su solución urgente. Es también, quiérase o no, el resultado de una transformación visible en las relaciones sociales de producción, de un cambio significativo en el modo de producir la riqueza social que no sólo permite, sino que incluso exige, la incorporación de la mujer a la actividad económico-productiva de la colectividad. Me refiero, en pocas palabras, al tremendo avance y desarrollo de la tecnología que, al hacer más simples y sencillas las distintas operaciones en que puede dividirse el proceso de fabricación de cualquier mercancía, ha creado las condiciones necesarias para la plena incorporación de la mano de obra femenina en las tareas antes aludidas. Y ha sido, ciertamente, el ansia de libertad y de plena realización de la mujer, la que la ha empujado a llevar esta lucha más allá de las fronteras económicas, para situarla en el centro de todas las actividades creadoras del ser humano, tales como la política, la ciencia, el deporte y la cultura.
El propósito de esta manifestación, obviamente, no es sólo celebrar esta importante fecha; es también tratar de llegar a la señora Margarita Zavala de Calderón para enterarla de la tremenda injusticia que se está cometiendo, precisamente, contra una mujer, una humilde pero valiente y digna luchadora social, la Profesora Cristina Rosas Illescas, quien desde hace dos años (se cumplirán exactamente el 19 de marzo próximo) sufre injusta e inmoral prisión por órdenes de Francisco Garrido Patrón, Gobernador de Querétaro. Son dos años de sevicia, dos años de una acusación totalmente prefabricada en la que no prospera ningún recurso legal de la defensa, simplemente porque hay órdenes expresas de que así sea. En estos dos años, no sólo Cristina, sino también Antorcha en su conjunto, hemos sido víctimas de graves atropellos: además de la obstrucción de la justicia por parte de jueces y magistrados, amenazados o corrompidos por el gobierno del Estado, ha habido desalojos, palizas y encarcelamientos de manifestantes; campañas terroristas en los medios llenas de calumnias y de “advertencias”; y amenazas de muerte, vía internet y vía teléfonos celulares, en contra de los líderes antorchistas y de sus pequeños hijos. No debe olvidarse, además, el asesinato de Jorge Obispo Hernández, muerto por un comando armado que asaltó el domicilio particular de quien esto escribe, a las dos de la tarde del día primero de julio de 2006, es decir, justo la víspera de las elecciones en que resultó electo el actual Presidente de la República. Las circunstancias del asesinato y la absoluta falta de interés de las autoridades responsables (incluida la Secretaría de Gobernación Federal) por esclarecer el crimen, confirman que se trató de un asesinato político.
Pues bien, todo esto y más puede reeditarse y multiplicarse con motivo de la marcha de mujeres del ocho de marzo. Por eso, desde esta tribuna alertamos a las autoridades respectivas para que hagan respetar la garantía de libre manifestación ciudadana y para que hagan justicia en Querétaro. De lo contrario, siendo tan obvias las razones de los ataques que denuncio y anticipo y tan sencillo descubrir a sus autores, la inacción sólo podrá entenderse como una omisión cuya explicación no será difícil de desentrañar para la opinión pública nacional.
*Aquiles Córdova Morán: Secretario general del Movimiento Antorchista Nacional
> Columnas anteriores
|