Y pone varios ejemplos locales.
En efecto: Carlos Trujillo, secretario de Gobernación en la época de don Alfredo Toxqui, nunca llegó a ser gobernador.
Y lo mismo les pasó a Humberto Gutiérrez Manzano, con Guillermo Jiménez Morales; a Héctor Jiménez y Meneses, con Mariano Piña Olaya; a Carlos Meza Viveros, con Manuel Bartlett Díaz, y a Carlos Arredondo, con Melquiades Morales.
Este escenario toca, inevitablemente, a Javier López Zavala, quien podría tener –si no es que tiene- varias perspectivas: la candidatura del PRI a la Presidencia Municipal de Puebla, una candidatura plurinominal al Congreso del Estado y… su muy segura estancia en la Secretaría de Gobernación.
Los enemigos políticos de Javier –que los tiene, y en el propio gabinete- desearían que se jugara el todo por el todo para ser el abanderado del ex partidazo en la puja por la alcaldía poblana.
Y es que saben que si juega y pierde terminará enterrando su carrera política en el lugar más jodido del escenario electoral.
O en el mismísimo Callejón del Gato, a donde ya han ido a caer varios personajes.
Léase: Mario Montero Serrano y… Mario Montero Serrano.
Llegar al Congreso por la vía plurinominal con la probabilidad notable de que gane el PAN le garantizaría a López Zavala ser líder, sí, pero de la bancada priista, lo que no es nada halagüeño para quien aspira a gobernar el estado.
Por supuesto, sus enemigos, y vaya que los tiene, ya se frotan las manos en aras de que acepte esa posición.
La tercera ruta es la menos riesgosa y la más fructífera.
Y es que de continuar en Gobernación nuestro personaje cosecharía todos los frutos maduros del sexenio.
Y más: no se expondría a ser minimizado por quienes no tienen otro sueño que ese.
Su dilema, hay que decirlo, es Shakesperiano.
Por cierto: quienes han venido diciendo que hay un frente antizavalista en el gabinete gustan de ir de pifia en pifia.
(Y es que son los mismos que se equivocaron por completo en la composición del gabinete de Felipe Calderón).
No hay que ver moros con tranchetes: el secretario de Gobernación es hoy por hoy el hombre de todas las confianzas del gobernador Marín.
¿Alguien tendrá dudas?
> Columnas anteriores
|