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La quinta columna
de Mario Alberto Mejía
quintacolumna2005@gmail.com


 


Las Vacas Flacas de Javier García. Primero se peleó con Javier López Zavala.
Luego con su gran amigo Gerardo Pérez Salazar.
(Antes, mucho antes, ya se había bronqueado con David Villa Issa).
Lo cierto es que el titular de la obra pública del gobierno marinista va como los pollos: a cada paso que da surge, resplandeciente, una bolita de caca.
Hace unos días, por ejemplo, perdió la confianza del gobernador Mario Marín Torres, quien conoció pelos y señales del paso de Javier García Ramírez por el Soapap.
Y fue tanto el desencanto que de inmediato ordenó que el protegido de Javier dejara el organismo y que en su lugar llegara, por fin, alguien que lo saneara.
A la par de esta difícil situación, García Ramírez tuvo un pleito de antología con el secretario de Finanzas.
Y dicen que éste tuvo que ver con el control de la publicitada Célula.
Lo cierto es que para recuperar sus pasivos el secretario de obras está a punto de sacar a la luz pública un nuevo periódico.
Y para ello cuenta con dos personajes.
¿Sus nombres?
José Luis Téllez, ex corresponsal de Excelsior, y Fabián Gómez, ex jefe de Prensa en la Seduop.
Cuando menos así lo platicaron los arriba citados en una de las mesas del Chimichurri.
 

Ha Nacido en mi Casa un Plomerito / Trátalo con Cariño que es mi Persona (Ojo: se Canta con la Música de “La Paloma). ¿Conoce usted a Gerardo Mejía?
No lo creo.
Y es que este personaje que dirige Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación es un auténtico plomerito del Sistema.
Y como tal se mueve en la Puebla subterránea.
Un ejemplo:
Hoy martes 13 de marzo se inaugura un Congreso de Derecho, en el Centro de Convenciones, organizado por Proyecta 26, que dirige el talentoso Román Lazcano.  
El problema es que, fiel a su costumbre, el que hasta hoy presume ser el líder de los jóvenes poblanos –el tal Mejía- obliga a éstos a practicar el tristemente célebre acarreo estudiantil.
Mejía –favor de no confundir con el que esto escribe- exige entre trescientos y cuatrocientos estudiantes por escuela, dizque para participar, pero sus moditos son los más chapuceros.
Por lo pronto siempre es bueno que los conferencistas que acudan hoy al Centro de Convenciones estén enterados del tipo de artimañas a las que acostumbra recurrir el plomerito.
Y vaya que no hacían falta, pues el trabajo serio y responsable al que nos tiene acostumbrados el doctor Román Lazcano nada tiene que ver con esas prácticas.


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