Por tu aguda genialidad (¿o por tu obtusa?)
La lavandera
Así la definió Héctor Alonso Granados, y ella en su desesperación ha amenazado a la reportera Selene Ríos con filtrar fotos donde aparece bailando en los antros de Cancún, el pasado fin de semana.
La actitud de “La Lavandera” demuestra que es una oreja, espía o antena, pues es muy grave que el aparato del Congreso del estado sea usado para espiar, investigar y amenazar a reporteros que hacen su trabajo.
Que los chantajeen.
No acaso ella ha denunciado que no se vale espiar ni intervenir los teléfonos, por el caso Lydia Cacho. ¿Que no se rasgó las vestiduras e hizo un papelón en la defensa de su “góber precioso”?
Ella —“La Lavandera”— le dijo a la reportera Selene Ríos, desde el sábado: “También tenemos paparazzi y tenemos fotos en las que estás durmiendo”.
¡Qué grave que esto sea así!
Que el Congreso espíe y chantajee.
Da asco.
¿Pericles Olivares está detrás de esto?
“La Lavandera” ha dicho que ella pagó con su dinero la estancia de Rueda y Selene en Cancún.
Falso.
Aquí en Cambio tenemos las facturas, si las quieren, les mandamos copia.
En segundo término, si los reporteros de Cambio se quieren tomar unas cervezas, bailar, irse a divertir, tienen todo el derecho de hacer lo que les plazca.
Los reporteros son ciudadanos comunes y corrientes.
Ellos dos, por cierto, jóvenes, pueden ir a divertirse, a diferencia de esos personajes de edad que recurren al mal gusto para vestir y a la cirugía plástica para recuperar los años perdidos. Cuando van a un antro parece que van a cuidar a sus nietos.
Los diputados, en cambio, son figuras públicas y los gastos que realizaron, pregunto:
¿Fueron con costo al erario?
Los periodistas suelen divertirse y muy bien.
Como dijo Arturo Rueda, Selene fue más reventada pues parecía spring breakers, peroeso que ella lo arregle con su confesor el próximo domingo. No tiene por qué rendirle cuentas a nadie.
Los diputados sí, porque ellos ejercen dinero público y son representantes ciudadanos.
Así que si quiere “La Lavandera” filtrar las fotos a los demás reporteros, adelante.
Le pediré unas para la redacción de Cambio —las vamos a enmarcar—, otras para la columna de “Dios en el poder”, y otras para mandarlas de tarjetas postales.
Pero cuidado, de antemano ya firmé un contrato con una revista, y si salen publicadas en otro medio, temo decirles que tendrán que ir con nuestros abogados.
“La Lavandera” sólo sabe dedicarse al chisme, a la grilla, y ahora a espiar y a amedrentar.
¡Uy, qué miedo!
Por cierto, ¿quién es “La Lavandera”?
Habría que ir al diario de debates de este primer periodo de sesiones para verificarlo, pues así la llamó Héctor Alonso. Eso sí, es prueba y no mentiras.
Alguien dijo por ahí que “La Lavandera” sólo ha crecido con la venta de la piel.
¿Será?
¿Hay fotos?
¿Nos las mandarían?
¿Por qué no publicamos esas fotos y las de los reporteros de Cambio?
Si quieren una foto de Selene para su celular les doy un número: 01 900 Selenespringbreaker. Sólo vale 100 euros, y van con un autógrafo de Hugh Hefner.
La burbujita de Montiel
La semana pasada renunció al cargo de director del Festival Internacional de Puebla (FIP), Mauricio Pardo Ruiz. Llama la atención el hecho, porque Pardo es o era amigo íntimo de Montiel: se conocieron en el Cenhch y posteriormente fueron compañeros en el Colegio de Historia de la UAP.
Llegaron juntos a la Secretaría de Cultura y, una vez que Montiel arribó a la Subsecretaría de Cultura, en los tiempos de Melquiades Morales, fue designado como director del FIP.
Tiempo después, ya siendo secretario, Montiel se llevó a Pardo a Alemania, a la primera gira internacional de trabajo de Mario Marín.
Es evidente que Pardo era un hombre de toda la confianza de Montiel.
Entonces, ¿por qué renunció Pardo?
¿Será acaso, esta salida, expresión de la grilla despiadada de la burbujita de Montiel quien no tolera la presencia de gente ajena?
La burbujita, el grupo compacto que ejerce en la Secretaría de Cultura funciones extralegales, está integrado por Érica Rubí Ramírez (la operadora financiera y socia de Montiel), Judith Fuentes (la dueña de la Biblioteca Palafoxiana), Teresa Cordero (la consejera estratégica que actualmente estudia una maestría becada por la Secretaría de Cultura), Miriam Ramírez (la coordinadora de los programas de Conaculta) y Nora Flores (la traficante de influencias y administradora de la agenda de Montiel).
Como salta a la vista, el primer círculo de Montiel está formado sólo por mujeres. La segunda característica de este círculo es su baja escolaridad.
¿Por qué renunció Mauricio Pardo?
¿Por qué dos hombres que tenían relación desde hace décadas de pronto se separan?
¿No que el FIP era una maravilla?
Los ciudadanos tenemos derecho a saber, porque la Secretaría de Cultura es una entidad pública y los funcionarios están obligados a explicar sus acciones, ya que somos todos nosotros quienes con nuestros impuestos pagamos sus altísimos salarios.
Amarra a tus perros
Por cierto, ¿qué le duele a Norma?
Pericles, amarra a tus perros.
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