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Dios en el Poder

Selene Ríos Andraca / Edmundo Velázquez

diosenelpoder@hotmail.com

 


 

 

Gaby, “La Pelangocha
Cuatro son las protagonistas de este drama telenovelero —horario triple A y clasificación C, por aquello del lenguaje obsceno—, en donde salieron a relucir las filias y las fobias de las regidoras del Cabildo de Puebla.
¿Nombre? Gabriela del Razo, doña María Luisa Meza Viveros, doña Altagracia Zamora, regidoras priistas; y doña Ana María Jiménez, del PAN.
Todo sucedió la semana antepasada, cuando al seno de la Comisión de Equidad y Género (etc., etc., etc.), se discutía sobre las propuestas de nombres de mujeres destacadas a quienes se les daría una copia de la Cédula Real en el marco del Día Internacional de la Mujer.
La presidenta de la Comisión, una tal Gabriela del Razo —la verdad, muy poco conocida por su labor y mucho más conocida por sus constantes berrinches—, se negaba a que su comisión interviniera en el asunto, pese a que en sesión de Cabildo se dio la instrucción y fue aprobada por todos los regidores.
“A mí nadie me da línea”, “No le voy a hacer el juego a Doger”, “A mí nadie me manda”, entre otras cosas dijo la tal Gabriela para hacerse guaje más de dos semanas y no llamar a sus compañeras para determinar a las candidatas.
Total que el jueves de la semana antepasada, se le ocurrió llamar de última hora a sus compañeras y comenzar la reunión y la discusión.
Sin decir agua va, la desconocida Gabriela se empezó a quejar de todo y por todo, y comenzó a atacar de buenas a primeras a Enrique Doger, y luego enfiló sus baterías contra Elba Esther Gordillo, a quien no bajó de traidora —de los priistas of course—.
Se negaba una y otra vez a proponer a la “Maestra”.
“La Gabiruchis” gritaba, pataleaba, manoteaba y estaba que nadie la aguantaba con tantos “ajos y cebollas” que salían de su boca.
Los testigos aseguran que la Gaby hablaba peor que dos cargadores de la Central de Abastos en una competencia de albures. De su actitud, por pudor y pena ajena, no emitieron comentarios los testigos.
Después de oír mentadas y madres lanzadas por la priista, una de sus compañeras le aclaró que nadie estaba candidateando a “La mamá de Chucky” en ese momento y que no era el tema.
María Luisa Meza y Altagracia Zamora salieron a defender al alcalde —la primera— y a la maestra —la segunda.
Total que a Gaby, “La Pelangocha”, del Razo —quien por cierto hace unos meses le dio un reconocimiento de una asociación patito de mujeres a la procuradora Villeda, por dizque velar por los derechos humanos de sus congéneres. ¿Y Lydia Cacho?— la dejaron sola y la mandaron a volar sus dos compañeras de partido e integrantes de su comisión.
Doña María Luisa y doña Altagracia —ellas sí, todas unas damas hechas y derechas— optaron por dejar la reunión ante la actitud de “reina de barrio” de la Gaby.
La regidora panista mejor no dijo nada. Lo único que ella hizo fue proponer como candidata a la Cédula Real a Josefina Vázquez Mota, pero como sucede entre los propios panistas y los demás regidores, nadie le hizo caso ni la tomó en cuenta.

 

Tragos, cortesía de la casa
Señores burócratas… despreocúpense cuando quieran echarse un trago.
Hagan nomás como el secretario de Cultura, y verán cómo el dinero les rinde perfecto para todas sus borracheras.
Si bien dicen que —desde que al cargo de Montiel le han puesto cuenta regresiva—, al secretario se le ha dado exageradamente aquello del levantamiento de tarro, parece que con sus cuentas no tiene problema. Lo único que lo detiene ahora es el horario de cierre de antros.
Cuentan amigos nuestros, parroquianos asiduos a cierto bar ubicado en la zona de Huexotitla, que cierto día, cierto secretario, acompañado de cierto hombre rubio de tipo chipileño, se fue por sus buenos alipuses… ¡ah!, pero además llevaba casi casi como accesorio a una empleada de segundo nivel.
Y no cualquier empleada… tiene que ser la que maneja los billetes, la marmaja, el varo de toda la culta dependencia. Sí, a la encargada de Recursos Financieros, Éricka Rubí Ramírez, aunque no la lleva porque le caiga pocamadre. Dicen las lenguas viperinas, pero muy bien informadas de la Secretaría de Cultura, que a “El Rey Chiquito” —como le dicen tooooooodos sus amiguis desde que ocupó el lugar de Pedro Ángel Palou en la dependencia—, la empleada le paga sus cuentas. Y no porque quiera halagar a su jefe… ¡no!
 O sea queridos lectores que los jaiboles, las margaritas, los tequilas derechos con o sin sal, los martinis, las congas, los bloddy marys, las cucarachas, los muppets, las piñas coladas y hasta los curados de plátano —¡salud secretario!— corren a cargo de Secretaría de Cultura del estado. Vaya, salen del baratero presupuesto que también mantiene a los 650 burócratas de la dependencia, segundo más bajo de toda la administración del chaparrito Mario Marín.
Pa’ hablar claro, ahora hasta los alcoholes que “El Montis” se administra en su depresión salen de nuestros bolsillos.
¿Y cómo es la transacción? Pues retesencilla. Usted nomás se carga a la directora de Recursos Financieros. Asegura que se van a una cantina o a la pulquería para una reunión de trabajo. Y pa’la cuenta, aquella mujer pues pide factura, no vaya a quedar mal con el jefe. Brinda el RFC de la Secretaría. Lo carga como “alimentos” en una comisión o reunión del secre. Y tan tan.
Si ella, el secretario, o los cuates del secretario ponen un peso, hasta se los devuelve el erario… Así sí conviene chupar… ¿verdad secretario?
Pero la cosa no acaba ahí, a nuestro funcionario consentido de esta columna —¡¿quén lo quere!? ¡¿quén lo quere!?— lo tienen que invitar con toda la galantería y la sutileza del mundo para que se largue del bar.
¡Alzad las copas pues por “Montis”, “El Rey Chiquito”!

 

Cuando los sociodramas salen mal
Muy mona la procuradora Blanquita Villeda llegó el Día Internacional de la Mujer a la Facultad de Derecho de la UAP.
Ahí, retemocionada, cargó con todo y sociodrama para conmover a la chamacas quesque estudian Derecho allá en la universidá, ¡oh, reino agüerista!
La procuradora, adorada, reina, idolatrada… muy adornada en el festejo, pues llegó con los actores —no creo que profesionales— de la Procuraduría General de Justicia, y montaron el sociodrama, el cual consistía en una estampa de la violencia familiar y de muchas mujeres, todas ellas emblema de la lucha femenina a lo largo de la historia.
Y ¡zaz!… desde la Eva del Adán, Cleopatra, Sor Juana Inés de la Cruz, Frida Khalo, etcéteras, etcéteras…
Cuentan quienes estuvieron presentes, que al momento cuando a la procuradora le tocaba su sentimental speech por los derechos de las damas, una estudiante respondona salió a gritar a todo pulmón: “Y todo eso de qué sirve… usted violó los derechos de Lydia Cacho!”.
¡Tómala Villeda!
Nomás dicen que se escuchó un coyote aullar y pasó dando de vueltas el polvo en la Facultad, mientras todos los presentes se quedaban calladitos mirando a la funcionaria.
Y respondona como es, no tardó en echarse un gorgorito con la alumna:
“¡Pues eso nada más lo dicen tú y la periodista!”, gritó la procuradora con el tono de Kiko, el del Chavo del 8, cuando retobaba: “¡Chusma! ¡Chusma!”.
Nuestras fuentes aún no salen del espasmo, así que aún no nos dijeron en qué terminó el tirito entre la alumna y la funcionaria.

 

Una disculpa con sabor a mar y playa
Desde el aeropuerto del DF, la única reportera springbeaker se disculpa con sus lectores. Ya viene de vuelta de Cancún a donde fue a supervisar a los diputados que bien se ganaron su paseito nomás para aplaudir como focas a Pericles Olivares.  Ah, por cierto, a todos los fans les manda un saludo caribeño.

 

 

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